miércoles, 26 de junio de 2013

FRANCISCO LORENZANA Y BUTRÓN

Francisco Antonio de Lorenzana y Butrón (León22 de septiembre de 1722 - Roma,17 de abril de 1804), cardenal, historiador, liturgista y humanista ilustrado español, hermano del deán de Zaragoza y obispo de Gerona Tomás de Lorenzana.
Biografía
Tras completar sus estudios en el colegio jesuita de su ciudad natal, entró al estado eclesiástico y alcanzó una canonjía en Toledo. Desde el 5 de junio de 1765 al 14 de abril de 1766 asumió el obispado de Plasencia, (no de Palencia, como más de una vez se ha escrito erróneamente). De ideología acentuadamente regalista, impulsó la expulsión de los jesuitas en 1767. Desde el 14 de abril de 1766 al 27 de enero de 1772 asumió el arzobispado de México, donde desplegó una energía y capacidad de trabajo tales que se hizo tan famoso como temido, sobre todo por los conventos de monjas, cuyos estatutos intentó reformar, y por los jesuitas, contra los cuales chocó desde el principio. Supo conjugar la fe católica con el reformismo ilustrado e intereses sociales e incluso científicos.
Recogió y publicó las actas de los primeros concilios provinciales de México en 1555,1565 y 1585: Concilios provinciales, I, II, III, de México (México, 1769-70). En 1771 él mismo convocó el cuarto concilio provincial mexicano, que comenzó el 13 de enero y terminó el 26 de octubre. Desafortunadamente sus decretos, que envió a Madrid para ser confirmados, no fueron aprobados por los monarcas ni por el Papa y quedaron sin publicar. También se dedicó a la historia profana escribiendo y anotando prolija y eruditamente una Historia de la Nueva España, escrita por su esclarecido conquistador Hernán Cortés (México, Joseph Antonio de Hogal1770) que incluye la primera edición mexicana de las Cartas de Relación de Hernán Cortés, con importantes mapas y ampliaciones con textos de Lorenzo Boturini Benaducci y fray Agustin de Betancourt. Fomentó también la elaboración de gramáticas indígenas, proyectos de urbanismo y diversas excavaciones y estudios relacionados con las antigüedades mexicanas, y produjo varios catecismos para párrocos y niños.
El infatigable arzobispo volvió a España en 1772 para colocarse a la cabeza de la archidiócesis de Toledo hasta el año 1800 en que renunció al puesto en teoría por razones de salud, si bien la causa verdadera eran sus conflictivas relaciones y roces con el valido Manuel Godoy. Allí reunió una gran biblioteca que hizo pública en 1771 y levantó un apropiado y funcional edificio para la misma. Formó una colección de 379 incunables, cerca de mil manuscritos de los siglos XI al XIX y más de 100.000 libros impresos entre el siglo XVI y el XIX, que constituyeron el núcleo de la Biblioteca Pública del Estado en Toledo, integrada en 1998 en la actual gran Biblioteca de Castilla-La Mancha.
Buscó y preparó la edición de los antiguos escritores hispano latinos toledanos, que apareció publicada al fin bajo el título SS. Patrum Toletanorum opera (Madrid, 1782-93). Asimismo preparó la edición del breviario gótico del rito mozárabe, Breviarium Gothicum  (Madrid,1775), y del misal mozárabe Missale Gothicum (Roma1804). En las introducciones a estas ediciones discurre con gran erudición sobre liturgia mozárabe. Mandó realizar las llamadas Descripciones o Relaciones de Lorenzana (1784), un cuestionario de catorce preguntas al que debían contestar los vicarios, jueces eclesiásticos y curas párrocos del arzobispado para recabar información de todo tipo sobre la archidiócesis, sobre aspectos tan variados como los sistemas de cultivos, las limitaciones climáticas, la comercialización de los productos, la bondad de sus aguas o la enfermedad más común que se sufría en su pueblo, entre otras informaciones fundamentalmente de naturaleza geográfica. El manuscrito con las respuestas se conserva en el Archivo Diocesano de Toledo. Y junto al interés por el presente de su diócesis, sintió casi el mismo por su pasado medieval: quiso editar las obras de primitivos autores cristianos toledanos venerados en Toledo, como San EugenioEulogioSan Ildefonso y Julián de Toledo, pero también recuperó el Manus fortis de Maimónides, mostrando así su multiculturalismo. La ingente tarea fue posible gracias a la colaboración de importantes eruditos, como su bibliotecario Pedro Manuel Hernández, el padre Enrique FlórezFrancisco Pérez BayerFaustino Arévalo o Francisco de Santiago Palomares. Consciente del espíritu de su siglo, Francisco Antonio de Lorenzana creó también un gabinete de historia natural y un museo de antigüedades (durante su estancia en México reunió una interesante colección de objetos etnográficos procedentes de los indios de California, cuadros de mestizaje pintados en Puebla de los Ángeles, piezas de cerámica de Tonalá (Guadalajara) y bateas de Michoacán, que trasladó a Toledo, desde donde se dispersaron por diferentes instituciones españolas). Por otra parte, encomendó al académico alicantino Ignacio Haan la construcción de un nuevo edificio para la Real Universidad de Toledo, el hoy llamado Palacio del Cardenal Lorenzana, y la rehabilitación del Palacio Arzobispal, así como la construcción del Hospital del Nuncio Nuevo y la Puerta Llana de la catedral. La Biblioteca Arzobispal, de gran importancia y abultada por los fondos exclaustrados de los jesuitas, se vio enriquecida con el Fuero Juzgo. Entre 1794 y 1797 fue nombrado Inquisidor General.
Fue asimismo un gran mecenas y protegió y alentó en Roma los proyectos del jesuita expulso, filólogo y humanista extremeño Faustino Arévalo, muy parecidos a los suyos, y le tuvo como secretario hasta su muerte. Al acaecer la misma, Arévalo pronunció su elogio fúnebre. En gran parte la edición de Arévalo de las S. Isidori  Hispalensis Opera Omnia (Roma, 1797-1803) se debió a su empeño personal.
Su labor social fue memorable, aunque sus sucesores no supieron estar a la altura del formidable impulso que dio a estas empresas; fundó dos hospicios, en Toledo y Ciudad Real, en los que además se instruía a los menesterosos en faenas para que se ganaran la vida con una idea típicamente ilustrada de los beneficios que reporta la caridad activa. Acogió a los religiosos franceses emigrados por la Revolución francesa.
Fue nombrado cardenal el 30 de marzo de 1789 por Pío VI y tras participar en el cónclave tras su fallecimiento (1799-1800), renunció a su arzobispado y acompañó al antiguo cardenal Chiaramonti y nuevo Papa Pío VII a Roma y allí permaneció hasta su muerte. En 1801 fundó una nueva Academia Católica en la Ciudad Eterna. A su muerte nombró como herederos suyos a todos los pobres. Su sepulcro está en Roma, pero fue trasladado a Ciudad de México.
En la sala capitular de la Catedral de Toledo se conserva el retrato del cardenal, realizado por el pintor Zacarías González Velázquez.
          "SEMBRANDO INQUIETUDES"



miércoles, 12 de junio de 2013

NOVILLADA: JULIO DE 1896.


                                      REVISTA DE LA NOVILLADA
Se celebró el día 4 de Julio de 1896, por varios jóvenes y distinguidos  aficionados Placentinos, y presidida por las bellas Srtas. Josefa Estévez y María Sequeira.
    Fiesta del día, los toros punto de cita, la plaza; en el encierro, dos fieras; en el cartel, dos espadas.
Tarde esplendida y calurosa como se requiere para esta tarde de espectáculos, animación inusitada en la Ciudad; ir y venir de bellas señoritas ataviadas con la clásica mantilla española, que se reúnen con anticipación para pasar la tarde admirando la gallardía y gentileza, el valor y el donaire de sus amigos, de sus admiradores, tal vez de su adorador, rodar de coches que se preparan para llevar al circo a toreros y espectadores; en una palabra, todo el bullicio agradable y ensordecedor que trae consigo la fiesta nacional.
Llegaron al ruedo, y a los pocos minutos en medio de atronadores aplausos aparecieron las bellas presidentas Josefa Estévez, que era conducida del brazo por el joven Pedro Sánchez Ocaña, y María Sequeira conducida también del brazo de su hermano Marcial. Ambas iban elegantemente adornadas con la sin par mantilla blanca que realza su indiscutible hermosura.
En los palcos destacan muchas señoritas placentinas, todas guapas, elegantes, alegres y satisfechas al verse obsequiadas y distinguidas por los jóvenes y simpáticos aficionados al toreo; el sombrero ultra-pirenaico ha cedido el puesto que usurpará en la cabeza de nuestras bellas placentinas, á esa prenda española por excelencia que tanto realza  la hermosura de un rostro ovalado y de unos ojos soñadores, á la mantilla.
Llegada la hora convenida, aparece el joven Fernando Ocaña, caballero en un brioso caballo tordo y manejándolo con la maestría que todos conocían, hace el despejo seguido de toda la cuadrilla; los jóvenes aficionados van correctamente vestidos de corto.

Y sale el bicho llamado TABERNERO, perteneciente como el otro a la ganadería de D. Juan Sánchez Ocaña y Clavijo; tenía el novillo pelo negro; nevado y lucía una artística moña, formada por una flor de lis y dos largas cintas de raso, que da la idea del buen gusto de la presidenta Pepita Estévez que la había regalado.
Capeado TABERNERO por los niños, embiste con coraje, y Fernando Ocaña le arranca la moña, que regala a la presidencia, tomó el bicho nueve varas de Ángel Delgado y Juan Ocaña Silva, que picaron como dos buenos piqueros; a los quites oportunos los espadas Julio Monge y Barberán. Cambiada la suerte, tomo los palos Antonio Benítez y previa a una salida en falso colgó un par de banderillas casi en su sitio, Julio Monge clavó un par muy regular, y Benítez repitió con otro par; sonó el clarín y cogió los trastos Barberán, que se dirigió a la presidenta y brindó según costumbre; con serenidad y no escaso del conocimiento de la difícil suerte trasteó al bicho, que estaba algo quedado, y se arrancó a matar dándole un pinchazo en hueso; más pases y media estocada en su sitio; otro pinchazo y el espada intenta el descabello, acertando a la tercera: Palmas.
El tiro de burros guiados por Ventura delgado, Juan Eduardo y José Silva, arrastro el cornúpeto ya difunto.


PENDÓN. Era el segundo y el ultimo de la novillada, de la misma ganadería, negro; no lució la preciosa moña regalada por la presidenta María Sequeira, por no podérsela podido clavar. Tomó doce varas buenas en su mayoría, de los citados piqueros Juan Ocaña Silva y Ángel Delgado, estando muy oportunos a los quites  los espadas y demás lidiadores; fue banderilleado bastante bien por Antonio Benítez y Barbaran, y el bicho pegando:

Pero se iergue el espada,
y asiendo el trapo bermejo
y el estoque reluciente
de empuñadura de fuego
machacando hacia el astado
como ordena el Reglamento,
a las lindas presidentas
dice, las piernas abriendo
y la montera en la mano
a guisa de acatamiento.
“Brindo al las Presidentas,
Por las niñas del salero
Por el valor, por Plasencia
Por lo noble, por lo bueno.”
La muleta replegada
y oprimida por los dedos;
En la derecha el estoque
lleno de vivos reflejos
Y moviendo la persona
Con airoso contoneo,
Llega a la fiera, Julito
paso tras paso, sereno,
Y despliega la muleta
Con arrogancia y denuedo,

Para dar cuatro pases con conocimiento de arte y unos pases más y un pinchazo que no agarró por quedarse el novillo; otro pinchazo y otro; compúsole con dos pases bueno, y dio media estocada que hizo doblar al bicho. Palmas.
Muy bien, el Director de Plaza Fernando Verea, bien los espadas, y bien todos los lidiadores.
La presidencia acertada y atrayendo las miradas de la concurrencia-
El Ganado de primera; la entrada superior.
                                       “SEMBRANDO INQUIETUDES”





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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.