lunes, 20 de julio de 2015

BASES DEL PREMIO IX. DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA 2015/2016




 PROMOVIDO POR LA ASOCIACIÓN CULTURAL PLACENTINA “PEDRO DE TREJO”  
Y EL PATROCINIO DEL EXCELENTÍSIMO AYUNTAMIENTO DE PLASENCIA


1.- Convocatoria: El presente Premio, convocado por la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, tiene como objetivo la investigación  histórica sobre “Plasencia y su Tierra”, y está destinado a promover y esclarecer todo lo referente a su historia. Bajo el concepto “Plasencia y su Tierra”, se incluyen todas las poblaciones del norte de Extremadura.

2.- Participantes: Podrán participar todas las  personas mayores de edad, sin importar su lugar de residencia (España o el extranjero).

3.- Características de los trabajos: Investigación sobre la historia y cultura de la Ciudad de Plasencia y su Tierra, con las siguientes condiciones:

·                   Los trabajos serán originales e inéditos, en castellano, y deberán referirse a aspectos del pasado o presente del ámbito de estudio. Versarán sobre cualquier tema relacionado con la historia y cultura de esta ciudad y su tierra vista a través de la naturaleza, literatura, comercio, turismo, folclore, historia, geografía, arte, economía, sociedad, etc.
·                  Los trabajos tendrán una extensión mínima de 50  páginas, y deberán presentarse en formato papel (DIN-A4, de 21,0 X 19,7 cms.); y digital (tratamiento de textos Word-Office, 12 tamaño fuente).
·                   Los originales se entregarán por triplicado con el sistema de lema y plica; se presentarán tres copias digitales en soporte disco C.D. o D.V.D., y tres  impresas, cosidas o encuadernadas en un sobre cerrado, en cuyo exterior se hará constar un título o lema; y en el interior, se acompañará otro sobre con los datos personales del concursante, imprescindible para la localización del autor/a (nombre y apellidos, dirección completa, incluyendo el país de residencia, teléfono y fotocopia del D.N.I. o pasaporte y un breve currículum), así como una declaración firmada por el autor/es aceptando expresamente las bases y condiciones de este Premio, y garantizando que el trabajo no se encuentra pendiente del fallo de ningún otro galardón, ni haya sido premiado o publicado anteriormente.

4.- Entrega: El plazo de admisión comenzará el 1 de julio  de 2015; y se cerrará el 30 de noviembre del mismo año.
·                    Las obras se remitirán, a la sede de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, en la calle Las Peñas, número 12, distrito postal 10600 de Plasencia (Cáceres), indicando en el sobre  9ª Edición del  Premio de Investigación  Histórica “Pedro de Trejo”.
·                   Se considerará autor del relato a la persona/as que figure/n como tal, y sólo a ella/as.
·                   Los participantes se comprometen a no retirar su obra una vez presentada al concurso.
·                   No se mantendrá correspondencia con los remitentes ni se facilitará información alguna relativa al seguimiento del Premio.

5.- Premios: Será premiada una sola obra seleccionada por el Jurado entre los trabajos de investigación recibidos, con arreglo a las siguientes pautas:

·                   Un premio único al mejor trabajo de investigación, con una dotación de 3.000 euros
·                   El premio podrá ser declarado desierto o concederse “ex-aequo”, a propuesta del Jurado.
·                    Los relatos no premiados podrán ser retirados en el plazo máximo de un mes, contando desde el día siguiente a la proclamación del trabajo ganador, poniéndose en contacto a través del correo electrónico de la Asociación   (pedrodetrejo@gmail.com).
·                    Transcurrido ese tiempo, no podrá realizarse reclamación alguna en este sentido.
·                    La entidad organizadora no se responsabiliza de las posibles pérdidas o deterioros de los originales, antes de llegar a la sede social de la Asociación.

6.- El ganador de los trabajos de investigación histórica cede a la entidad organizadora los derechos sobre la primera edición.
Si una vez otorgado el Premio se comprobara que la persona ganadora no ha cumplido las bases de este certamen, esta persona se compromete a la devolución del premio, así como a las demás reclamaciones que se le pudieran atribuir.

7.- Jurado: El Jurado estará compuesto por 3 personas de reconocido prestigio en el mundo de la cultura; y su composición no se hará pública hasta el mismo día de la concesión del premio.

8.- Fallo: El fallo del Jurado será inapelable, y se hará público en Plasencia el día 16 de enero de 2016, reservándose la entidad organizadora el derecho a modificar esa fecha si por alguna circunstancia lo considerase necesario. En cualquier caso, el resultado del premio se comunicará personalmente al ganador.
Los participantes aceptan que su nombre e imagen pueda utilizarse en los diferentes medios publicitarios que se empleen para  divulgar este Premio de Investigación.

9.- Aceptación: La participación implica la total aceptación del contenido de sus bases. Cualquier imprevisto no especificado en ellas será resuelto por la Junta Directiva de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, cuyas decisiones se comprometen a acatar los participantes. Adicionalmente, para cualquier diferencia que hubiese de ser dirimida por vía judicial, las partes se someten expresamente a los Juzgados y Tribunales de Plasencia (Cáceres), renunciando a su fuero propio.



LAS BASES DEL CONCURSO PODRÁN ENCONTRARSE EN LA PÁGINA WEW DE LA ASOCIACIÓN:     www.pedrodetrejo.es Y EN EL  BLOG  DE ESTA ASOCIACIÓN: http://lavozdemayorga.blogspot.com/


Plasencia, 1 de julio de 2015








domingo, 12 de julio de 2015

TOROS QUE SE ESCAPAN.

TOROS QUE SE ESCAPABAN


En estos días de Ferias y Fiestas de la ciudad de Plasencia, aunque lo de Ferias habría que suprimirlo, ya que desde hace bastantes años no se celebran Ferias de Ganados, que era lo que le daba el nombre,  queremos dales una visión de cómo las celebraban nuestros antepasados en el siglo  XVI.
En el veremos que todo sigue igual, pues en el mes de mayo pasado se escapó un toro en Talavera de la Reina hiriendo a varias personas.
Para ello volvemos a nuestro Canónigo-Archivero con un artículo que escribía en el año 1970 en el periódico El Regional.

Periódico el Regional – día  09 de junio de 1970

El número fuerte de las ferias son los toros. Para muchos el único número. Para no pocos el número imposible por los precios alcanzados. Los antiguos placentinos disfrutaban con más frecuencia y con menos dispendio que los de hoy de las corridas de toros. Cualquier motivo de público regocijo era suficiente para que se corrieran en la Plaza, despertando siempre el entusiasmo de nuestro pueblo, que los presenciaba gratuitamente.
Estamos a principios del siglo XVI. La Casa de las Gradas (como llamaban entonces al Ayuntamiento), los tejados de la Carnicería “que es en la Plaza, esquina a la calle de Talavera” y hasta el campanario de San Esteban eran ocupados por Regidores, caballeros y gente llana sin faltar las damas que, como siempre, iban a ver y a ser vistas.
La impaciencia en tales fiestas era enorme. Se decía que el esquilonero de la Catedral daba el toque de Vísperas antes de la hora y a los  que acudían a ellas les parecían que nunca fueran tan lentas.
Las costumbres de entonces prohibían que el festejo comenzara antes de terminarse  el Coro de la tarde.
La Priora de Santa Clara veía turbarse la quietud del Convento y como piadosa distracción para las monjas hacía que alguna recitara letrillas populares parecidas a las que algunos años más tarde escribiera Alonso de Ledesma: “El príncipe de tinieblas –siete toros encerró - porque en el coso del mundo – corriesen al pecador. Corrió el toro de soberbia – tras el vaquero mayor – y con ser tal que volaba – del potro le derribó. El toro de la avaricia – hasta la Iglesia se entró – y  Judas, de una barrera – entre doce, le sacó”.
Los toros se corrían al modo de entonces. Abundaban los bancos divertidos y no faltaba algún que otro galán vanidoso que a trueque de llamar  la atención de las damas, simulará caídas aparatosas de su caballo. De el se podía enumerar lo que Góngora  escribiera de Ezpeleta: “Dijera a lo menos yo – que el caballero cayó – porque CAYESEN en el”.
Pero la fiesta en nuestra plaza tenía en ocasiones un final ridículo.
Por la ligereza con que a veces se improvisaba la corrida o por la bravura de los toros, ocurría que, acosados estos por los caballos que los jugaban, o heridos por algún rejón hábilmente colocado, lograban romper el cierre de la plaza y escapar por las calles hasta que, tarde o temprano, sin poder salir de la ciudad amurallada, venían a quedar presos en la Fortaleza.
Y por aquellas calendas habían dado los Alcaldes de la misma en la costumbre de adueñarse bonitamente de tales toros escapados. Los caballeros quedaban corridos, las dueñas apesadumbradas y el pueblo defraudado.
Resultaron inútiles cuantos intentos se hicieron para convencer a los Alcaldes del abuso que ello suponía. La Justicia y Regidores temieron con fundamento que la paz se alterara y acordaron quejarse a la Reina, que lo era doña Juana, exponiendo el caso y suplicando remedio.
Copiamos seguidamente los párrafos más notorios de la respuesta de doña Juana. Va dirigida “al que es o fuere mi Corregidor y Juez de Residencia en el ciudad de Plasencia y al alcalde en dicho oficio”.
Expone seguidamente los hechos denunciados resaltando el agravio y el daño que el Concejo y los vecinos reciben por el proceder de los Alcaldes ordena que estos digan que títulos y derechos pretenden tener para tomar los dichos toros y no querer entregarlos a la ciudad y si los dichos Alcaldes no tienen título o prescripción inmemorial para proceder como proceden manda “así al que ahora es Alcalde como a los que  fueren de aquí adelante que no tomen ni lleven más los toros aunque entren en la dicha Fortaleza bajo las penas en que caen los que llevan nuevas imposiciones” y castigando con diez mil maravedíes para la Cámara Real a cada uno que lo contrario hiciere.
La carta está fechada en Burgos en 9 de mayo de 1506.
Y las fiestas del Corpus, origen de nuestras ferias, fueron especialmente solemnizadas aquel año con autos sacramentales y corridas de toros en la Plaza Mayor, sin miedo ya a la arbitrariedad de los Alcaldes de la Fortaleza.
Quizás la Carta de la Reina contribuyó también a que aquel año en el Cabildo de 7 de junio se diera la facultad al Mayordomo de Fábrica, Villalva, “para que envíe a llamar ministriles y trompetas y sacabuches y chirimías para la celebración de las Fiestas del Corpus y que gaste en su costa hasta siete u ocho mil maravedíes demás de lo que fue dado dispensación que gastara en las dichas fiestas”.

Manuel López  Sánchez-Mora (+). Canónigo  Archivero

"SEMBRANDO INQUIETUDES"

martes, 16 de junio de 2015

TIA MARCELINA; de Joaquin Sorolla

Tía Marcela
Para su obra Joaquín Sorolla  tomó como modelos a los montehermoseños que acudían al martes, entre ellos a una mujer llamada Marcela que venía con su indumentaria al mercado y que posó para la realización de un cuadro que regala a la familia de Pedro Sánchez Ocaña; así sellar su amistad en prueba de agradecimiento a las atenciones recibidas por la familia durante su estancia en Plasencia, pinta  bocetos  con destino a la colección de tipos  trajes regionales españoles, encargados para decorar la Hispanic Society de Nueva York.
El cuadro es un óleo sobre lienzo de 104 por 80 cm, firmado y fechado en el ángulo inferior derecho; (1917 J. Sorolla).




Representa  a la montehermoseña “Tía Marcelina” ataviada con el traje regional y apoyada en la puerta del patio de una casa placentina, la mirada distante y perdida, parece, sin embargo estar clavada en el espectador. Los pliegues del delantal dan un breve movimiento a esta figura por lo demás estática y en actitud de reposo. La técnica impresionista de amplias pinceladas fluidas y sueltas está presente en el fondo, formado por  paredes del patio donde, a base de blancos, grises azulados y beiges, logra dar la sensación de profundidad y esa atmosfera especial típicamente impresionista.
Obra de buena factura que nos presenta a un Sorolla tratando temas distintos de sus típicas marinas en las que juega con el agua, la luz mediterránea y las pieles mojadas de los niños.

Colección de los herederos de D. Pedro Sánchez Ocaña Delgado.

Biografia. Plasencia Patrimonio Documental y Artistico. Instituto Cultural el Brocense- Diputación Provincial de Caceres. Pag. 114. año 1988.

                                      "SEMBRANDO INQUIETUDES".

martes, 2 de junio de 2015

BUSTO DE CARLOS V.



El BUSTO DE CARLOS V.




Muchos placentinos desconocen el importante edificio renacentista lleno de misterio e historia conocido como Palacio del Marqués de Mirabel, lleno de recuerdos  que han ido dejando sucesivas generaciones. Todos conocen por fuera este maravilloso edificio histórico y aconsejamos visitar su interior para contemplar su maravilloso salón de trofeos de caza, piezas arqueológicas,  procedente en su mayoría de Caparra, cuadros de retratos y otros enseres,  imágenes, capilla, para terminar una hermosa antigua cocina palaciega, todo de gran interés de ser visitado.

En una de estas dependencias encontramos dentro de una hornacina el busto de Carlos V, una pieza de mármol negro de 90 cm de altura, del año de 1555, encargada por Carlos V como regalo a don Luis de Zúñiga y Ávila, cronista y amigo del emperador que le acompaño hasta su muerte en el Monasterio de Yuste y uno de los causantes de su venida a esta localidad. Hoy día perteneciente a D. Carlos Falcó y  a su familia.




Tiene el Emperador un aspecto cansado, pensativo, con la mirada perdida, la cabeza ceñida por la corona de laurel. El busto es único entre los conocidos y catalogados. Peculiar en el trato de la armadura al llevar en el pecho un crucifijo que contradice las afirmaciones sobre que a partir del año 1531 sus armaduras llevaba en el peto la imagen de Nuestra Señora con el Niño  y en la espalda la de santa Bárbara.



Ponz al enumerar las antigüedades romanas que hay en el Palacio Mirabel y en una zona que llaman el Pensil y entre varios bustos de emperadores, menciona este: Bellísima es entre lo moderno una cabeza de bronce que representa la emperador Carlos V, encima de la cual hay una cartela con un letrero en italiano: CAROLO V ET E ASSAT QUESTO/PERCHE SI SA PERPETTUO IL MONDO/IL RESTO. La tengo por obra de León Leoni o de Pompeyo su hijo. Parece hecho cuando el emperador había envejecido y cercano a la fecha de abdicación en septiembre de 1556. Esta cerciorada  en un finiquito de cuentas de Felipe II, en los gastos  de 1568 y 1569 se dice que León Leoni y Pompeo Leoni han hecho en Milán, entre otras efigies del emperador dos medias estatuas  de S.M. Cesárea, una de bronce y otra de mármol de diferentes edades”.Este último sería el de Mirabel S.M.

Don Fabrique de Zúñiga, hijo de Luis de Zúñiga y Ávila, transformó la fortaleza medieval del siglo XVIII en el bello Palacio renacentista en el año 1540; por otro lado y a título de curiosidad en el 1605, Don Miguel de Cervantes Saavedra dedica la primera edición del  Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha otro Zúñiga, al VII Duque de Béjar quien se convierte así en un mecenas de la obra más universal escrita en castellano.


Estamos ante el monumento civil más importante de Plasencia, se encuentra unido a la iglesia y al convento de San Vicente Ferrer mediante el Pensil o jardín colgante, decorado con unas columnas y esculturas romanas a los que dedicaremos otro artículo.
                                        

José Antonio Pajuelo Jiménez- Pedro Luna Reina. de la A.C.P. "PEDRO DE TREJO".
                                      
                                               “SEMBRANDO INQUIETUDES”

miércoles, 20 de mayo de 2015

ORGANOS DE LA CATEDRAL. DATOS PARA LA HISTORIA DE PLASENCIA.

LOS ÓRGANOS DE LA CATEDRAL PLACENTINA

Buscando entre nuestros viejos papeles, encontramos un artículo de don Domingo Sánchez Loro, que publicó el añorado diario “El Regional” por la década de los sesenta del siglo pasado. Siguiendo nuestro lema de “Crear Inquietudes” no nos resignamos a publicarlo, pues consideramos que tiene muchos datos de interés para las personas amantes de nuestra historia.  El artículo dice así:

DOMINGO SÁNCHEZ LORO – DIARIO EL REGIONAL

Siempre tuvo la catedral placentina buena música de organería, cantores graves de voz concertada y mozos de coro que hacían de triples en las obras de contrapunto y entonaban las salmodias, antífonas e himnos, en las horas divinales. La música de la catedral suspendía el ánimo, levantaba el espíritu hacia Dios y era mina de regocijo perpetuo en el oído.
Ya el Papa Inocencio IV, en el estatuto fundacional de esta iglesia, aprobado en Asís el día 29 de mayo de 1254, dice que “al oficio de chantre pertenece disponer el coro e introducir en él a los beneméritos e idóneos… para lo cual examine diligentemente a los que ha de admitir  en primer lugar, acerca de las costumbres; en segundo acerca de su nacimiento; en tercero, acerca de la competente instrucción, así en la lectura como en el canto. Y no admita a nadie en el coro, si en esta forma no fuere hallado idóneo”. La pitanza era larga, por ser la renta cuantiosa. La selección, en costumbres, nacimiento y arte, afinada. El Resultado una maravilla.
Los órganos de la catedral vieja se hallaban en el trascoro. Así los describe, en el siglo XV, el racionero don Juan de Varajas, que manda ciertos responsos sobre su enterramiento, en el trascoro, “a raíz de una pared donde están unos órganos a mano derecha”.
Estos órganos tenían buenos tañedores. Había en la ciudad organeros de crédito. El más antiguo de que hallamos noticia es Juan González, maestro organero, que, en 1425, fue testigo en la escritura de venta del Arenalejo.
Hasta los moros se habían metido a componer órganos: en 1434, el moro Amat, organero y tejedor, tenía en la plaza su morada, en arriendo, en el portal del Pan.
Don Diego de Jerez, ilustre deán placentino, fue gran aficionado a gozar de toda  hermosura.
Como deán, presidía el cabildo y se ocupó siempre en aderezar  bien los órganos.
En 28 de marzo de 1500, el cabildo encargó a don Enrique de Guzmán, tesorero y  mayordomo de la fábrica y a otros visitadores que se ocupen en hacer afinar los órganos y cuiden de que sean bien compuestos: los arregló el maestro Cristóbal Cortejo.
Pero don Diego, el deán, no estaba satisfecho. Quiere mayor esplendor en el culto divino y, pues las rentas del cabildo lo permiten, propuso, y sí se acordó, en febrero de 1503, escribir e iluminar los libros corales, reparar y mejorar los órganos viejos y hacer otro nuevo, de la mejor traza entonces conocida. Se encomendó este cuidado nada menos que a un consejero de los Reyes Católicos y canónigo de esta iglesia catedral, al licenciado don Juan López del Barco. El maestro Cristóbal Cortejo había hecho ya lucidos trabajos de organería a satisfacción del cabildo. El se encargó de reparar los viejos y construyó uno nuevo en el que agotó su ciencia y maestría en el oficio. Importó el órgano nuevo 40.000 maravedíes.
El maestro organero Cristóbal Cortejo llegó a ser famoso en todo el reino. Hizo los órganos de Coria y otros muchos en la provincia de Extremadura. Los que se conservan con la admiración de nuestros días. Los organistas de la catedral, en tiempos de don Diego de Jerez, se llamaban Andrés Martín y un tal Francisco.
Ellos tocaron en las famosas y extrañas exequias de este deán.
Don Gómez de Jerez, que era hijo de don Diego de Jerez y por designación suya ocupó el deanato, heredó el buen gusto por la música y puso desvelo en atender a los órganos y a la cantoría. El año 1522, volvió a Plasencia el organero Cristóbal Cortejo, ya casi anciano y en la cumbre de su fama. Don Gómez propuso al cabildo aprovechar la estancia en Plasencia del famoso organero: se encomendó a don Hernando de Villalva, racionero, mayordomo de la fábrica y deudo del sin par Coronel don Cristóbal, el arreglo y perfecta afinación de los órganos. Nadie en ello igualaba al maestro Cortejo, por la experiencia en el oficio, por la finura en el oído, por el amor a su arte. Hizo con esmero su trabajo –el órgano nuevo era obra de sus manos- los teclados, fuelles, registros y tono quedaron listos para muchos años, mientras duró aquel siglo.
Las obras de la nueva catedral iban muy adelantadas. A sus tiempos, trajeron de la vieja ciertos altares para el culto, el sagrario, la sillería del coro y los órganos. Los dos viejos se pusieron a los lados del coro, uno a la derecha, otro a la izquierda. El nuevo se instaló sobre la puerta que da al oriente, en un armazón y soporte de gran hermosura y bien aderezada con motivos referentes al arte musical. (Allí luce su donaire en piedra el tamborilero de la Alta Extremadura). Tenía ya la iglesia un realejo y órgano portátil, para llevarlo a las parroquias, conventos y ermitas, cuando a ellas asista el cabildo. (Ignoramos quién construyó el realejo, pero hay sospechas de que este y el que había en Yuste, conservado hoy en el Escorial serían obra del maestro Cristóbal Cortejo).
El organero Melchor de Tovar, en 1600, trasladó los órganos de la catedral vieja a la nueva, hizo su instalación y los restauró de manera que parecían nuevos. Solo debían parecerlo, porque, en 1604 abonó 8.000 maravedíes al maestro Juan Francisco Fabri por las restauraciones hechas en los tres órganos. Vivía este organero en Plasencia y tuvo mucho tiempo a su cargo el arreglo y afinación de los órganos por el sueldo anual de 10.000 maravedíes. Así el cabildo se libró de este cuidado y la música de organería siempre estaba en su punto.
El año 1651- había muerto ya el organero Juan Francisco Fabri – abona el cabildo al maestro Salazar 5.000 reales, precio convenido por su trabajo en restaurar los órganos y afinar el realejo. El órgano grande fue ampliado con “nuevas diferencias”.
Seguía el arte de la música gozando en Plasencia su antiguo esplendor. Tuvo la iglesia maestros de capillas con mucho renombre. Tal, don Gregorio  de Salinas, compositor eximio, que ejerció su oficio muchos años en la catedral y al morir en 1672, dejó una rica colección de obras al servicio de la iglesia.
Durante el siglo XVIII apenas necesitaron afinación ni compostura los órganos catedralicios.
Hasta el año 1887, no se hizo en ellos reparación de importancia.
Entonces el maestro organero Marcial Rodríguez, natural y vecino de Ávila, restauró y puso nuevo fuelle al órgano grande; modificó y perfeccionó el que estaba a la derecha del coro; afinó el de la izquierda. Su trabajo importó 28.800 reales. El realejo apenas se usaba, por andar muy consumido. (Aunque viejo, todavía se conserva, como reliquia, en la catedral.
En nuestro siglo… mejor es no hablar. Organeros sin conciencia… - ¡ bendigamos la memoria de Juan González, del moro Amat, de Cristóbal Cortejo, de Melchor de Tovar, de Juan Francisco Fabri, del maestro Salazar, de Alonso Chavarrías, de fray Domingo de Aguirre, de Manuel de la Viña, de Marcial Rodríguez…., viejos organeros, honrados en su oficio, porque honradamente hicieron sus obras de organería en nuestra catedral!.
Organeros sin conciencia, en nuestro siglo engañaron al cabildo –no es su oficio entender de organería- y, so pretexto de instalar uno moderno a la derecha del coro desmantelaron y se llevaron la tubería de los órganos viejos, espléndida, inigualable en la pureza de sus timbres. Cual ya no se construyen.
Por ventura, ha pocos años, el cabildo, con buen gusto, con sentido histórico, ha vuelto el órgano grande sobre la puerta de oriente a su traza primera, con fuelles y consola eléctrica.
Pero las tuberías de los antiguos – las que se llevaron- grandiosas, con aleaciones sin mácula, que durante siglos loaron a Dios en los oficios divinos, andarán fundidos y empleadas en más bajos menesteres: a todo da lugar el ansia materialista de nuestros días.
De los otros órganos que había en Plasencia, solo el de san Francisco aguantaba comparación y acaso excedía en méritos a los tres de la catedral. Era obra del maestro Benito Vaquero.
(Cuando mediaba el siglo XIX, arreciaron los aires masónicos que entraron por Gibraltar y pasaron al antro que floreció en Madrid, en la calle de san Bernardo. Se dieron maña a que un hombre sin seso, Mendizábal, bien graduado en las logias, manchase el honor de España ocupando su gobierno. Ruin pelele, manejado por “hermanos triangulares” y sumiso a los “consejos” que venían de Gran Bretaña, dispuso el sacrilegio de la desamortización).
Los religiosos del convento de san Francisco en Plasencia, fueron exclaustrados: allí quedó el órgano al arbitrio de gente vil y agamberrada, que arrancaron el marfil del teclado y los juegos de trompetería, para regocijo de pequeñuelos en los arrabales de la ciudad.
El cura de san Esteban, don Manuel Gabriel de León, obtuvo licencia para llevar el órgano a su iglesia parroquial. Mucho gozaron con ello los buenos placentinos y, generosos, contribuyeron al traslado: Vicente Sánchez, maestro armero, trabajó en los registros y fuelles; Bernabé Ovejero, ebanista, recompuso el armazón; fray Juan Muñoz, lego dominico del convento de san Vicente, puso los registros y concertó las tuberías. Salvaron gran parte del valioso instrumento.
Todos hicieron su trabajo gratuitamente, por amor de Dios. El día de Santiago, 25 de julio de 1838, se cantó en san Esteban la primera misa con acompañamiento de órgano. La tocó el lego dominico fray Juan Muñoz.

Los conventos e iglesias placentinas conservan órganos del viejo sistema; buenos, aunque no comparables a los viejos de la catedral ni al de san Francisco. Los teclados, fuelles, registros y mecanismo interno para la distribución del aire, pueden y deben modernizarse. Pero…. ¡ojo con los juegos de tubos, con el dorado exterior, que son excelentes!: no venga algún organero con labia, saque los dineros, se lleve los viejos tubos y, en trueco, deje organillos rutilantes de purpurina vistosa que pronto se convierten en sonajeros de lata.


José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina -  De la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
"SEMBRANDO INQUIETUDES"






viernes, 24 de abril de 2015

GALARDONES "TORRE DE AMBROZ" 2015

 GALARDONES "TORRE DE AMBROZ" 2015.

En la Ciudad de Plasencia, a 17 de Marzo  de 2015, reunida la Junta Directiva de la A.C.P. “Pedro de Trejo”, en sesión extraordinaria  se tomó el siguiente acuerdo:

Debatida la concesión de los Galardones “Torre de Ambroz”, por unanimidad  de los miembros de la Junta Directiva se acordó conceder los Galardones 2015, a la siguiente persona e institución:

Primero:
Se concede el Galardón “Torre de Ambroz” en su cuarta edición, en la modalidad individual, a Don Rafael Prieto Ramiro, por su dilatada y fructífera producción literaria que ha fraguado en centenares de publicaciones tanto de artículos como de libros, mostrando su profundo bagaje cultural, a la par que espiritual, dada su condición de Sacerdote.


Valorando pues esa creación literaria, escrita en gran medida en la ciudad de Plasencia y habiendo contribuido con ello, al enriquecimiento cultural de nuestra Ciudad, es por lo que la Junta Directiva de la Asociación Cultural Placentina PEDRO DE TREJO, ha tomado la decisión de concederle el Galardón TORRE DE AMBROZ 2015 con carácter PERSONAL.



Segundo:
Se concede el Galardón “Torre de Ambroz” en su cuarta edición,  en la modalidad institucional, al Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán” de Plasencia,  por su dilatada y fructífera tarea de divulgación y conocimiento directo de los autores más importantes de la literatura española, entre los alumnos de los Centros de  Enseñanza Secundaria de Plasencia.
            Labor que está dando su fruto después de dieciocho años de funcionamiento del Aula de Literatura, como lo demuestra el conjunto de jóvenes placentinos que se están iniciando en publicaciones de éxito, gracias al despertar de una vocación que tuvo lugar en el Aula de Literatura.
           


 Por esta labor de divulgación de la literatura en Plasencia, es por lo que la Junta Directiva de la Asociación Cultural Placentina PEDRO DE TREJO, ha tomado la decisión de concederle el Galardón TORRE DE AMBROZ 2015 con carácter de INSTITUCIÓN.


Recogieron el Galardón Juan Ramón Santos y Nicanor Gil Gonzalez.

                                              SEMBRANDO INQUIETUDES

miércoles, 25 de marzo de 2015

NUESTRO PADRE JESÚS DE LA CAÍDA. 1895-2015. 120 ANIVERSARIO.



Tres mil reales pagaron D, Gregorio Hontiveros y su esposa Dª Esperanza Mateos al prestigioso escultor de la época D. José Viciano Martí por la hechura y transporte de la imagen desde Valencia hasta nuestra ciudad en el año 1894.
Al año siguiente, el Jueves Santo 11 de Abril de 1895, la Sagrada Imagen  de Nuestro Padre Jesús  de la Caída posesionó por primera vez con la Cofradía de la santa Vera Cruz.
 La imagen, al morir el matrimonio pasó a la propiedad de la Reverendas Josefinas como así consta en el testamento  de D. Gregorio y del cual la cofradía conserva una copia.
Durante años, recibió culto en la casa particular de la familia Hontiveros - Mateos en la Plaza de Sosa., donde muchos placentinos veneraban la imagen a través de una ventana, no faltándoles flores ni velas.

La Junta de Gobierno de la Vera Cruz en recuerdo de este hecho histórico para nuestra Cofradía  y para nuestra Ciudad, acordó la colocación de un azulejo cerámico en la plaza de Sosa con la aprobación del Excelentísimo Ayuntamiento,
Este retablo cerámico representa simboliza la devoción antigua en ese lugar del pueblo de Plasencia  a una imagen en otro tiempo muy conocida y venerada.
El conjunto de azulejos  de gran calidad artística esta diseñado y ejecutado por el maestro alfarero sevillano D. Francisco Moya, muy conocidos en los ambientes cofrades del sur  donde los retablos cerámicos estas tan extendido.
En el retablo se observa además del perfil  de nuestro Padre Jesús de  la caída los escudos de la Vera Cruz, de la ciudad de Plasencia y de la Congregación de las Reverendas Josefinas actuales propietarias de la imagen.
El retablo fue colocado  en el edificio municipal que hace esquina y que alberga las dependencias del Centro de Iniciativas Turísticas, y fue bendecido en el transcurso del piadoso Vía Crucis el sábado 28 de febrero del 2015.
Con la colocación de este retablo cerámica portentosa imagen de Nuestro padre Jesús de la caída estarça permanentemente presente en el centro de la ciudad.

DATOS PARA LA HISTORIA.

COFRADÍA DE LA  MUY ANTIGUA, FRANCISCANA Y VENERABLE HERMANDAD DE LA SANTA VERA CRUZ DE PLASENCIA.


NUESTRO PADRE JESÚS DE LA CAÍDA
120 aniversario de la primera procesión de esta Sagrada Imagen (1895-2015)
El día 11 de abril de 1895, salía en procesión, por primera vez, la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús de la Caída.

En el siglo XIX, era muy común que las personas pudientes tuvieran en sus casas una capilla propia, en la cual celebraban los cultos familiares: Bodas, Bautizos, Comuniones, etc.
Otras personas con menos espacio en su vivienda, se conformaban con tener una o varias imágenes expuestas en su casa. Estas imágenes variaban de tamaño según los recursos económicos de dicha familia.
Y en el caso de no poder tener imágenes propias, existía el recurso de apuntarse a las imágenes “visitadoras”. Estas imágenes, generalmente de treinta a cincuenta centímetros de altura, estaban resguardadas en una especie de capilla de madera, en la cual, en su parte inferior estaba un compartimento llamado “cepillo” en el que  depositaban una limosna las persona a las cuales visitaba la Sagrada Imagen. La estancia de la imagen en las casas dependía, pues unas eran diarias y otras semanales. En cuanto a las imágenes las había de lo más variado, siendo las más comunes los Nazarenos, Inmaculadas, patronas de las localidades, santos diversos, etc.
En el caso concreto que nos atañe, el impresor don Gregorio Hontiveros y su esposa, decidieron comprar una imagen de vestir de Nuestro Padre Jesús en su Primera Caída.
Para la realización de la misma se pusieron en contacto con el afamado escultor don José Viciano Martí (1855-1898), proveedor de la real casa, el cual tenía su taller en la ciudad de Valencia.
Después de aprobar los bocetos de la talla y el precio de la misma, se hizo realidad el deseo de la familia Hontiveros.
El día 12 de diciembre del año 1894, don Gregorio escribe una carta al tallista en la cual le comunica como debería de envolver la Imagen para su traslado en tren desde Valencia a Plasencia, así como que se tuviera muy en cuenta la dirección de la ciudad, pues había más Plasencia en España. Tenemos que recordar que el ferrocarril llevaba muy poco tiempo en nuestra ciudad, y suerte fue que la talla llegase íntegra después de tan largo viaje.
En la misma carta, don Gregorio aceptaba el precio final de la talla, que fue de 1.300 reales.
Una vez llegada a Plasencia, la colocaron en su casa, en una ventana que daba a la calle, con lo cual se la podía venerar sin tener que entrar en la casa.
En este mismo edificio, en sus bajos, estaba la imprenta familiar. Esta casa estaba en la esquina de la calle Cartas con la calle del Pollo, frente a la plazuela Sosa.
Don Gregorio se puso en contacto con la Cofradía de la Vera Cruz para ver si se podía procesionar su imagen, y la Vera Cruz lo aceptó, con lo cual el día 11 de abril de 1895 salió en procesión por primera vez por las calles de nuestra ciudad.
Desde la muerte de don Gregorio, la familia de su segunda esposa doña Esperanza Mateos, se hizo cargo de procesionar la Imagen y así ha continuado hasta nuestros días, siendo su último capataz don Ángel Gómez Mateos, gran entusiasta de nuestra Semana Santa.
Don Gregorio tuvo mala suerte familiar, pues en poco tiempo se murieron sus tres hijas y su mujer, volviéndose a casar en segundas nuncias.
En el día treinta de mayo de  1939, decide hacer testamento, y deja la Imagen de la Caída a las RR. MM. Josefinas Trinitarias de la ciudad, pero añadiendo una clausula que dice así:
“Clausula Tercera. ­= Hace constar el testador que durante su matrimonio adquirieron una Imagen representando a Jesús Nazareno en su primera caída, la cual se venera en el oratorio particular de su casa habitación; siendo su voluntad que dicha Imagen tan pronto ocurra su muerte, se destine a la Iglesia de Religiosas Trinitarias de esta Ciudad, y caso de no existir esta fundación, al Convento de Religiosas Capuchinas de la misma, rogando la acepten a condición de ponerla a disposición de la Cofradía de la Vera-Cruz siempre que fuese solicitada para sacarla en procesión, y los ornamentos sagrados y demás enseres concernientes al servicio de su oratorio particular, se entregarán también a las mismas religiosas que se hagan cargo de referida Imagen, para que los disfruten con la debida aplicación, pero con la obligación de celebrar anualmente un funeral, aplicado por su alma y la de su esposa, en el día que dichas Religiosas designen por espacio de cinco años.”


La fotografía la hizo el fotógrafo  Valentín  Benito, el cual tenía su estudio en el rincón de san Nicolás nº 1

En el año 2014, esta santa imagen estrenó una nueva cruz  para procesionar. Esta cruz está realizada con la madera de  un alcornoque joven de  las cercanías de la ciudad, de esta manera nos unimos mas los placentinos a nuestro Cristo, puesto que simbólicamente nos está abrazando a través de la Cruz. La Cruz conserva la corteza del árbol y solamente está barnizada para su preservación de las inclemencias atmosféricas.

LA SANTA MUJER VERÓNICA

En el Evangelio apócrifo de Nicodemo se cuenta que cuando llevaban a Cristo camino del Calvario, una mujer llamada Marcela se acerco a Él y le limpio el rostro con un paño, y según esta misma tradición se quedó impregnada la imagen del Salvador en el.
Ante este hecho, se empezó a llamar a  Marcela por el nombre de  Verónica,  Vera-Icon que en latín  quiere decir “El Verdadero Rostro”.
La cofradía de la Vera Cruz ya tenía una imagen de Santa Marcela o Verónica en el siglo XVIII, como así consta en las ordenanzas de 1709.
Actualmente se procesiona  una  imagen de vestir del escultor   don José Jerique, que fue adquirida por el sacerdote D. Julián Sánchez Reca.  A su muerte fue puesta a la venta e iba a ser destinada a un pueblo de la zona, pero Dñª Micaela Leonardo la adquirió quedándose en la ciudad. Su último dueño fue D. Lorenzo García Llanos el cual la donó a la Cofradía de la Vera-Cruz, para que desfilara el Jueves Santo. La historia de esta santa mujer impacta en el pueblo placentino. Según la tradición, se cree que santa Marcela fue la misma mujer curada de un flujo de sangre por el propio Cristo.



PRIMERA COMPOSICIÓN  CAÍDA-VERÓNICA

En el año 2006, la Junta de Gobierno de la Cofradía de la Vera Cruz, decidió unificar dos pequeños pasos que salían en procesión, como eran el Cristo llamado  de los Lejárragas, el cual se venera en el convento de las RR. MM. Capuchinas Franciscanas,  y la Santa Mujer Verónica uniéndolos en una composición.
Se utilizaron unas andas que tenía la Cofradía del Descendimiento en desuso y que generosamente nos fueron cedidas.
Aunque apretadas, quedaron en ellas las dos figuras y estuvieron procesionando hasta la Semana Santa del año 2013

EL PASO DE LA SANTA FAZ

A principios del año 2013, la Junta de Gobierno, se planteó hacer unas nuevas andas en las cuales se colocarían las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Caída, el cual se venera en el convento de las RR. MM. Josefinas Trinitarias, y la Santa Mujer Verónica, devolviendo a la Unión de Cofradías la talla del Cristo de los Lejárragas.


LAS ANDAS DEL MISTERIO DE LA SANTA FAZ

Estas andas hechas por la Cofradía, bajo la dirección de los Hermanos Crespo, Antonio y Narciso, son una obra artesanal en la que se emplearon varias clases de maderas nobles, entre ellas destacaremos el pino balsa en la estructura, forrado con tablero de okumen de 18 mm.
En su parte exterior está realizada con madera de nogal español, cerezo, palo rosa y jatoba.
Para la protección de estas maderas están barnizadas con laca de primera calidad así como un baño de cera en toda su superficie.
Alrededor de las andas están talladas las catorce estaciones del Vía Crucis, las siete palabras,  el escudo de Plasencia, los escudos de la Vera Cruz y la Tau franciscana.
Las tallas del Vía-Crucis y escudos de Plasencia se realizaron en Mérida por el tallista J. A. Paniagua Sánchez.
Las columnas que separaran las estaciones del   Vía Crucis y demás tallas,  están revestidas con pan de oro.

La iluminación del paso la aportan cuatro artísticos faroles de madera de nogal y cerezo.
Estas andas  se empezaron a hacer en septiembre de 2013, y se acabaron en el mes de marzo de 2014.
Al ser realizadas las andas “ex profeso” para estas imágenes, se les dio la distancia y altura que requerían, así como la posición de las mismas.
Los “banzos” o barales, están hechos de duraluminio con funda  de madera, lo cual les da mayor resistencia y menor peso que los de madera maciza.
Fueron realizados en los talleres de los Hermanos Benavente de Plasencia.
Este paso lo portan  46   hermanos de carga.
La Junta de Gobierno, deliberó como debería llamarse este nuevo paso, decidiendo que su nombre sería “EL MISTERIO  DE LA SANTA FAZ”
El día 17 de abril de 2014, salió en procesión por primera vez la Santa Faz de la Vera Cruz.

Pedro Luna Reina
Diputado de Cultura e Historia de la Santa y Vera Cruz de Plasencia.
Cofradía de la Vera Cruz. 


"SEMBRANDO INQUIETUDES"





sábado, 14 de marzo de 2015

PATRIMONIO PLACENTINO. SARCÓFAGO Y LOSA SEPULCRAL

SARCÓFAGO Y LOSA SEPULCRAL DE LA IGLESIA  DE SAN JUAN DE PLASENCIA.

En esta iglesia tenía su sede la cofradía de Nuestra Señora de Roqueamador, la cual era la más antigua de la ciudad. Esta advocación se importó de Francia, donde era originaria esta Virgen.

SARCÓFAGO: En paradero desconocido. 

Del siglo XIII, en la Iglesia de San Juan de Plasencia.
Presentaba el sarcófago en su caja una forma antropomórfica, no regular en todo su vaciado, siendo más ancho en su parte superior que cobijaba la cabeza y torso del cadáver y más estrecho el correspondiente a las extremidades inferiores. Esta forma irregular quedaba perfectamente plasmada en la losa superior del sarcófago  que ofrecía una disposición a dos aguas como corresponde a los sarcófagos de la época, y en la que se fijan cuatro emblemas heráldicos a una y a otra cara, en una iconografía muy simple, difícil de precisar si no es porque en la tapa del monumento funerario se plasmaban los emblemas con mayor precisión como son la banda (señalada en los anteriores) y una bordura de ocho aspas, los que nos aclara que corresponde al apellido Almaraz, si bien en los extremos  de las bandas no aparecen las dos cabezas de dragones que deberían estar en el lugar, por lo que pudieran pertenecer perfectamente a la familia Bote, una de las primeras repobladoras de la ciudad que se entierran en esta iglesia de San Juan, y emparentados con los Almaraz a los que ceden sus propietarios y títulos al carecer de sucesores varones, pasando sus titulaciones a don Juan Alfonso de Almaraz.



LOSA SEPULCRAL: En paradero desconocido.

Granito. 250 cm de longitud. Siglo XIV. Iglesia de san Juan. Plasencia.
 Losa plana  en la que se aprecia un emblema heráldico de banda sobre campo y en la bordura ocho aspas. Con idénticas matizaciones que en la heráldica del sarcófago, en cuanto la no aparición de cabezas de dragón, por lo que pudiera corresponder a la misma familia Bote.

Existe una inscripción bastante deteriorada, en la que se descifro lo siguiente: < (ilegible); ALFONSO.FIJO DE: DE JUAN: DE: /…/ ALFONSO /: XIX: DIAS: DE ABRIL: EL: AÑO: DE: MIL: CCC: DE (ilegible)>. Sabemos que Alfonso Fernández del Bote, tercer señor de Belvis, fundó el 22 de Agosto de 1329 el mayorazgo de Belvis, Fresnedoso, Deleitosa, casas de Ibor y la Paradela, y al no tener sucesores barones, lega sus títulos a su hija teresa, casada con Juan Alonso de Almaraz del que sabemos que estaba enterrado en la iglesia de san Juan, y al que menciona Diego Gómez de Almaraz, señor de Belvis, Almaraz y Deleitosa en una donación del año 1406 con la finalidad  de “ cantar una Misa de la Santísima Virgen, todos los sábados y varios aniversarios por las amas de Juan Alfonso de Almaraz su abuelo, Blasco Gómez su padre, Juan Alfonso su hermano y Esteban Fernández del Bote su tío.”Todos ellos enterrados en san Juan, a quien sin duda pertenece la lapida mencionada (quizás al abuelo, tío o hermano a los que alude Diego). De los que sabemos que poseían enterramiento propio en el lado del evangelio.

Gran parte de las losas sepulcrales de esta Iglesia fueron utilizadas a primeros del siglo XX por don Evaristo Pinto Sánchez para enlosar la calle de Santa Ana.

Datos obtenidos.
Checa Benavides. JOSE. El Fuero de Plasencia. Roma 1896, pág. 214.
Fernández Fray Alonso. Historia y Anales de la Ciudad y Obispado de Plasencia.
Instituto Cultural el Brocense. Plasencia, Patrimonio Documental y Artístico.pag. 94, 95, 1988

“SEMBRANDO INQUIETUDES”

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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.