martes, 30 de diciembre de 2008

PLACA Y MONOLITO DEL SEGUNDO CENTENARIO


PLACA Y MONOLITO DEL SEGUNDO CENTENARIO DE LA ENTRADA DE LAS TROPAS FRANCESAS EN LA CIUDAD DE PLASENCIA
ASOCIACION CULTURAL PLACENTINA "PEDRO DE TREJO
"

El día 29 de diciembre de 2008, a las 12,30 horas, se descubrió un monolito conmemorativo del 2º centenario de la entrada de las tropas francesas en la ciudad de Plasencia. El acto estuvo presidido por la señora Alcaldesa de la ciudad, concejales, presidente y directiva de la Asociación y un buen número de placentinos y comarcanos que se unieron al acto.
La Asociación Cultural Placentina "Pedro de Trejo" no podía dejar pasar estas históricas fechas sin quedar constancia de nuestro respeto y admiración a todas aquellas personas de Plasencia y su Tierra que dieron su vida por la defensa de su identidad como pueblo. El ayuntamiento, siempre sensible a nuestras peticiones, colaboró con su presencia, tanto el día 2 de mayo al colocar una corona de laurel en la placa que recuerda el primer centenario, como en este descubrimiento del monolito.
La placa se encuentra a la salida del Cañón de la Salud, a la izquierda, en la puerta de Trujillo
A continuación reflejamos las palabras del presidente de la Asociación durante el acto.

Sra. Alcaldesa, Sra. Concejala de Cultura, compañeros de la Junta Directiva de Pedro de Trejo, asociados, Sras. Srs, amigos y amigas: Este acto que estamos celebrando se encuadra dentro de los fines estatutarios de nuestra Asociación, que nos invita a divulgar acontecimientos históricos de la Ciudad y Tierras de Plasencia.El 28 de diciembre de 1.808 tuvo lugar la primera entrada de las tropas napoleónicas en Plasencia, durante la Guerra de la Independencia; después vendrían once entradas más hasta 1.812, y con ella se inicia un largo período de humillaciones, saqueos y empobrecimiento de nuestra Ciudad y sus honrados vecinos y comarcanos. Años duros en los que muchos placentinos anónimos dieron frecuentes muestras de sacrificio y valor, que es precisamente de lo que queremos quedar constancia con este homenaje. La historia se hace de hitos, que son como peldaños por los que ascendemos hacia la plena adquisición de nuestra identidad como ciudadanos de un lugar, de una "patria chica", en este caso de Plasencia. Y esos hitos hay que transmitirlos a las nuevas generaciones para que adquieran el compromiso de "amar" y "trabajar" por nuestra querida Ciudad.
Agradecer la presencia de nuestra Alcaldesa y demás miembros de la Corporación Municipal, que dan un ejemplo de compromiso y responsabilidad con Plasencia, todo lo contrario que hicieron hace doscientos años los miembros de la Municipalidad, Junta Local, funcionarios,, etc. que el pánico al enemigo que se acercaba, les llevó a la fuga, abandonando la Ciudad. Gracias a los placentinos que permanecieron en sus casas y que optaron por nombrar a otro Corregidor, dos Regidores, dos Diputados y un Procurador, la Ciudad no se vio echada a su suerte. Doy lectura a continuación a los nombres de esos ciudadanos que se pusieron al frente de la Junta Local, para mayor honra y gloria de su gesto, se trata Don Francisco Serrano Álvarez Rodríguez, Don Felipe Hernández, Don Benito Domínguez Cavello, Don Juan Nolivos y Don Vicente Garrido, quienes salieron a recibir y aplacar al enemigo, el general francés Lefebre, aquel 28 de diciembre de 1.808 que estamos conmemorando.
Quede aquí en este sencillo monumento y placa el reconocimiento, dos siglos después a su lealtad y sacrificio por PLASENCIA. En nombre de la Asociación Cultural Placentina "PEDRO DE TREJO", gracias a todos por su colaboración y asistencia.
Francisco de Jesús Valverde Luengo.
Presidente de la Asociación Cultural Placentina." PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

miércoles, 24 de diciembre de 2008

VILLANCICO


EN EL CANCIONERO GENERAL DE LAS OBRAS DEL POETA PERDRO DE TREJO, PLACENTINO Y DIRIGIDAS AL MONARCA FELIPE II, NOS ENCONTRAMOS ESTE VILLANCICO EN SU TOMMO II.

Ordeno la Trinidad
Y una, esencia poderosa,
De juntar su calidad
Con una virgen graciosa;
En Dios ni ella no hubo cosa
Mas de quererlo los dos.
Hombre y Dios por ella sido,
que antes era un solo Dios.

Dios se requebró con ella;
fue el requiebro soberano
Èl pudo, por querer ella,
Siendo Dios, hacerse humano;
Porque al no querer, en vano
Fuera en juntarse con nos.
Hombre y Dios por ella ha sido.

Fue tan supremo el querer
De ella en el consentimiento
Que Dios, con su gran poder,
Vino en ella en un momento.
¡ Oh precioso ayuntamiento
El hecho de Dios y vos;
Hombre y Dios por ella ha sido
que antes era un solo Dios.

SEMBRANDO INQUIETUDES.
DEPARTAMENTO DE RECOPILACIÓN DOCUMENTAL DE LA A.C.P. “PEDRO DE TREJO”

jueves, 18 de diciembre de 2008

"LA DECLARACION DE GUADALUPE"

En este primer año de vida de este blog, queremos reiterar que su creación fue solamente el de seguir la línea que durante 60 años ha movido a la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, que no es otra que la defensa, investigación y divulgación de la historia, patrimonio, costumbres, usos y tradiciones de la ciudad de Plasencia y su Tierra, así como la colaboración con otras asociaciones o entidades afines a estos objetivos.
Con esta idea, y con mucha ilusión, seguimos recogiendo toda la información posible sobre el norte de Extremadura con la intención de, una vez digitalizada, ponerla al servicio de toda persona que lo necesite.

Hace 28 años, las Diputaciones de Badajoz y Cáceres se reunieron en el Monasterio de Guadalupe para acordar la defensa y conservación del patrimonio extremeño en sus distintas variantes. A este acuerdo se le llamó “La Declaración de Guadalupe”.
Nosotros nos adherimos a esta idea y seguimos sus acuerdos.


DECLARACIÓN DE GUADALUPE
Las Instituciones Culturales El Brocense y Pedro de Valencia de las Diputaciones Provinciales de Cáceres y Badajoz en sesión plenaria en el Real Monasterio de Guadalupe,
ENTENDIENDO, que esta sesión, independiente de su estricto carácter de trabajo en común y de programación ulterior, por ser la primera en que las dos Instituciones toman contacto plenario, y por desarrollarse en un lugar que es símbolo de la unidad extremeña,
CONSCIENTE, de que la cultura extremeña, expresión espiritual de nuestro pueblo, es fruto de su Historia, de su medio geográfico, de la rica y variada tradición popular, del pensamiento de sus intelectuales y de la creación de sus artistas y literatos.
MANTENIENDO, sobre toda consideración la unidad conceptual de esa cultura, sin tesis de fecundos valores y acervo de actitudes atesoradas en la región durante siglos, Consideran oportuno hacer la siguiente DECLARACIÓN CONJUNTA:
1.- Es obligación de todos los extremeños, la asunción, defensa y promoción de la cultura regional que por su dinamismo, constante progreso y desarrollo, necesita del trabajo urgente y sin distinción de todos, dándole cauce y elaborando los programas adecuados para su óptima evolución. Por ser esa cultura fruto de todas las aportaciones del pasado, es deber prioritario de la región la conservación, defensa y rescate de su patrimonio artístico y cultural.
2.- La defensa de la unidad cultural, que es la unidad de Extremadura, es un compromiso ineludible para todo extremeño. La idea de unidad en el desarrollo y promoción de la cultura regional debe estar siempre por encima de cualquier diferencia, sea cual sea su signo.
3.- Siendo el hombre depositario y protagonista de la cultura, aparece como especial atención la que debe prestarse a la formación de las nuevas generaciones desde el nivel escolar al universitario, desde la niñez hasta la edad adulta, mediante un trabajo de permanente atención basado en las propias y fecundas raíces de nuestra cultura.
4.- Es tarea urgente la delimitación de la identidad cultural como fuente necesaria a la ulterior conciencia regional, que es preciso extender a todos los extremeños constituyendo núcleo irreductible y duradero para llenar nuestros afanes, trabajos y quehaceres, de ilusionadas y generosas esperanzas. Encuadrada la región por límites geográficos donde la delimitación de esa identidad cultural estricta es dificultosa, deben fomentarse los estudios con las regiones españolas limítrofes y con el país lusitano para definir su sustantiva mismidad y el protagonismo de sus valores en áreas culturales supra-extremeñas.
5.- Valorando que, aun no existiendo un idioma propio y diferenciado, la región ofrece un amplio espectro de formas lingüísticas propias, de rasgos autóctonos y originales, se precisa rescatar ese rico tesoro, promover su estudio y recopilación y desarrollarlo como instrumento cultural al servicio de la comunidad.
6.- Teniendo la región extremeña un variado conjunto paisajístico, con panoramas de impar belleza natural, y con elementos peculiares tanto en su flora como en su fauna, es deber inexcusable velar por su integridad, cuidando al máximo su conservación, evitando su deterioro y regulando la acción antropógena de transformación. La imagen de nuestra región tiene fiel expresión en su paisaje, realidad del medio físico, pero también fijadora de un entorno cultural. El paisaje natural de Extremadura constituye una entrañable y valiosa parcela de su patrimonio y, como tal, los extremeños están convocados a su permanente conservación y estudio.
7.- Debiéndose la cultura a la acción del pueblo y de sus hombres se evitará toda forma de dirigismo en su desarrollo y promoción y, conforme a este criterio, desarrollarán su acción todos los que en esta empresa esté empeñados, evitando muy especialmente la posible confusión sobre su sustantividad, y valorando la auténtica y honda esencia del saber popular y la riqueza óptima de la contribución intelectual del pasado y del presente.
8.- La aportación cultural de Extremadura al conjunto hispánico, multisecular y valiosa, necesita que los extremeños exijan de los poderes públicos la atención prioritaria de sus problemas, tan explícitamente llevada a otras regiones, lavando olvidos injustos y antiguas desigualdades.
9.- Extremadura dejó en América lo más generoso de su ser, lo más luminoso y entrañable de su personalidad, por ello es también deber inexcusable de los extremeños mantener los lazos de fraternidad necesarios y velar porque en las tierras latinoamericanas se mantenga ferviente el legado de nuestros mayores, fomentando los intercambios culturales, y poniendo los medios necesarios para conservar las tradiciones extremeñas arraigadas en América, los giros de nuestras formas dialectales, la toponimia evocadora de nuestras villas y paisajes.
En base a estos principios, que no son cerrados ni exclusivistas, ni estáticos, las instituciones culturales El Brocense y Pedro de Valencia, bajo el signo de la unidad de Guadalupe, convocan a todos los extremeños, entidades culturales públicas y privadas, organismos regionales y provinciales a la entrega generosa y común, por encima de todo condicionamiento, de sus esfuerzos, para GANAR LA GRAN BATALLA DE NUESTRA CULTURA, en estos momentos decisivos del porvenir regional.
Las Instituciones culturales El Brocense y Pedro de Valencia, fieles a esta DECLARACIÓN, ofrecen a Extremadura su tarea sin descanso, desinteresada y total. Es el deber a que nos obliga la fidelidad al pasado, el compromiso con el presente y la ilusión por el futuro.
Guadalupe a 4 de junio de 1980

Departamento de Recopilacion y Divulgacion Cultural de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

martes, 16 de diciembre de 2008

LORENZO GALINDEZ DE CARVAJAL


Lorenzo Galíndez de Carvajal, gran personalidad en la historia nacional, recordar su nombre es una deuda de gratitud y de justicia a este placentino, nacido en nuestra ciudad en el 23 de Diciembre de 1472, su madre pertenecía a una distinguida estirpe de Cáceres, de ella tomo su primer apellido. En mas elevada alcurnia se encontraba su padre Don Diego González de Carvajal, arcediano de Trujillo y posteriormente de Coria.
Caso con doña Beatriz Défila, hija de don Pedro Dávila, señor de las Navas

Fue jurista y cronista de Castilla, Catedrático de Prima de Leyes de la Universidad de Salamanca, y en 1499 fue nombrado a los 26 años por los reyes Oidor de la Chancillería de Valladolid y posteriormente antes de los treinta años fue elevado a Consejero de la Corona de los Reyes Católicos
( año de 1502). Según Baltasar Cuart Monet, nos dice que había un linaje oculto, y para alcanzar esta posición, tuvo que manipular sus orígenes familiares, siendo como era hijo de un arcediano y de una moza de servicio de una posada. Las manipulaciones de D. Lorenzo tuvieron el éxito apetecido, sin embargo treinta años después de su muerte las informaciones realizadas por un nieto suyo que quería ingresar en el Colegio Mayor de Oviedo, de Salamanca, sacarían a la luz toda la estrategia familiar que tuvo que poner en marcha su abuelo para alcanzar la posición a la que llego.

Se distinguió más como jurista, catedrático de Salamanca donde obtuvo el doctorado en 1503 y Presidente del Consejo Real, pero su obra literaria e histórica fue realmente destacada. Fundamentalmente aportó una crónica de notable importancia Anales breves de los Reyes Católicos, pero también escribió un “Memorial o registro breve de los lugares donde el rey y la reina Católicos estuvieron cada año, desde 1468 en adelante, hasta que fallecieron, lo llevó de indiscutible interés, junto con otros escritos y sus obras jurídicas, se le encargo recopilar tantas leyes y pragmáticas reales, pues los Reyes le eligieron para la confección de un cuerpo legal único, del que se encarga y cuya recopilación se perdió.

Con paso firme creció el prestigio del ilustre placentino y la fama de su saber fue reconocida por los más profundos juristas. Sus opiniones eran antología, hoy diríamos que sentaban jurisprudencia,

Fue requerido para el ordenamiento y promulgación de las Leyes de Toro.
Con el Licenciado Zapata, confeccionó y firmo el Privilegio para la casa de Contratación sobre jurisdicción civil y criminal. Schafer especialista moderno lo califica como uno de los mejores informados y perito en temas jurídicos de las Indias
Los más altos Consejos reclamaban su presencia, su doctrina y su honradez. El Emperador no prescindía de sus dictámenes en los casos difíciles.
Herido de muerte el rey don Fernando llamó al Dr. Galíndez y otros más para tomar su postrera y trascendental decisión sobre la elección de quienes le sucediesen en el trono. Y ocurrido el óbito de regio, el Dr. Galíndez de Carvajal con el Lic. Vargas, padre del futuro obispo de Plasencia, don Gutierre de Vargas y Carvajal, fueron como embajadores ante el Cardenal Adriano, luego Papa para notificarle la muerte del rey y los últimos deseos fernandinos sobre su nieto don Carlos, en cuyo nombre gobernaba el Cardenal.
Cuando Cisneros, con los Prelados y los Grandes, discutían si don Carlos, antes del juramento en las Cortes, debía titularse rey o no, citaron como árbitro definitivo y supremo al Dr. Galíndez de Carvajal. La disertación del eminente jurista de Plasencia, ganó el asentimiento de la altísima asamblea, y don Carlos fue llamado desde entonces rey de España.

Perteneció a la Orden de Calatrava. Fue regidor perpetuo de Plasencia, Tenerife y Sagunto, Escribano Mayor de Sacras, Puertos y Aduanas, Cronista de los Reyes Católicos y en parte del augusto Carlos I de España.

Sus trabajos también fueron destacados en el campo de la Historia y en las indagaciones sobre linajes y genealogías de muchas familias, Reyes Católicos, Crónica de Enrique III y Juan II, pero su obra más importante es la Crónica de Enrique IV, linajes de Fabián Pérez de Guzmán y Carlos V. Fue nombrado Correo Mayor de India, privilegio concedido por la reina Juana de Castilla y a su vez por cedula firmada por el Rey Fernando el día 14 de Mayo de 1514, para organizar un sistema de organización seguro entre la península Ibérica y el Nuevo Mundo, y ratificado en su cargo por Carlos V, el 27 de octubre de 1525, Este cargo fue concedido a perpetuidad para Carvajal y sus sucesores con el carácter de monopolio, y desde este momento solo podían ser despachados los correos por él o en quien delegara, y si no fuera así seria multado con diez mil maravedíes, quien contraviniese la orden. Este privilegio duro hasta mediados del siglo XVIII.

Como curiosidad citaré, que en 1526, Carlos V, reunió a la junta de prelados para encontrar soluciones al problema planteado por la minoría morisca, el Dr. Galíndez redacto un dictamen bajo el epígrafe “ Padecer” proponiendo diversas medidas, para alcanzar la máxima asimilación de los moriscos a las costumbres del reino, subrayo la necesidad del que el cura vigilase a los que cayeran enfermos, el objetivo era evitar cualquier contacto del moribundo con el alfaquí, y el segundo evitar que los musulmanes cumplieran con su rito ( Aptitudes ante la muerte en la Granada del Siglo XVI, Pág. 538 de Amalia García Pedrazas)

A la edad aproximada de los 56 años se retiró a descansar a Plasencia. Acaso víctima de alguna enfermedad, ya que su vida no había llegado a la longevidad ordinaria para juzgarle jubilado forzoso. De las menguadas noticias que se conservan, no puede deducirse como vivió en la última etapa de su vida, ni siquiera la fecha exacta de su muerte. Solo sabemos que no llegó a ser sexagenario porque en 1528, su propio hijo, habla de su difunto padre. Falleció en 1527.

Unos treinta manuscritos se conservan en bibliotecas españolas esperando que alguien los estudie y los publique con entusiasmo para gloria de su autor y culta satisfacción de sus admiradores y placentinos de hoy.
No es explicable el silencio histórico de la inmensa y meritísima obra histórica y jurídica del célebre placentino, estimado y respetado por los sabios de su tiempo.

Esperamos que la colosal figura del Dr. Galíndez de Carvajal, salga del silencioso olvido y ocupe en la historia de Plasencia y en la masa popular el renombre que por justicia corresponde a su saber, a sus escritos y a sus méritos de inmortalidad.

Agradecemos la documentación aportada por Teodoro Fernández y al Departamento de Documentación y Recopilación de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”-

SEMBRANDO INQUIETUDES.





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martes, 9 de diciembre de 2008

SOR ALINA


HERMANITA “LINA
En el año 1.894 se termina de construir el asilo de los ancianos en el paraje de San Antón, y en 1.896 se trasladan los ancianos desde el antiguo asilo de la Puerta de Talavera hasta el recién construido. (Este nuevo asilo ha estado en funcionamiento unos 100 años, y hoy se dedica a colegio). La dirección del mismo ha estado en manos de religiosas, las popularmente conocidas como “Hermanitas de la Caridad o Hermanitas de los Pobres”.
En la década de 1.960 eran 14 hermanas las que atendían a unos 160 acogidos, los cuales se sustentaban de las subvenciones de la Caja de Ahorros, Ayuntamiento y limosnas de la población.
En Plasencia quedó una huella imborrable una de las hermanas del centro, se la conoció como “LA HERMANITA ALINA”. Esta monja llevo su amor a los pobres a tal extremo de que se acuñó en la ciudad la frase: “Pides más que la hermanita Alina”.
Sor Alina nació en San Hilario de Sacalm (Gerona), y su nombre de pila era María Ana Teresa Masnou Cuples, su padre era artesano, y tenía 11 hermanos más.
Estuvo en Madrid haciendo el noviciado, luego pasó por los asilos de Valladolid, Segovia, Cáceres y Reims (Francia), en 1.913 viene a Plasencia donde permanece hasta 1.949, año en que va a Madrid a operarse de la vista, pero uno de los ojos ya lo tenía perdido y nada se pudo hacer por él. Se le colocó un ojo de cristal, y con las gafas de concha muy abultadas, se la veía una mirada extraña a primera vista para el que no lo sabía.
Era de constitución débil y muy bajita, pero su fuerza interior la hacía estar todo el día subiendo y bajando casas para recoger limosnas para sus acogidos. No había evento en la ciudad donde no apareciera la Hermanita Alina a pedir. Los martes aparecía en la Plaza con dos o tres viejecitos y recorría todos los puestos del mercado llenando las cestas de todo tipo de frutas y verduras. Los demás días de la semana los repartía por las barriadas, no dejando casa, tienda, taller, almacén etc. que no visitara esta gran mujer, gracias a la cual muchos días comían los ancianos del asilo. Cuando llegaba la feria de Plasencia se la podía ver a la puerta del Hotel Alfonso VIII, o a la puerta del bar Mi Casa, que era donde se quedaban los toreros y las cuadrillas. Esperaba su salida para “sabletearlos”, cosa que la mayoría de ellos aceptaban de buena gana.
El día 21 de febrero de 1.959, el Capitán General de la Región Centro, Don Miguel Rodrigo Martínez, estaba pasando revista a las tropas del Cuartel de la Constancia, y Sor Alina que ve tanta gente pues allí va ella a pedir, ¿ y a quien mejor que al más gordo para sacarle los cuarto?, Pues se fue hacia él y poniéndose detrás empezó a tirarle de la guerrera hasta que el Capitán General se dio la vuelta y sorprendido se encontró con aquella monja tan pequeña. Con voz enojada le preguntó: ¿Que quiere hermana, no ve que estoy ocupado?”, y ella como siempre le contestó: “Dame algo para mis ancianitos”.

Sería la forma de decirlo, o la figura de la monja, pero el Capitán General cambió de cara y como no llevaba nada encima le pidió a su ayudante que la diese 500 pesetas (de las de entonces), y el la dijo: “Permítame darle un beso en la frente a quien ha sabido ejercer la caridad tan heroicamente”.
El día 19 de marzo de 1.960 se le concedió la medalla de la Cruz de la Beneficencia, que le fue impuesta por el gobernador de la provincia.
Esa medalla se la había solicitado la ciudad de Plasencia al gobierno, en agradecimiento a sus desvelos para con los más necesitados.
Ese mismo día por la tarde, se celebró una corrida de toros a beneficio del asilo, con lo recaudado se compró una cámara frigorífica para este centro.
El día 4 de noviembre de 1.975 murió Sor Alina, a la edad de 98 años. Cuentan que cuando ya estaba muy enferma solía decir: “No me puedo morir, pues hay una persona que me ha prometido un donativo de 100.000 ptas. cuando haga los 100 años”.
Se la enterró en el cementerio del asilo, junto a sus otras compañeras fallecidas. Sobre su tumba se puso una lápida que dice así: “S.R. Aline Michel 19-5-1878 - 4-11-1975”.
Años después sus restos se trasladaron al cementerio de la nueva Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres.

SEMBRANDO INQUIETUDES

SERVICIO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P. PEDRO DE TREJO.

viernes, 5 de diciembre de 2008

ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA




EL BATALLON DE VOLUNTARIOS DE LA CIUDAD DE PLASENCIA.

La Guerra de la Independencia tiene una gran particularidad en lo que se refiere al desarrollo militar de la misma. Por un lado nos encontramos por primera vez con la “Nación en Armas” en referencia a los ejércitos napoleónicos, a la “Grandee Arme” hecha con levas de ciudadanos que no luchan por un Rey, sino por la nación, por Francia. El enfrentamiento con los soldados de línea españoles fue desigual por el arcaico armamento con el que contaba el ejército español así como por las tácticas antiquísimas que se usaban en nuestro ejército. Las levas arbitrarias, la nula capacidad de mando de los nobles (ya que no se puede hablar de oficiales propiamente dichos) hicieron que el ejército español no pudiera hacer nada en lo referente a las novedades de la guerra de penetración napoleónica basada en columnas y no en la guerra de contacto a la que tan acostumbrados estaban los generales españoles. En lo referente a las armas y a la uniformidad de las tropas españolas esta era variada y en muchos casos respondía a la tradición de las diferentes armas: Verde para lanceros, Azul para Infantería de Línea, Rojo para cazadores, Blanco para los Batallones provinciales.., y ¿Qué ocurre con los batallones de voluntarios como por ejemplo el de Plasencia? Ocurre que en ningún caso pudo dotarse de la uniformidad que estableció la real ordenanza de 1789, al igual que le paso al provincial y que según narran las crónicas de la Batalla de Bailén, así como lo han comunicado la Asociación De Recreación Histórica de La Batalla de Bailen, las tropas placentinas entraron en combate con uniformes “pardos” según esta asociación seguramente sería tela de arpillera conseguida a toda prisa, porque no quedaba tela blanca para dotar a los batallones provinciales de la misma. Al igual que a Plasencia le fueron arrebatados miles de zapatos por los dos bandos, hay que decir que las tropas españolas no consiguieron en ningún momento el lograr una uniformidad que permitiera distinguir a los aliados de los enemigos, e incluso la Real Ordenanza de 1811 no hace más que confundir a los soldados, ya que la uniformidad que establece, de claro carácter inglés, hace que se pudieran confundir las unidades y las divisiones a las que estas pertenecían. Sin duda la realidad de la Guerra de la Independencia en lo referente a uniformidad fue mucho menos “elegante” que lo que hoy los medios audiovisuales nos quieren mostrar.

José Luís Hernández de Arribas de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.