domingo, 30 de noviembre de 2008

MARIANO CEFERINO DEL POZO


ALIAS “BOQUIQUE”

Otro personaje que tomó partido Carlista en nuestra ciudad, fue el famoso bandolero "Boquique", este “bandido” representaba al sector socio-rural de la ciudad.
Este personaje era D. Mariano Ceferino del Pozo, capitán de los ejércitos “realistas” y fue el único militar placentino que tomó partido por Don Carlos, pues las tropas de la ciudad se pusieron de parte de Isabel II.
D. Mariano había sido el encargado del personal que trabajaba en las obras de la Ronda del Salvador, este cargo se lo había dado el Obispo Laso, porque fue una época de mucha hambre, y se daba trabajo a mucha gente de la comarca. También fue el encargado de las obras del camino viejo del Puerto, realizadas al estilo de las antiguas calzadas romanas.
La "partida" de Boquique resistió pocos años en la zona, aunque se tienen noticias que la Diputación de Cáceres se queja al Gobierno de los gastos que le seguían ocasionando mantener una infantería de 1.100 hombres y 200 caballos para combatir a los "aliados" del “bandolero”.
Cuando se terminó la llamada "Primera Guerra Carlista" (1.833-1.840) este militar se convirtió en “bandolero”, y es cuando se le persigue como tal. Se le consiguió acorralar y detener en la cueva que lleva su nombre, la cual está en el monte de Valcorchero. En el archivo municipal se conserva una carta con fecha de 7 de marzo de 1.834, en la cual se comunica al Subdelegado de Policía de Plasencia (que estaba en Cabezuela del Valle de visita), la detención de capitán-bandido.
No fue solo este “bandido” el que asoló la zona de Plasencia, pues también actuaban las partidas de Los Jaras, Pecos, Tercero, Montejo etc., los cuales con la excusa de defender los derechos dinásticos de D. Carlos se permitieron toda clase de tropelías.
Una de las más famosas fue la cometida por las partidas de Basilio, Pulido y Patagorda, los cuales se unieron, juntando entre las tres partidas mas de trescientos cincuenta bandidos, y atacando el pueblo de Serradilla, el cual quedó destruido, pues quemaron el Ayuntamiento y la mayoría de las casas de la población, y asesinaron a todos los que eran partidarios de los realistas, y a los liberales. También se llevaron a los más acomodados del pueblo y pidieron un rescate de 25.000 reales por cada uno de ellos. Los daños que hicieron en el pueblo se calcularon en más de un millón de reales.
Como curiosidad apuntaremos que la palabra “bandido” se aplicó a los malhechores y salteadores de caminos a partir de 1.663, año en que el rey Felipe IV aprueba unas leyes llamadas “Las pragmáticas” en las cuales se mandaba que se llamase a los malhechores mediante tres bandos y, si no acudían ante el Justicia, fuesen declarados “bandidos” y sus nombres fuesen puestos en carteles para que cualquier persona que los viese los prendiese o matase y los condujese al Justicia, vivos o muertos, por lo cual recibirían una recompensa.
A los bandidos se los condenaba al arrastramiento, horca y descuartizamiento, con la colocación de trozos de sus restos en los cruces de los caminos por donde habían actuado, para que sirviese de escarmiento a los demás malhechores.

SEMBRANDO INQUIETUDES
SERVICIO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P.PEDRO DE TREJO

sábado, 22 de noviembre de 2008

LA MUSICA EN LAS CATEDRALES DE PLASENCIA

La música fue siempre de gran importancia en la catedral de Plasencia, hasta el extremo que en una investigación musical que hizo el profesor José López-Calo por todas las catedrales de España, dice este musicólogo que en su opinión es la que mejor colección de música religiosa tiene de toda la nación.
Ya en 1.425 tenía la catedral órgano, organista y organero (el que hacía el mantenimiento del mismo), y se cantaban polifonías en estos años, con lo cual se coloca en la cabeza por varios años con respecto a otras catedrales importantes de España.
La catedral de Plasencia contó desde siempre con dos órganos principales (uno encima de la Puerta del Enlosado y otro encima del coro), además de otros portátiles que se utilizaban en las procesiones llamados realejos. (Sánchez Loro dice que encima del coro había 2 órganos)
Los niños que querían entrar en el coro a partir de 1.541, tenían que presentar un expediente de “limpieza de sangre”, cosa solo exigida en esta catedral. Entre los niños de coro podíamos destacar a Juan de Ávila, el cual llegaría a ser años después maestro de capilla.
Cuando los niños del coro crecían, en vez de despedirlos como se hacía en otras catedrales, en la de Plasencia se les daba una especie de beca con la que podían hacer estudios que hoy llamaríamos universitarios o superiores.
En un escrito de 1.563 se habla de la fiesta del “Obispillo de San Nicolás”. Esta fiesta consistía en nombrar “obispillo” a uno de los mozos de coro, la elección se hacía el día de San Nicolás (6 de diciembre) y duraba hasta el 28 de este mismo mes. Esta fiesta es la misma que la en los países nórdicos llaman “Sant Klaus”, Santa Claus o Papá Noel.
Parece ser que la fiesta del “obispillo” causaba muchos problemas y alborotos a la catedral, pues se desmadraban los mozos del coro y producían peleas y daños.
En el año 1.687 se construyó un nuevo órgano, fue su maestro organero el fraile franciscano Fray Domingo Aguirre. La caja de este órgano es la que se conserva encima de la Puerta del Enlosado, su mecanismo se ha cambiado varias veces al paso de los años. Este órgano fue de los llamados de transición entre el Barroco y el Clasicismo, y como tenía varias mejoras con respecto a los anteriores dio lugar a que hubo que buscar organista que supiera tocarlo.
Poco tiempo después este mismo fraile construyó otro órgano para la catedral, a este órgano se le llamo “el mediano” para diferenciarlo del “grande” y del “realejo” que se usaba en las procesiones.
En el año 1.701 se cambió el órgano del coro por uno nuevo, fue Manuel de la Viña, natural de Salamanca el encargado de realizarlo, y valió su construcción 700 ducados.
En el año 1.920 se monta el órgano actual, lo construye la casa Elezgaray de Azpeitia. En el año 1.948 se electrificó y se le situó dentro de la caja de encima del la Puerta del Enlosado. Se le puede accionar desde el coro o desde el mismo órgano. El órgano está compuesto por dos teclados manuales y otro de pedelier con 24 registros y 10 pedales de enganche. Tiene 69 botones de combinación con un total de 21 juegos. Tres registros son de 16 pies, 15 de 8 pies, 3 son de 4 pies, y 2 son de 2 pies.

La primera noticia de violines en la catedral de Plasencia se remonta al año 1.715, a partir de esa fecha siempre estará presente en la capilla de música.
En una lista de personal de la catedral de Plasencia del año 1.822 se podía ver lo siguiente: 12 capellanes de número; 13 sochantres y salmistas; 5 organistas; 2 pertigueros; 2 maestros de ceremonias; 2 contadores de coro; 3 sacristanes; 3 mozos de coro; 16 míseros; 16 ministros custodios; 2 oficinistas; 11 varios (médico, cirujano, barbero, carpinteros, albañiles, lavanderas, costureras...) En total 103 personas que cobraban de la “fabrica de la catedral”, aparte estaban los canónigos, racioneros, etc. que esos cobraban de la “mesa capitular”.
En la catedral de Plasencia, como en casi todas en esa época, había un grupo de unos veinte niños que danzaban ante el Santísimo en fiestas y procesiones. Estos niños son los famosos “Seises” de los cuales solo quedan hoy los de la catedral de Sevilla. La desaparición de los “Seises” fue debida a una orden de Carlos III, en el año 1.777.
El motivo de la orden fue los rumores de abusos de todo tipo que se realizaban con estos niños, ya que desde que entraban a formar parte del coro vivían en dependencias de la catedral, estando bajo la custodia del Maestro de Capilla, no recibían ningún tipo de salario, pero a cambio se les enseñaba a leer, escribir, música, latín y romance.

SEMBRANDO INQUIETUDES.
DEPARTAMENTO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P. "PEDRO DE TREJO"

domingo, 16 de noviembre de 2008

ERMITA DE SANTA BARBARA




Esta ermita estaba situada en el cerro de su mismo nombre, en el monte llamado “Calzones”. Su desaparición definitiva fue en la década de 1.980, en la cual se instalaron las antenas de radio y televisión en el terreno que ocupaba la ermita. Siempre se la tuvo gran devoción a esta santa protectora de las tormentas, no solamente en la ciudad, sino que las gentes de Malpartida de Plasencia, solían subir un día en romería a la ermita. De la imagen titular de esta ermita no se sabe su paradero en estos momentos. En el retablo de la Iglesia se San Esteban, hay una imagen de Santa Barbara, pero no creemos que fuese la primitiva de la misma
Al lado de esta ermita estaba la finca de recreo del obispo de Plasencia, la cual en la década de 1.980 se destinó para residencia de toxicómanos acogidos al Proyecto Hombre. Este “Palacio del Obispo”, lo mando construir en el año 1.594, D. Pedro González de Acevedo, el cual fue titular de la seo placentina desde el año 1594 hasta el año 1609 en que falleció.
SEMBRANDO INQUIETUDES.
SERVICIO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P. PEDRO DE TREJO.

domingo, 9 de noviembre de 2008

EL COLEGIO DEL RIO

COLEGIO DE DON FABIAN O COLEGIO DEL RIO
Este colegio fue fundado en el siglo XVI, por D. Fabián de Monroy y Carvajal, Canónigo-Arcediano de Plasencia y Bejar. El cual dejó en su testamento una casa con sus viñas y jardines para que se funde un colegio de niños pobres donde estudien las ciencias que se imparten en las Universidades, con la condición de que las dos terceras partes estudien jurisprudencia y la otra tercera parte teología. Todos los niños tenían que ser mayores de veinte años, pobres, y no tener ninguna sospecha de tener sangre judía o mora o haber sido castigados por el Santo Oficio de la Inquisición.
El tiempo de estancia sería de ocho años, y el número de acogidos dependería del patrimonio que hubiese. Su patrón sería San Fabián y San Sebastián. El distintivo de los alumnos de este colegio era la banda roja de San Cayetano. Al cerrarse el colegio heredaron este distintivo los seminaristas placentinos
El colegio tuvo una época próspera y de el salieron alumnos ilustres, entre ellos podríamos destacar a D. Juan Domingo Manzano, que fue obispo de Jaca; y a D. Diego de Arce y Reinoso, que lo fue de la diócesis de Plasencia.
La subida del coste de la vida hizo que en el año 1.771 solo tuvieran de renta 6.512 reales al año, cuando cada alumno costaba más de 3.000.
En la invasión francesa fue ocupado por las tropas napoleónicas, las cuales causaron grandes destrozos en el edificio. En el año 1.822 fue despojado de sus bienes por la tristemente famosa Desamortización de Mendizábal. Los documentos de este colegio pasaron al Seminario.
Estaba enfrente del convento de San Francisco, al otro lado del río; se cuenta que existía un túnel o pasadizo que por debajo del río, unía estos dos conventos, hoy se pueden apreciar sus ruinas al lado de una chimenea de lo que fue posteriormente un lavadero de lanas. En Plasencia se le conoció por los nombres de “Colegio del Río”, “Colegio de San Fabián” y “Colegio de San Cayetano”.


SEMBRANDO INQUIETUDES.
DEPARTAMENTO DE DOCUMENTACION.A.C.P.PEDRO DE TREJO.

sábado, 8 de noviembre de 2008

HOSPITALES DE PLASENCIA


HOSPITALES DE PLASENCIA

HOSPITAL DEL SANCTI. SPIRITUS

En el año 1.260 el ballestero del rey Alfonso X, Don Beytón Pérez, conciencia a la ciudad de la necesidad de un hospital militar para curar a los soldados que venían heridos de las luchas contra los moros. Muy pronto se creó una cofradía con el nombre de Sancti-Spiritus, en la cual se inscribieron los más notable de la ciudad, y es la encargada de atender dicho hospital.
Dicho hospital estaba situado cerca de la Puerta del Sol, junto a la ermita de San Andrés
En 1.283 deja de ser solamente militar y pasa a ser hospital general, atendiendo a todo el que necesitaba de sus servicios. Aunque se le dotó de bienes y tierras, a la muerte del obispo Don Domingo Jiménez empezó su decadencia, y en 1.412 dejó de existir. Este obispo Don Domingo, fue muy caritativo con los pobres, se cuenta que tenía anotado el nombre de cada uno de los pobres de su diócesis y que los daba una limosna diaria. Un día le contaron que había muerto un hombre de inanición en las afueras de Plasencia, y fue tal su pena que hizo penitencia pública y se interdijo durante varios días de su cargo (renunció a ser obispo durante varios días), mientras hacia la penitencia repetía estas palabras: “He pecado, las rentas del prelado son para repartirlas entre los menesterosos, el obispo debe mirar a los pobres como a sus propios hijos”.
Todos los bienes del hospital fueron a parar al Cabildo de la Universidad de Curas. Entre estos bienes estaba la dehesa también llamada de Sancti-Spiritu, cerca de Palazuelo, la cual estaba dividida en 4 cuartos haciendo cada uno de ellos siete yuntas. Los cuartos se llamaban, del Casillero, de la Lana, de la Viga, y del Rey.

HOSPITAL DE SANTA MARÍA o DE DOÑA ENGRACIA DE MONROY
Este hospital se fundó en el año 1.300 por el placentino Don Nuño Pérez de Monroy, el cual fue abad de Santander y fue el maestro cantero Diego Díaz.
El motivo de llamarse de doña Engracia de Monroy, es porque esta señora era prima de don Nuño y propietaria del solar donde se construyó el hospital. Esta mujer vio como morían sus dos hijos en un duelo en el Puente de Nieblas. El duelo era debido a unos amoríos que se traían los hermanos.
De la antigua construcción solo se conserva el arco ojival de entrada a la iglesia. En el año 1.500 se construye la capilla, y en 1.524-1.559 sufre el hospital grandes reformas. Siempre tuvo este hospital grandes mecenas que lo mantuvieron en activo hasta nuestros días.
Se puede decir que es uno de los hospitales que más tiempo ha estado en activo, pues le faltaban muy pocos años para hacer los 700 ininterrumpidos como hospital. Hoy está destinado a varias funciones sociales, como museo, conservatorio de música etc.
Su fachada principal (Plaza de la Catedral), es renacentista, sobre la portada se ve una imagen de la Virgen, sobre ella una cruz floronada de la Orden de Santiago cantonada con cuatro veneras (conchas), y a los lados de la hornacina de la Virgen sendos escudos del linaje de los Monroy. El escudo de esta estirpe está cuartelado en cruz, en el primero y cuarto se ve un castillo de oro, y en el segundo y tercero, ondas de veros.
Además de estos escudos se pueden ver muchos más por todas las paredes interiores y exteriores de este gran edificio.
De obispos vemos los de Vargas-Carvajal, Ponce de León, Lorenzo Igual y Soria, José González Laso de San Pedro, Fray Enrique Enríquez Manrique, Pedro González de Acevedo.
Escudos de nobles se pueden ver los de las familias Trejo, Vargas Monroy, Carvajal, Loaysa, Paniagua etc. También se ven los escudos de Plasencia y de la provincia de Cáceres.
En el año 1.802 el obispo Laso compro unas casa que estaban en la calle del Trujillo las cuales eran del Marqués de la Puebla y que habían servido de cuartel al Regimiento Provincial, adosó dichas casas al hospital dándole mucha más capacidad. En la portada de entrada al hospital por la calle de Trujillo se ve el escudo de este obispo Laso y debajo se lee una inscripción que dice así:
“A los enfermos desvalidos el ilustrísimo señor obispo don José González laso Santos de San Pedro erigió este amparo. Año de 1.802”.

HOSPITAL DE SAN MARCOS O DE LOS POBRES

Este hospital de San Marcos fue fundado por Don Juan Alfonso de Almaraz en el año 1.343. Este placentino destacó junto con sus hijos en la conquista de Algeciras.
Entre los benefactores de este hospital cabe destacar a Blasco Gómez, Ferrán Alfonso, Alfonso Durán y María Alfonso. Entre los bienes que contaba para su mantenimiento estaban varias fincas repartidas entre los términos de Plasencia, Trujillo, Belvís y Palazuelo.
En el siglo XIV, el nieto del fundador lo entregó al cabildo ha cambio de una casa contigua a la suya.
Decía Luis de Toro que en su época estaba en mal estado, conociéndosele por el nombre de Hospitalillo de los Pobres. Se componía de una pequeña edificación y unos corrales, en los cuales de veían sobre una de sus tapias dos cruces lo que daba idea de haber sido un cementerio dicho corral.
Este hospital dejó de funcionar con la Desamortización de Mendizábal.

Explicaba Luis de Toro, que estaba situado entre la iglesia de San José, el hospital de la Merced y San Marcos. Estos solares los cambió el Ayuntamiento a D. Pedro Mora por otros terrenos que estaban en el arrabal del Salvador, y que se destinaron a Corral del Concejo, hoy son unas casas que están adosadas a la muralla en la Ronda del Salvador, En las traseras del Colegio La Salle, y que siguen siendo propiedad del Ayuntamiento.


HOSPITAL DE LA CONVALECENCIA

Este hospital llamado “de la Convalecencia” porque se creo para recoger a los enfermos que salían del Hospital de Santa María, y fortalecerlos un poco para que pudiesen volver a trabajar, estaba en la esquina de la calle del Obispo y la calle Trujillo, junto al de Santa María. Lo fundó en 1.720 el arcediano de Medellín don Juan Gómez del Águila. Este mecenas también pagaba un maestro para que enseñase en el pueblo de Santibáñez. En la portada del antiguo hospital se puede ver el escudo de su fundador, el cual está compuesto de una cruz floronada y debajo un águila y un nogal.
En la actualidad se destina a centro de recogida de personas mayores desvalidas y sin medios económicos de subsistencia, denominándose “Hogar de Nazaret”, bajo la dirección de la Asociación Cáritas.


HOSPITAL DEL ARCEDIANO
Don Miguel de Yanguas, Arcediano de Plasencia y Bejar, mandó en su testamento que se hiciera en su casa un hospital para enfermos y pobres. Esta casa esta en la calle que luego se llamó del Arcediano.
Aunque el fundador quiso que se hiciese el hospital en las casa que el moraba, no se realizaron porque el cabildo, que era el encargado de realizarlo consideró que no era aconsejable la ubicación, y cambiaron estas casas por otras que tenía un racionero de la catedral, las cuales estaban al final de la calle de Talavera, haciendo esquina con la muralla de la ciudad. Y allí se creó el hospital.
Se fundó el hospital por el año 1.400, dejándole bienes para su mantenimiento. Los bienes se componían de casas en varias calles y plazas de la ciudad, así como fincas en los términos de Plasencia, Belvís, Albalat, Jaraiz de la Vera, Segura de Toro, Bejar, etc…


HOSPITAL DE LA MERCED O DE LAS LLAGAS

Este hospital de La Merced estaba situado a la salida de la Puerta de Talavera. Era regentado por la Cofradía de su mismo nombre. Luis de Toro dice que fue fundado entre los años 1.332 y 1.336 por el Chantre D. Juan Simón.
En 1.509 Don Diego de Jerez hizo donaciones a esta institución, por lo cual se ensanchó notablemente. Su puerta principal estaba enfrente de la Puerta de Talavera.
Este hospital tenía la propiedad de una “Casa de Comedias”, la cual sería una especie de teatro cuyos beneficios serían destinados a sufragar los gastos del dicho hospital.
Se extinguió como hospital en el año 1.848, pasando sus bienes al hospital de Santa María.
La iglesia del hospital se construyó por mandato de D. Juan Gómez, el cual se enterró en esta iglesia, al cerrarse esta institución se trasladó su sepulcro al patio del palacio del obispo, y en la actualidad se encuentra en el claustro de la catedral.
Con la Desamortización de Mendizábal finaliza la vida de este hospital y pasa a ser de propiedad municipal.
Después de extinguirse como hospital se le dieron diversos usos, entre ellos fue Cuartel de la Guardia Civil, Cocina Económica, (de caridad), Juzgado, Escuelas Nacionales, Almacenes del Ayuntamiento, y por último su parte baja se ha convertido en un Parking, y la parte alta en diversos usos. Del antiguo edificio hoy solo se puede ver una parte de lo que fue la iglesia del hospital.

HOSPITAL DE LA CRUZ o DE SAN ROQUE

Este hospital de La Cruz fue conocido popularmente por el Hospital de San Roque. Estaba situado enfrente de la Puerta del Sol. Se fundó en el año 1.550 por Doña Beatriz de Trejo, cumpliendo el testamento de su marido D. Francisco Valencia, el cual la había dejado como usufructuaria de sus bienes a condición que después que muriese dicha Dñª Beatriz los bienes se destinasen para hacer un hospital en Plasencia o en Trujillo. Fueron sus primeros enfermeros los frailes Franciscanos Descalzos, los cuales vivían en el sitio llamado Valdesoriano, a media legua de la ciudad. Como era mucho el tiempo que se llevaban los frailes en ir y venir del convento al hospital y del hospital al convento, se acordó hacer ampliaciones para que se viniesen a vivir a el. La fundadora quedó estipulado que hubiese unas salas aparte para curar solamente a los frailes descalzos, ya que eran pobres igual que los que ellos atendían.
El maestro cantero fue Baltasar Botello, y a la muerte de este siguió Francisco Rodríguez hasta la terminación de las obras.
Después de la guerra de la Independencia, el hospital sirvió de cuartel para el regimiento de la ciudad, ya que el que tenían había sido destruido por los franceses.
Con la Desamortización de Mendizábal, deja de existir este hospital y pasa a ser propiedad de la Diputación Provincial de Cáceres.
En el año 1.837 los revolucionarios destruyeron este convento-hospital, después se aprovecharon sus piedras para arreglos de la muralla de la ciudad. La portada principal de la iglesia se puso en el postigo de San Antón, al lado del alcanzar.
Este edificio tenía el honor de recibir a la Virgen del Puerto cuando bajaba a la ciudad, dándole el recibimiento oficial delante de su puerta.
Hoy queda solamente de este Hospital de la Cruz, una parte de lo que fue la iglesia, ya que lo que fue el hospital ha sufrido grandes cambios y está destinado a usos privados. También se puede ver restos de edificaciones pertenecientes a lo que en su día fue el convento de los franciscanos, las cuales están en lo que hoy es un aparcamiento privado de coches.


HOSPITAL DE DON ALVARO DE CARVAJAL
Este hospital nunca se llegó a fundar, a pesar de quedarlo así establecido en su testamento D. Álvaro, hijo del doctor Garci-López de Carvajal, consejero de Juan II.
Para su fundación dejó D. Álvaro, la dehesa de Mironcillo, la mitad de la dehesa de Torre de Paniagua y la heredad del Berrocal. Como ejecutor del testamento dejó a su hermano Gutierre, con la condición que después de fundado el hospital, los bienes que sobrasen se repartieran entre sus hermanos.
Pero como en esos años se estaba haciendo el convento de San Vicente, la duquesa, denunció que no se había hecho el hospital y por lo tanto reclamo los bienes de este para engrosarlos a su convento. A pesar de los juicios y reclamaciones que realizaron los Carvajales, los bienes del hospital fueron para el convento de la duquesa.
El día 16 de octubre de 1.473, una resolución del juez apostólico así lo confirmaba, y D. Gutierre tuvo que entregar todo el legado de su hermano.


HOSPITAL DE CATALINA JIMENEZ

Este hospital quiso fundarlo Doña Catalina Jiménez del Barco, viuda de Juan Alfonso Fernández, en las casas que poseía al final de la calle de Sancho Polo. Para ello nombró ejecutores de su testamento al Guardián de San Francisco, al regidor de la ciudad, al bachiller Fernando Ferrera, a Alfonso de Montoya, a Juan de Almaraz y al licenciado Gutierre Álvarez. Las escrituras de este acto se realizaron el día 20 de diciembre de 1.471. Se nombró administrador de los bienes a Juan Correa, el cual había sido criado de doña Catalina.
En 1.472 se empezó la obra, haciéndose la portada de piedra con dovelas almohadilladas y con la entrada en arco de medio punto. Encima de la entrada se ven dos lobos, a los lados de la puerta había dos medallones con figuras en alto relieve, estos medallones ya no están, pues hace unos años se vendieron. Los canteros fueron Lorenzo López y Nuño Xara.
Pero fueron denunciados los bienes del patronato por doña María Jiménez, la cual reclamaba la dehesa de la Helguijuela, como patrimonio de sus hijos.
Al pararse las obras mientras se aclaraban las propiedades, la duquesa doña Leonor volvió a denunciar la no terminación del hospital y ha reclamar sus bienes para el convento de San Vicente, lo cual como ya había pasado en más casos se lo concedieron, con lo cual este hospital no se pudo seguir realizando, quedando solamente la portada como recuerdo de lo que pudo ser el hospital de doña Catalina Jiménez.

HOSPITAL DE SAN LÁZARO

Este hospital estaría unido a la ermita del mismo nombre, y por lo tanto sería del siglo XIII. Se destinó a la curación de afectados de lepra, enfermedad en esos tiempos incurable y muy contagiosa.
Se piensa que podrían haberlo fundado el Deán Martín Pérez y el Chantre Juan Martínez, aunque no hay nada cierto en ello. Si hay documentos de las donaciones que a través del tiempo distintas personas de la ciudad y sus tierras dejaron a este hospital de lacerados. Su vida se prolongaría hasta el siglo XVI, ya que ha partir de esa fecha no se vuelve a saber nada de él.



HOSPITAL de DOÑA ISABEL DE ZUÑIGA

Doña Isabel de Zuñiga, viuda de D. Cristóbal de Monroy otorgó testamento el día 26 de enero de 1543, destinando sus bienes a la fundación de un hospital en su casa de la calle del Rey. El testamento decía: “Mando que se haga en mi casa un hospital y que toda mi hacienda e sus rentas, como muebles, que se gaste en él con los pobres”.
Dejó como testamentarios a su primo Pero Hernández Paniagua de Loaisa y al señor Martín Nieto, los cuales serían patronos “per saecula saeculorum”
Estos patronos tuvieron un largo pleito con D. Diego de Bracamonte el cual representaba a su esposa Doña Beatriz de Zuñiga, la cual alegaba tener derechos sobre los bienes de Doña Isabel.
El obispo D. Fray Martín de Córdoba decidió unir los bienes de esta fundación a los del hospital de la Merced, cosa que aprobó Doña Beatríz, la cual fue una gran protectoras de esta obra benéfica .
SEMBRANDO INQUIETUDES
SERVICIO DE DOCUMENTACION DE A.C.P.PEDRO DE TREJO.

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