lunes, 28 de septiembre de 2009

MANUEL BERMEJO HERNANDEZ

A don Manuel Bermejo se le podía definir como un político sin vocación pero con sentido de Estado y amante de la democracia y la libertad.
Nació en Plasencia el 26 de marzo de 1936, pero pasó gran parte de su infancia y juventud en Jaraiz de la Vera., Ingeniero Agrónomo de profesión, llego a lo más alto de la política regional, antes de dedicarse al mundo de los negocios.
Miembro del Partido Demócrata Popular, pero su actividad política se desarrollo en la Unión del Centro Democrático (UCD). Dentro de la estructura política de este partido ocupó el cargo de presidente provincial de Cáceres y en marzo de 1980, fue designado presidente del Comité Regional de Extremadura. En las elecciones generales de 1977 fue elegido diputado de UCD por Cáceres, reelegido en los comicios del 1 de Marzo de 1979, siendo en el Congreso de los Diputados miembro de las Comisiones de Agricultura, de Obras Públicas y Medio Ambiente.
Participó en el proceso autonómico de Extremadura, donde desde el 8 de junio de 1979 fue vicepresidente primero de Asuntos económicos y consejero de Agricultura en el Gobierno de Luis Ramallo, y al producirse la dimisión de este el 9 de diciembre de 1980 se hizo cargo con carácter transitorio de la presidencia de la Junta de Extremadura (Organismo Preautonómico), cargo para el que fue finalmente elegido el 22 de diciembre. Casi dos años después, presento su dimisión al frente del Gobierno regional.
Durante su permanencia en la Junta, se termino de elaborar el proyecto de estatuto de Autonomía de Extremadura, que se envió posteriormente a las Cortes Españolas.
Al abandonar la política, siguió luchando por Extremadura y su desarrollo, volviendo al Ministerio de Agricultura, siendo subdirector del Servicio Nacional de Cultivos y Fermentación del Tabaco, consejero de la Compañía General de tabacos de Filipinas y en 1984 se dedica a la actividad privada siendo presidente en la empresa 3S-Agroindustria. También presidió la sociedad Agroexpansión del grupo internacional Dimon, desde 1988 al 2004, primera industria transformadora de tabaco que contribuyó decisivamente al crecimiento económico y social del norte de la región.
En el 2006 recupero la presidencia de Agroexpansión, cuyo fin era el mantenimiento de la actividad de la fábrica de Malpartida de Plasencia, debido a la fusión de Dimon y Stamdard en la multinacional americana, que es hoy Alliance One, anunció el abandono de la actividad. En esta operación adquirió también la sociedad de World Wide Tobacco España de la misma compañía, que posee un centro de compra de tabaco en Talayuela.
Su trayectoria, ha sido reconocida dentro y fuera de la región – Encomienda de la Orden Civil del Merito Agrícola, la Medalla de Oro al tabaco de Jaraiz de la Vera, la Gran Orden de la Ciudad de Mérida (Venezuela), Orden Civil del Mérito Constitucional o incluso la Medalla de Extremadura en 1997.

Autor de tres novelas en la que supo reflejar la perfección de la cultura y las tradiciones de la sociedad extremeña; Los zapatos también votan; La fraseología taurina y su pícaro humor y los Medieros.
Aficionado a los toros, en Octubre de 1989, fue uno de los accionistas de la sociedad “Agrupación Taurina Ganadera Madrileña”, que concurrió al concurso arrendamiento de la plaza de toros de las Ventas.
Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo de él, que era la persona que más sabia de tabaco de España, y que cada vez que tenía un conflicto en el sector, era una de las persona la que consultaba, para que le ilustrara, asesorara y le informara de los peligros, ventajas e inconvenientes.
Luis Ramallo define a Bermejo como un caballero, un hombre leal y un demócrata de cuerpo entero.
En la ultima entrevista al Periódico Extremadura el 30 de Junio de 2009, con motivo de Empresario Extremeño del Año, además de defender al sector tabaquero y apostar por el papel del trabajador en la empresa, declaró:”La clave del éxito es rodearse de un buen equipo y seguir creando empleo” “El trabajador debe defender la empresa como si fuera algo propio”
Falleció en Tres Cantos (Madrid), el día 22 de Septiembre 2009, ya no podrá ver la adaptación de su obra “Los Medieros” al cine.

DESCANSE EN PAZ

Departamento de Investigación y Divulgación de la A.C.P. ”PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO IMQUIETUDES.

jueves, 17 de septiembre de 2009

EL PUENTE DE ALCONETAR


El puente denominado por los musulmanes de Alconétar correspondía al paso del río Tajo (Tagus flumen) por la vía numero XXIV del Itinerario de Antonino. Estaba situado aguas arriba de la desembocadura, en el propio Tajo, y en el río Almonte, sobre el cual tuvo la misma vía un puente de menor importancia, del que solo quedaban en el siglo XIX los dos estribos y de los cuales uno había desparecido por el año 1950. En realidad la designación de Alconéctar se refiere a los dos puentes. Entre ellos, que estaban situados por condiciones naturales, es por lo que cabria pensar que el primero fuese el puente de Mantible y el segundo el puente de Alconéctar, en la vía conocida como de la Plata.
El puente, Alconétar -significa en árabe "el segundo puente" o "puentecillo"-, se erigió junto a un primitivo poblado ibérico, que los romanos debieron bautizar con el nombre de Mansión de Túrmulus. que era la numero nueve de la vía romana citada.

Alconétar, pequeña aldea, cubierta hoy por las aguas, estaba situada en la orilla derecha del antiguo curso del río Tajo, en la desembocadura del Almonte; es decir, en las inmediaciones de la torre que sobresale de las aguas del embalse. El lugar, por sus condiciones estratégicas y mejores condiciones topográficas, fue sitio ideal para el cruce del Tajo en el camino entre Mérida y Salamanca, así como entre la Lusitania y el Mediterráneo.
El imperio romano precisaba salvar el foso del río para hacer más rápida y segura la Vía de la Plata y construye el Puente de Alconetar o Puente Mantible, como se le ha venido conociendo. Diversos testimonios históricos y especialmente en hallazgo de monedas y útiles domésticos parecen asegurar que allí junto al puente debió estar Túrmulus, célebre mansión mencionada en los itinerarios de los caudillos romanos. Efectivamente, han aparecido grandes trozos de muralla romana, de sillería granítica. Algunos investigadores han supuesto que allí estuvo el cuartel general de Bruto.
Otro vestigio de importancia es un "miliario", que eran columnas de piedra que indicaban, en las vías romanas, la distancia de mil pasos, dedicado, al parecer, a la memoria de Cesar Tiberio.

La longitud del Puente de Alconétar o Mantible (cuyos restos han sido trasladados varios kilometres aguas arriba, pero visibles desde la carretera) se calcula que fuera de 290 metros, medida calculada sobre la extensión que alcanzaban sus pilas ruinosas. Constó de 16 arcos, de los que actualmente apenas se conservan cuatro, los que iniciaban el arranque de la orilla derecha. Las bóvedas de los arcos originales y de los dos arcos mayores son rebajadas, la diferente calidad de construcción hacen suponer que estas ultimas fueron realizadas en la reconstrucción que se realizo en el siglo XVIII, que seguramente siguieron la formas de sus primitivos arcos. El bisel que presentan las pilas (estas construidas con gran solidez), en la parte superior para el arranque de las dovelas, indica que la traza original consistió en arcos escarzanos. Esto supone una variación en el conjunto de los puentes romanos, dotados en su mayoría de arcos de medio punto, lo que confiere una particularidad especial al puente de Alconétar.

El sillar se cortó con una gran regularidad, siendo su frente almohadillado excepto en las hiladas que lindan con las cornisas. Su disposición fue la de soga y tizón, siguiendo un ritmo general de una hilada a soga y dos a tizón.
La luz de los arcos oscila entre 6,30 y 10,15 metros, las pilas presentan también variaciones desde 4,30 metros hasta 4,60 m. en su espesor, siendo notablemente mayor unas de ellas, que hacia la zona media quedaba dentro del cauce regular del río. Alcanzaba estos 8,10 metros de grosor. La solidez de la construcción del puente no permite suponer que fuera la acción natural causante de la ruina.

Era un paso fundamental en la comunicación norte sur de la península, la calzada romana que construida por Publio Licino Craso en el año 95 antes de Jesucristo, se cree que en este mismo año comenzara la construcción del puente, aunque otros investigadores dicen que fue bajo el imperio de Trajano, ya en siglo II de nuestra era, pero no existe documento que pueda atestiguar una cronología. Debe pensarse que la fabrica se realizara en la etapa de Trajano o de Adriano, cuando la Vía de la Plata, llego a completarse de manera definitiva.

En el siglo VIII, el legendario caudillo árabe Muza, conquisto Mérida y su zona de influencia, incluyendo Túrmulus. Es fácil preveer que ya en estas primeras incursiones el puente sufriera algún daño. Sin embargo, la primera noticia que se tiene de destrucción es en el siglo XIII, cuando con motivo de la concesión del titulo de villa a Garro (la primitiva aldea anterior a la fusión con Alconétar), se menciona el incendio y saqueo de Alconétar y se ordena a sus vecinos ayudar a fabricar barcas con las que cruzar el río y que pasaron a ser propiedad de los Duques de Alba de Cisne. Se supone que el puente romano tuvo, al menos, tres destrucciones. La primera en 1085, cuando Alfonso VI tomo Coria. Una segunda con la invasión almorávide y tal vez fuera la ofensiva de Alfonso IX, que avanzo considerablemente en la reconquista de la región, la que provocara un corte definitivo del puente por parte de los musulmanes, causando el principio de su ruina. El arrastre en lo sucesivo de los materiales a la torre de Floripes, construida por sillares romanos, contribuiría al progresivo deterioro de la fábrica.
Pero los estudios realizados cuando fue trasladado a la ubicación actual, los sondeos del subsuelo, demostraron la existencia de una roca pizarrosa que aflora en las márgenes, pero que en el centro del río, esta recubierto por un manto de cantos rodados de unos tres metros. Los romanos apoyaron los cimientos de las pilas sobre la capa de cantos rodados, solución poco apropiada, para un puente de arcos múltiples. Siendo por tanto una estructura muy sensible a los asientos de las pilas. Todo ello nos hace pensar que el deterioro del puente y la pérdida de su fábrica fuese debido a erosiones en el terreno.
En otras dos ocasiones se tiene la certeza de que se pretendiera reconstruirlo: Felipe II en 1569 mediante una trabazón de maderas. En el año 1730 se volvió a intentar sin otro resultado.
Para terminar diremos, que se trazó el puente aprovechando las mejores condiciones que la topografía del terreno presentaba y buscando las mejores posibilidades de estrategia.
La fotografía que presentamos data del año 1917, en su ubicación real, ya que este fue trasladado con motivo de la realización del pantano de Alcántara.

Servicio de Documentación y Divulgación de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO INQUIETUDES.

martes, 8 de septiembre de 2009

EL PUENTE DEL CARDENAL

EL PUENTE DEL CARDENAL

Aunque este puente no está en la ciudad, si se le puede consignar como de ella, pues fue el cardenal placentino D. Juan de Carvajal el que mandó hacerle en el año 1.460. Su constructor fue el cantero placentino Pedro González, el cual también trabajó en la catedral y en Santo Domingo.
Está situado este puente sobre el río Tajo, en el camino que va de Plasencia a Trujillo, pasado Villareal de San Carlos, en la zona del Parque de Monfragüe, al lado del actual puente que cruza el río. Dejo de tener uso en los años 1960 pues al hacer el pantano de Alcántara su cola lo llega a tapar.
Antes de construirse el puente se pasaba el río por medio de barcas, pero como en esa zona se juntan el Tajo y el Tietar, la mayoría del tiempo no se podía pasar por el gran caudal que traían estos ríos ocurriendo muchas muertes por vuelco de las barcas.
De este puente se conserva casi toda la documentación, por lo cual podemos saber que consta de 30.000 piedras labradas, y que cada piedra valió a 9 reales y 14 maravedíes, por lo tanto costó el puente 282.325 reales y 31 maravedíes. La piedra para su construcción se trajo del Robledo, de los Cinco Hermanos y dehesa de Malpartida, junto al pueblo de Gargüera. Para su transporte fue necesario romper la montaña, por el sitio que llaman el Arroyo de Calzones. La distancia desde las canteras hasta el emplazamiento del puente era de seis o siete leguas.
Se cuenta que cuando se hicieron los estudios para su construcción, vieron que saldría muy cara la traída de la piedra, y así se lo comunicaron al cardenal el cual estaba en Roma, enterado este les contestó que si no la llevaban desde estas canteras las mandaría el desde Roma, ante lo cual empezaron a sacarlas.
Otra historia cuenta que cuando fue el cardenal a ver el emplazamiento donde se pensaba realizar el puente, el arquitecto, temeroso de que no tuviese el cardenal tanto dinero como valía hacerlo, empezó a poner pegas y dificultades para su construcción, ante lo cual, cuentan, que el cardenal sacó sus manos de los bolsillos llenas de onzas de oro y empezó a lanzarlas al río diciendo cada vez que tiraba una ”Aquí podía ir una pilastra, aquí podía ir otra, allí otra, etc..” Ante esto el arquitecto se arrodilló y besándole las manos le pidió perdón por su desconfianza. Esta leyenda es solamente esto, ya que el cardenal no pisó su diócesis ninguna vez desde que se fue a Roma.
Como la mayoría de los puentes que existían en esa época, era de peaje, y se cobraba por cada animal que pasaba por el.
En la guerra de la Independencia fue destruido por las tropas españolas para cortar el avance de las francesas. Cuentan que el ingeniero que se encargó de volarlo encendió la mecha antes de retirarse los obreros que estaban colocando las cargas, y a consecuencia de ello, si voló el puente, pero con el volaron 35 hombres más, salvándose solo uno que casualmente era de Plasencia. Pasada la Guerra de la Independencia, se colocaron unos palos entre los pilares del puente y se clavaron unas tablas encima de estos palos con lo cual se podía atravesar el río con un gran peligro para el que lo intentaba.
Así permaneció el puente hasta el año 1844, en que se empezó a restaurar, siendo maestro de las obras el lego de la Compañía de Jesús, padre Manuel Ibáñez.


Departamento de Investigacion y Divulgación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
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