martes, 30 de diciembre de 2008

PLACA Y MONOLITO DEL SEGUNDO CENTENARIO


PLACA Y MONOLITO DEL SEGUNDO CENTENARIO DE LA ENTRADA DE LAS TROPAS FRANCESAS EN LA CIUDAD DE PLASENCIA
ASOCIACION CULTURAL PLACENTINA "PEDRO DE TREJO
"

El día 29 de diciembre de 2008, a las 12,30 horas, se descubrió un monolito conmemorativo del 2º centenario de la entrada de las tropas francesas en la ciudad de Plasencia. El acto estuvo presidido por la señora Alcaldesa de la ciudad, concejales, presidente y directiva de la Asociación y un buen número de placentinos y comarcanos que se unieron al acto.
La Asociación Cultural Placentina "Pedro de Trejo" no podía dejar pasar estas históricas fechas sin quedar constancia de nuestro respeto y admiración a todas aquellas personas de Plasencia y su Tierra que dieron su vida por la defensa de su identidad como pueblo. El ayuntamiento, siempre sensible a nuestras peticiones, colaboró con su presencia, tanto el día 2 de mayo al colocar una corona de laurel en la placa que recuerda el primer centenario, como en este descubrimiento del monolito.
La placa se encuentra a la salida del Cañón de la Salud, a la izquierda, en la puerta de Trujillo
A continuación reflejamos las palabras del presidente de la Asociación durante el acto.

Sra. Alcaldesa, Sra. Concejala de Cultura, compañeros de la Junta Directiva de Pedro de Trejo, asociados, Sras. Srs, amigos y amigas: Este acto que estamos celebrando se encuadra dentro de los fines estatutarios de nuestra Asociación, que nos invita a divulgar acontecimientos históricos de la Ciudad y Tierras de Plasencia.El 28 de diciembre de 1.808 tuvo lugar la primera entrada de las tropas napoleónicas en Plasencia, durante la Guerra de la Independencia; después vendrían once entradas más hasta 1.812, y con ella se inicia un largo período de humillaciones, saqueos y empobrecimiento de nuestra Ciudad y sus honrados vecinos y comarcanos. Años duros en los que muchos placentinos anónimos dieron frecuentes muestras de sacrificio y valor, que es precisamente de lo que queremos quedar constancia con este homenaje. La historia se hace de hitos, que son como peldaños por los que ascendemos hacia la plena adquisición de nuestra identidad como ciudadanos de un lugar, de una "patria chica", en este caso de Plasencia. Y esos hitos hay que transmitirlos a las nuevas generaciones para que adquieran el compromiso de "amar" y "trabajar" por nuestra querida Ciudad.
Agradecer la presencia de nuestra Alcaldesa y demás miembros de la Corporación Municipal, que dan un ejemplo de compromiso y responsabilidad con Plasencia, todo lo contrario que hicieron hace doscientos años los miembros de la Municipalidad, Junta Local, funcionarios,, etc. que el pánico al enemigo que se acercaba, les llevó a la fuga, abandonando la Ciudad. Gracias a los placentinos que permanecieron en sus casas y que optaron por nombrar a otro Corregidor, dos Regidores, dos Diputados y un Procurador, la Ciudad no se vio echada a su suerte. Doy lectura a continuación a los nombres de esos ciudadanos que se pusieron al frente de la Junta Local, para mayor honra y gloria de su gesto, se trata Don Francisco Serrano Álvarez Rodríguez, Don Felipe Hernández, Don Benito Domínguez Cavello, Don Juan Nolivos y Don Vicente Garrido, quienes salieron a recibir y aplacar al enemigo, el general francés Lefebre, aquel 28 de diciembre de 1.808 que estamos conmemorando.
Quede aquí en este sencillo monumento y placa el reconocimiento, dos siglos después a su lealtad y sacrificio por PLASENCIA. En nombre de la Asociación Cultural Placentina "PEDRO DE TREJO", gracias a todos por su colaboración y asistencia.
Francisco de Jesús Valverde Luengo.
Presidente de la Asociación Cultural Placentina." PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

miércoles, 24 de diciembre de 2008

VILLANCICO


EN EL CANCIONERO GENERAL DE LAS OBRAS DEL POETA PERDRO DE TREJO, PLACENTINO Y DIRIGIDAS AL MONARCA FELIPE II, NOS ENCONTRAMOS ESTE VILLANCICO EN SU TOMMO II.

Ordeno la Trinidad
Y una, esencia poderosa,
De juntar su calidad
Con una virgen graciosa;
En Dios ni ella no hubo cosa
Mas de quererlo los dos.
Hombre y Dios por ella sido,
que antes era un solo Dios.

Dios se requebró con ella;
fue el requiebro soberano
Èl pudo, por querer ella,
Siendo Dios, hacerse humano;
Porque al no querer, en vano
Fuera en juntarse con nos.
Hombre y Dios por ella ha sido.

Fue tan supremo el querer
De ella en el consentimiento
Que Dios, con su gran poder,
Vino en ella en un momento.
¡ Oh precioso ayuntamiento
El hecho de Dios y vos;
Hombre y Dios por ella ha sido
que antes era un solo Dios.

SEMBRANDO INQUIETUDES.
DEPARTAMENTO DE RECOPILACIÓN DOCUMENTAL DE LA A.C.P. “PEDRO DE TREJO”

jueves, 18 de diciembre de 2008

"LA DECLARACION DE GUADALUPE"

En este primer año de vida de este blog, queremos reiterar que su creación fue solamente el de seguir la línea que durante 60 años ha movido a la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, que no es otra que la defensa, investigación y divulgación de la historia, patrimonio, costumbres, usos y tradiciones de la ciudad de Plasencia y su Tierra, así como la colaboración con otras asociaciones o entidades afines a estos objetivos.
Con esta idea, y con mucha ilusión, seguimos recogiendo toda la información posible sobre el norte de Extremadura con la intención de, una vez digitalizada, ponerla al servicio de toda persona que lo necesite.

Hace 28 años, las Diputaciones de Badajoz y Cáceres se reunieron en el Monasterio de Guadalupe para acordar la defensa y conservación del patrimonio extremeño en sus distintas variantes. A este acuerdo se le llamó “La Declaración de Guadalupe”.
Nosotros nos adherimos a esta idea y seguimos sus acuerdos.


DECLARACIÓN DE GUADALUPE
Las Instituciones Culturales El Brocense y Pedro de Valencia de las Diputaciones Provinciales de Cáceres y Badajoz en sesión plenaria en el Real Monasterio de Guadalupe,
ENTENDIENDO, que esta sesión, independiente de su estricto carácter de trabajo en común y de programación ulterior, por ser la primera en que las dos Instituciones toman contacto plenario, y por desarrollarse en un lugar que es símbolo de la unidad extremeña,
CONSCIENTE, de que la cultura extremeña, expresión espiritual de nuestro pueblo, es fruto de su Historia, de su medio geográfico, de la rica y variada tradición popular, del pensamiento de sus intelectuales y de la creación de sus artistas y literatos.
MANTENIENDO, sobre toda consideración la unidad conceptual de esa cultura, sin tesis de fecundos valores y acervo de actitudes atesoradas en la región durante siglos, Consideran oportuno hacer la siguiente DECLARACIÓN CONJUNTA:
1.- Es obligación de todos los extremeños, la asunción, defensa y promoción de la cultura regional que por su dinamismo, constante progreso y desarrollo, necesita del trabajo urgente y sin distinción de todos, dándole cauce y elaborando los programas adecuados para su óptima evolución. Por ser esa cultura fruto de todas las aportaciones del pasado, es deber prioritario de la región la conservación, defensa y rescate de su patrimonio artístico y cultural.
2.- La defensa de la unidad cultural, que es la unidad de Extremadura, es un compromiso ineludible para todo extremeño. La idea de unidad en el desarrollo y promoción de la cultura regional debe estar siempre por encima de cualquier diferencia, sea cual sea su signo.
3.- Siendo el hombre depositario y protagonista de la cultura, aparece como especial atención la que debe prestarse a la formación de las nuevas generaciones desde el nivel escolar al universitario, desde la niñez hasta la edad adulta, mediante un trabajo de permanente atención basado en las propias y fecundas raíces de nuestra cultura.
4.- Es tarea urgente la delimitación de la identidad cultural como fuente necesaria a la ulterior conciencia regional, que es preciso extender a todos los extremeños constituyendo núcleo irreductible y duradero para llenar nuestros afanes, trabajos y quehaceres, de ilusionadas y generosas esperanzas. Encuadrada la región por límites geográficos donde la delimitación de esa identidad cultural estricta es dificultosa, deben fomentarse los estudios con las regiones españolas limítrofes y con el país lusitano para definir su sustantiva mismidad y el protagonismo de sus valores en áreas culturales supra-extremeñas.
5.- Valorando que, aun no existiendo un idioma propio y diferenciado, la región ofrece un amplio espectro de formas lingüísticas propias, de rasgos autóctonos y originales, se precisa rescatar ese rico tesoro, promover su estudio y recopilación y desarrollarlo como instrumento cultural al servicio de la comunidad.
6.- Teniendo la región extremeña un variado conjunto paisajístico, con panoramas de impar belleza natural, y con elementos peculiares tanto en su flora como en su fauna, es deber inexcusable velar por su integridad, cuidando al máximo su conservación, evitando su deterioro y regulando la acción antropógena de transformación. La imagen de nuestra región tiene fiel expresión en su paisaje, realidad del medio físico, pero también fijadora de un entorno cultural. El paisaje natural de Extremadura constituye una entrañable y valiosa parcela de su patrimonio y, como tal, los extremeños están convocados a su permanente conservación y estudio.
7.- Debiéndose la cultura a la acción del pueblo y de sus hombres se evitará toda forma de dirigismo en su desarrollo y promoción y, conforme a este criterio, desarrollarán su acción todos los que en esta empresa esté empeñados, evitando muy especialmente la posible confusión sobre su sustantividad, y valorando la auténtica y honda esencia del saber popular y la riqueza óptima de la contribución intelectual del pasado y del presente.
8.- La aportación cultural de Extremadura al conjunto hispánico, multisecular y valiosa, necesita que los extremeños exijan de los poderes públicos la atención prioritaria de sus problemas, tan explícitamente llevada a otras regiones, lavando olvidos injustos y antiguas desigualdades.
9.- Extremadura dejó en América lo más generoso de su ser, lo más luminoso y entrañable de su personalidad, por ello es también deber inexcusable de los extremeños mantener los lazos de fraternidad necesarios y velar porque en las tierras latinoamericanas se mantenga ferviente el legado de nuestros mayores, fomentando los intercambios culturales, y poniendo los medios necesarios para conservar las tradiciones extremeñas arraigadas en América, los giros de nuestras formas dialectales, la toponimia evocadora de nuestras villas y paisajes.
En base a estos principios, que no son cerrados ni exclusivistas, ni estáticos, las instituciones culturales El Brocense y Pedro de Valencia, bajo el signo de la unidad de Guadalupe, convocan a todos los extremeños, entidades culturales públicas y privadas, organismos regionales y provinciales a la entrega generosa y común, por encima de todo condicionamiento, de sus esfuerzos, para GANAR LA GRAN BATALLA DE NUESTRA CULTURA, en estos momentos decisivos del porvenir regional.
Las Instituciones culturales El Brocense y Pedro de Valencia, fieles a esta DECLARACIÓN, ofrecen a Extremadura su tarea sin descanso, desinteresada y total. Es el deber a que nos obliga la fidelidad al pasado, el compromiso con el presente y la ilusión por el futuro.
Guadalupe a 4 de junio de 1980

Departamento de Recopilacion y Divulgacion Cultural de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

martes, 16 de diciembre de 2008

LORENZO GALINDEZ DE CARVAJAL


Lorenzo Galíndez de Carvajal, gran personalidad en la historia nacional, recordar su nombre es una deuda de gratitud y de justicia a este placentino, nacido en nuestra ciudad en el 23 de Diciembre de 1472, su madre pertenecía a una distinguida estirpe de Cáceres, de ella tomo su primer apellido. En mas elevada alcurnia se encontraba su padre Don Diego González de Carvajal, arcediano de Trujillo y posteriormente de Coria.
Caso con doña Beatriz Défila, hija de don Pedro Dávila, señor de las Navas

Fue jurista y cronista de Castilla, Catedrático de Prima de Leyes de la Universidad de Salamanca, y en 1499 fue nombrado a los 26 años por los reyes Oidor de la Chancillería de Valladolid y posteriormente antes de los treinta años fue elevado a Consejero de la Corona de los Reyes Católicos
( año de 1502). Según Baltasar Cuart Monet, nos dice que había un linaje oculto, y para alcanzar esta posición, tuvo que manipular sus orígenes familiares, siendo como era hijo de un arcediano y de una moza de servicio de una posada. Las manipulaciones de D. Lorenzo tuvieron el éxito apetecido, sin embargo treinta años después de su muerte las informaciones realizadas por un nieto suyo que quería ingresar en el Colegio Mayor de Oviedo, de Salamanca, sacarían a la luz toda la estrategia familiar que tuvo que poner en marcha su abuelo para alcanzar la posición a la que llego.

Se distinguió más como jurista, catedrático de Salamanca donde obtuvo el doctorado en 1503 y Presidente del Consejo Real, pero su obra literaria e histórica fue realmente destacada. Fundamentalmente aportó una crónica de notable importancia Anales breves de los Reyes Católicos, pero también escribió un “Memorial o registro breve de los lugares donde el rey y la reina Católicos estuvieron cada año, desde 1468 en adelante, hasta que fallecieron, lo llevó de indiscutible interés, junto con otros escritos y sus obras jurídicas, se le encargo recopilar tantas leyes y pragmáticas reales, pues los Reyes le eligieron para la confección de un cuerpo legal único, del que se encarga y cuya recopilación se perdió.

Con paso firme creció el prestigio del ilustre placentino y la fama de su saber fue reconocida por los más profundos juristas. Sus opiniones eran antología, hoy diríamos que sentaban jurisprudencia,

Fue requerido para el ordenamiento y promulgación de las Leyes de Toro.
Con el Licenciado Zapata, confeccionó y firmo el Privilegio para la casa de Contratación sobre jurisdicción civil y criminal. Schafer especialista moderno lo califica como uno de los mejores informados y perito en temas jurídicos de las Indias
Los más altos Consejos reclamaban su presencia, su doctrina y su honradez. El Emperador no prescindía de sus dictámenes en los casos difíciles.
Herido de muerte el rey don Fernando llamó al Dr. Galíndez y otros más para tomar su postrera y trascendental decisión sobre la elección de quienes le sucediesen en el trono. Y ocurrido el óbito de regio, el Dr. Galíndez de Carvajal con el Lic. Vargas, padre del futuro obispo de Plasencia, don Gutierre de Vargas y Carvajal, fueron como embajadores ante el Cardenal Adriano, luego Papa para notificarle la muerte del rey y los últimos deseos fernandinos sobre su nieto don Carlos, en cuyo nombre gobernaba el Cardenal.
Cuando Cisneros, con los Prelados y los Grandes, discutían si don Carlos, antes del juramento en las Cortes, debía titularse rey o no, citaron como árbitro definitivo y supremo al Dr. Galíndez de Carvajal. La disertación del eminente jurista de Plasencia, ganó el asentimiento de la altísima asamblea, y don Carlos fue llamado desde entonces rey de España.

Perteneció a la Orden de Calatrava. Fue regidor perpetuo de Plasencia, Tenerife y Sagunto, Escribano Mayor de Sacras, Puertos y Aduanas, Cronista de los Reyes Católicos y en parte del augusto Carlos I de España.

Sus trabajos también fueron destacados en el campo de la Historia y en las indagaciones sobre linajes y genealogías de muchas familias, Reyes Católicos, Crónica de Enrique III y Juan II, pero su obra más importante es la Crónica de Enrique IV, linajes de Fabián Pérez de Guzmán y Carlos V. Fue nombrado Correo Mayor de India, privilegio concedido por la reina Juana de Castilla y a su vez por cedula firmada por el Rey Fernando el día 14 de Mayo de 1514, para organizar un sistema de organización seguro entre la península Ibérica y el Nuevo Mundo, y ratificado en su cargo por Carlos V, el 27 de octubre de 1525, Este cargo fue concedido a perpetuidad para Carvajal y sus sucesores con el carácter de monopolio, y desde este momento solo podían ser despachados los correos por él o en quien delegara, y si no fuera así seria multado con diez mil maravedíes, quien contraviniese la orden. Este privilegio duro hasta mediados del siglo XVIII.

Como curiosidad citaré, que en 1526, Carlos V, reunió a la junta de prelados para encontrar soluciones al problema planteado por la minoría morisca, el Dr. Galíndez redacto un dictamen bajo el epígrafe “ Padecer” proponiendo diversas medidas, para alcanzar la máxima asimilación de los moriscos a las costumbres del reino, subrayo la necesidad del que el cura vigilase a los que cayeran enfermos, el objetivo era evitar cualquier contacto del moribundo con el alfaquí, y el segundo evitar que los musulmanes cumplieran con su rito ( Aptitudes ante la muerte en la Granada del Siglo XVI, Pág. 538 de Amalia García Pedrazas)

A la edad aproximada de los 56 años se retiró a descansar a Plasencia. Acaso víctima de alguna enfermedad, ya que su vida no había llegado a la longevidad ordinaria para juzgarle jubilado forzoso. De las menguadas noticias que se conservan, no puede deducirse como vivió en la última etapa de su vida, ni siquiera la fecha exacta de su muerte. Solo sabemos que no llegó a ser sexagenario porque en 1528, su propio hijo, habla de su difunto padre. Falleció en 1527.

Unos treinta manuscritos se conservan en bibliotecas españolas esperando que alguien los estudie y los publique con entusiasmo para gloria de su autor y culta satisfacción de sus admiradores y placentinos de hoy.
No es explicable el silencio histórico de la inmensa y meritísima obra histórica y jurídica del célebre placentino, estimado y respetado por los sabios de su tiempo.

Esperamos que la colosal figura del Dr. Galíndez de Carvajal, salga del silencioso olvido y ocupe en la historia de Plasencia y en la masa popular el renombre que por justicia corresponde a su saber, a sus escritos y a sus méritos de inmortalidad.

Agradecemos la documentación aportada por Teodoro Fernández y al Departamento de Documentación y Recopilación de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”-

SEMBRANDO INQUIETUDES.





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martes, 9 de diciembre de 2008

SOR ALINA


HERMANITA “LINA
En el año 1.894 se termina de construir el asilo de los ancianos en el paraje de San Antón, y en 1.896 se trasladan los ancianos desde el antiguo asilo de la Puerta de Talavera hasta el recién construido. (Este nuevo asilo ha estado en funcionamiento unos 100 años, y hoy se dedica a colegio). La dirección del mismo ha estado en manos de religiosas, las popularmente conocidas como “Hermanitas de la Caridad o Hermanitas de los Pobres”.
En la década de 1.960 eran 14 hermanas las que atendían a unos 160 acogidos, los cuales se sustentaban de las subvenciones de la Caja de Ahorros, Ayuntamiento y limosnas de la población.
En Plasencia quedó una huella imborrable una de las hermanas del centro, se la conoció como “LA HERMANITA ALINA”. Esta monja llevo su amor a los pobres a tal extremo de que se acuñó en la ciudad la frase: “Pides más que la hermanita Alina”.
Sor Alina nació en San Hilario de Sacalm (Gerona), y su nombre de pila era María Ana Teresa Masnou Cuples, su padre era artesano, y tenía 11 hermanos más.
Estuvo en Madrid haciendo el noviciado, luego pasó por los asilos de Valladolid, Segovia, Cáceres y Reims (Francia), en 1.913 viene a Plasencia donde permanece hasta 1.949, año en que va a Madrid a operarse de la vista, pero uno de los ojos ya lo tenía perdido y nada se pudo hacer por él. Se le colocó un ojo de cristal, y con las gafas de concha muy abultadas, se la veía una mirada extraña a primera vista para el que no lo sabía.
Era de constitución débil y muy bajita, pero su fuerza interior la hacía estar todo el día subiendo y bajando casas para recoger limosnas para sus acogidos. No había evento en la ciudad donde no apareciera la Hermanita Alina a pedir. Los martes aparecía en la Plaza con dos o tres viejecitos y recorría todos los puestos del mercado llenando las cestas de todo tipo de frutas y verduras. Los demás días de la semana los repartía por las barriadas, no dejando casa, tienda, taller, almacén etc. que no visitara esta gran mujer, gracias a la cual muchos días comían los ancianos del asilo. Cuando llegaba la feria de Plasencia se la podía ver a la puerta del Hotel Alfonso VIII, o a la puerta del bar Mi Casa, que era donde se quedaban los toreros y las cuadrillas. Esperaba su salida para “sabletearlos”, cosa que la mayoría de ellos aceptaban de buena gana.
El día 21 de febrero de 1.959, el Capitán General de la Región Centro, Don Miguel Rodrigo Martínez, estaba pasando revista a las tropas del Cuartel de la Constancia, y Sor Alina que ve tanta gente pues allí va ella a pedir, ¿ y a quien mejor que al más gordo para sacarle los cuarto?, Pues se fue hacia él y poniéndose detrás empezó a tirarle de la guerrera hasta que el Capitán General se dio la vuelta y sorprendido se encontró con aquella monja tan pequeña. Con voz enojada le preguntó: ¿Que quiere hermana, no ve que estoy ocupado?”, y ella como siempre le contestó: “Dame algo para mis ancianitos”.

Sería la forma de decirlo, o la figura de la monja, pero el Capitán General cambió de cara y como no llevaba nada encima le pidió a su ayudante que la diese 500 pesetas (de las de entonces), y el la dijo: “Permítame darle un beso en la frente a quien ha sabido ejercer la caridad tan heroicamente”.
El día 19 de marzo de 1.960 se le concedió la medalla de la Cruz de la Beneficencia, que le fue impuesta por el gobernador de la provincia.
Esa medalla se la había solicitado la ciudad de Plasencia al gobierno, en agradecimiento a sus desvelos para con los más necesitados.
Ese mismo día por la tarde, se celebró una corrida de toros a beneficio del asilo, con lo recaudado se compró una cámara frigorífica para este centro.
El día 4 de noviembre de 1.975 murió Sor Alina, a la edad de 98 años. Cuentan que cuando ya estaba muy enferma solía decir: “No me puedo morir, pues hay una persona que me ha prometido un donativo de 100.000 ptas. cuando haga los 100 años”.
Se la enterró en el cementerio del asilo, junto a sus otras compañeras fallecidas. Sobre su tumba se puso una lápida que dice así: “S.R. Aline Michel 19-5-1878 - 4-11-1975”.
Años después sus restos se trasladaron al cementerio de la nueva Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres.

SEMBRANDO INQUIETUDES

SERVICIO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P. PEDRO DE TREJO.

viernes, 5 de diciembre de 2008

ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA




EL BATALLON DE VOLUNTARIOS DE LA CIUDAD DE PLASENCIA.

La Guerra de la Independencia tiene una gran particularidad en lo que se refiere al desarrollo militar de la misma. Por un lado nos encontramos por primera vez con la “Nación en Armas” en referencia a los ejércitos napoleónicos, a la “Grandee Arme” hecha con levas de ciudadanos que no luchan por un Rey, sino por la nación, por Francia. El enfrentamiento con los soldados de línea españoles fue desigual por el arcaico armamento con el que contaba el ejército español así como por las tácticas antiquísimas que se usaban en nuestro ejército. Las levas arbitrarias, la nula capacidad de mando de los nobles (ya que no se puede hablar de oficiales propiamente dichos) hicieron que el ejército español no pudiera hacer nada en lo referente a las novedades de la guerra de penetración napoleónica basada en columnas y no en la guerra de contacto a la que tan acostumbrados estaban los generales españoles. En lo referente a las armas y a la uniformidad de las tropas españolas esta era variada y en muchos casos respondía a la tradición de las diferentes armas: Verde para lanceros, Azul para Infantería de Línea, Rojo para cazadores, Blanco para los Batallones provinciales.., y ¿Qué ocurre con los batallones de voluntarios como por ejemplo el de Plasencia? Ocurre que en ningún caso pudo dotarse de la uniformidad que estableció la real ordenanza de 1789, al igual que le paso al provincial y que según narran las crónicas de la Batalla de Bailén, así como lo han comunicado la Asociación De Recreación Histórica de La Batalla de Bailen, las tropas placentinas entraron en combate con uniformes “pardos” según esta asociación seguramente sería tela de arpillera conseguida a toda prisa, porque no quedaba tela blanca para dotar a los batallones provinciales de la misma. Al igual que a Plasencia le fueron arrebatados miles de zapatos por los dos bandos, hay que decir que las tropas españolas no consiguieron en ningún momento el lograr una uniformidad que permitiera distinguir a los aliados de los enemigos, e incluso la Real Ordenanza de 1811 no hace más que confundir a los soldados, ya que la uniformidad que establece, de claro carácter inglés, hace que se pudieran confundir las unidades y las divisiones a las que estas pertenecían. Sin duda la realidad de la Guerra de la Independencia en lo referente a uniformidad fue mucho menos “elegante” que lo que hoy los medios audiovisuales nos quieren mostrar.

José Luís Hernández de Arribas de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

domingo, 30 de noviembre de 2008

MARIANO CEFERINO DEL POZO


ALIAS “BOQUIQUE”

Otro personaje que tomó partido Carlista en nuestra ciudad, fue el famoso bandolero "Boquique", este “bandido” representaba al sector socio-rural de la ciudad.
Este personaje era D. Mariano Ceferino del Pozo, capitán de los ejércitos “realistas” y fue el único militar placentino que tomó partido por Don Carlos, pues las tropas de la ciudad se pusieron de parte de Isabel II.
D. Mariano había sido el encargado del personal que trabajaba en las obras de la Ronda del Salvador, este cargo se lo había dado el Obispo Laso, porque fue una época de mucha hambre, y se daba trabajo a mucha gente de la comarca. También fue el encargado de las obras del camino viejo del Puerto, realizadas al estilo de las antiguas calzadas romanas.
La "partida" de Boquique resistió pocos años en la zona, aunque se tienen noticias que la Diputación de Cáceres se queja al Gobierno de los gastos que le seguían ocasionando mantener una infantería de 1.100 hombres y 200 caballos para combatir a los "aliados" del “bandolero”.
Cuando se terminó la llamada "Primera Guerra Carlista" (1.833-1.840) este militar se convirtió en “bandolero”, y es cuando se le persigue como tal. Se le consiguió acorralar y detener en la cueva que lleva su nombre, la cual está en el monte de Valcorchero. En el archivo municipal se conserva una carta con fecha de 7 de marzo de 1.834, en la cual se comunica al Subdelegado de Policía de Plasencia (que estaba en Cabezuela del Valle de visita), la detención de capitán-bandido.
No fue solo este “bandido” el que asoló la zona de Plasencia, pues también actuaban las partidas de Los Jaras, Pecos, Tercero, Montejo etc., los cuales con la excusa de defender los derechos dinásticos de D. Carlos se permitieron toda clase de tropelías.
Una de las más famosas fue la cometida por las partidas de Basilio, Pulido y Patagorda, los cuales se unieron, juntando entre las tres partidas mas de trescientos cincuenta bandidos, y atacando el pueblo de Serradilla, el cual quedó destruido, pues quemaron el Ayuntamiento y la mayoría de las casas de la población, y asesinaron a todos los que eran partidarios de los realistas, y a los liberales. También se llevaron a los más acomodados del pueblo y pidieron un rescate de 25.000 reales por cada uno de ellos. Los daños que hicieron en el pueblo se calcularon en más de un millón de reales.
Como curiosidad apuntaremos que la palabra “bandido” se aplicó a los malhechores y salteadores de caminos a partir de 1.663, año en que el rey Felipe IV aprueba unas leyes llamadas “Las pragmáticas” en las cuales se mandaba que se llamase a los malhechores mediante tres bandos y, si no acudían ante el Justicia, fuesen declarados “bandidos” y sus nombres fuesen puestos en carteles para que cualquier persona que los viese los prendiese o matase y los condujese al Justicia, vivos o muertos, por lo cual recibirían una recompensa.
A los bandidos se los condenaba al arrastramiento, horca y descuartizamiento, con la colocación de trozos de sus restos en los cruces de los caminos por donde habían actuado, para que sirviese de escarmiento a los demás malhechores.

SEMBRANDO INQUIETUDES
SERVICIO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P.PEDRO DE TREJO

sábado, 22 de noviembre de 2008

LA MUSICA EN LAS CATEDRALES DE PLASENCIA

La música fue siempre de gran importancia en la catedral de Plasencia, hasta el extremo que en una investigación musical que hizo el profesor José López-Calo por todas las catedrales de España, dice este musicólogo que en su opinión es la que mejor colección de música religiosa tiene de toda la nación.
Ya en 1.425 tenía la catedral órgano, organista y organero (el que hacía el mantenimiento del mismo), y se cantaban polifonías en estos años, con lo cual se coloca en la cabeza por varios años con respecto a otras catedrales importantes de España.
La catedral de Plasencia contó desde siempre con dos órganos principales (uno encima de la Puerta del Enlosado y otro encima del coro), además de otros portátiles que se utilizaban en las procesiones llamados realejos. (Sánchez Loro dice que encima del coro había 2 órganos)
Los niños que querían entrar en el coro a partir de 1.541, tenían que presentar un expediente de “limpieza de sangre”, cosa solo exigida en esta catedral. Entre los niños de coro podíamos destacar a Juan de Ávila, el cual llegaría a ser años después maestro de capilla.
Cuando los niños del coro crecían, en vez de despedirlos como se hacía en otras catedrales, en la de Plasencia se les daba una especie de beca con la que podían hacer estudios que hoy llamaríamos universitarios o superiores.
En un escrito de 1.563 se habla de la fiesta del “Obispillo de San Nicolás”. Esta fiesta consistía en nombrar “obispillo” a uno de los mozos de coro, la elección se hacía el día de San Nicolás (6 de diciembre) y duraba hasta el 28 de este mismo mes. Esta fiesta es la misma que la en los países nórdicos llaman “Sant Klaus”, Santa Claus o Papá Noel.
Parece ser que la fiesta del “obispillo” causaba muchos problemas y alborotos a la catedral, pues se desmadraban los mozos del coro y producían peleas y daños.
En el año 1.687 se construyó un nuevo órgano, fue su maestro organero el fraile franciscano Fray Domingo Aguirre. La caja de este órgano es la que se conserva encima de la Puerta del Enlosado, su mecanismo se ha cambiado varias veces al paso de los años. Este órgano fue de los llamados de transición entre el Barroco y el Clasicismo, y como tenía varias mejoras con respecto a los anteriores dio lugar a que hubo que buscar organista que supiera tocarlo.
Poco tiempo después este mismo fraile construyó otro órgano para la catedral, a este órgano se le llamo “el mediano” para diferenciarlo del “grande” y del “realejo” que se usaba en las procesiones.
En el año 1.701 se cambió el órgano del coro por uno nuevo, fue Manuel de la Viña, natural de Salamanca el encargado de realizarlo, y valió su construcción 700 ducados.
En el año 1.920 se monta el órgano actual, lo construye la casa Elezgaray de Azpeitia. En el año 1.948 se electrificó y se le situó dentro de la caja de encima del la Puerta del Enlosado. Se le puede accionar desde el coro o desde el mismo órgano. El órgano está compuesto por dos teclados manuales y otro de pedelier con 24 registros y 10 pedales de enganche. Tiene 69 botones de combinación con un total de 21 juegos. Tres registros son de 16 pies, 15 de 8 pies, 3 son de 4 pies, y 2 son de 2 pies.

La primera noticia de violines en la catedral de Plasencia se remonta al año 1.715, a partir de esa fecha siempre estará presente en la capilla de música.
En una lista de personal de la catedral de Plasencia del año 1.822 se podía ver lo siguiente: 12 capellanes de número; 13 sochantres y salmistas; 5 organistas; 2 pertigueros; 2 maestros de ceremonias; 2 contadores de coro; 3 sacristanes; 3 mozos de coro; 16 míseros; 16 ministros custodios; 2 oficinistas; 11 varios (médico, cirujano, barbero, carpinteros, albañiles, lavanderas, costureras...) En total 103 personas que cobraban de la “fabrica de la catedral”, aparte estaban los canónigos, racioneros, etc. que esos cobraban de la “mesa capitular”.
En la catedral de Plasencia, como en casi todas en esa época, había un grupo de unos veinte niños que danzaban ante el Santísimo en fiestas y procesiones. Estos niños son los famosos “Seises” de los cuales solo quedan hoy los de la catedral de Sevilla. La desaparición de los “Seises” fue debida a una orden de Carlos III, en el año 1.777.
El motivo de la orden fue los rumores de abusos de todo tipo que se realizaban con estos niños, ya que desde que entraban a formar parte del coro vivían en dependencias de la catedral, estando bajo la custodia del Maestro de Capilla, no recibían ningún tipo de salario, pero a cambio se les enseñaba a leer, escribir, música, latín y romance.

SEMBRANDO INQUIETUDES.
DEPARTAMENTO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P. "PEDRO DE TREJO"

domingo, 16 de noviembre de 2008

ERMITA DE SANTA BARBARA




Esta ermita estaba situada en el cerro de su mismo nombre, en el monte llamado “Calzones”. Su desaparición definitiva fue en la década de 1.980, en la cual se instalaron las antenas de radio y televisión en el terreno que ocupaba la ermita. Siempre se la tuvo gran devoción a esta santa protectora de las tormentas, no solamente en la ciudad, sino que las gentes de Malpartida de Plasencia, solían subir un día en romería a la ermita. De la imagen titular de esta ermita no se sabe su paradero en estos momentos. En el retablo de la Iglesia se San Esteban, hay una imagen de Santa Barbara, pero no creemos que fuese la primitiva de la misma
Al lado de esta ermita estaba la finca de recreo del obispo de Plasencia, la cual en la década de 1.980 se destinó para residencia de toxicómanos acogidos al Proyecto Hombre. Este “Palacio del Obispo”, lo mando construir en el año 1.594, D. Pedro González de Acevedo, el cual fue titular de la seo placentina desde el año 1594 hasta el año 1609 en que falleció.
SEMBRANDO INQUIETUDES.
SERVICIO DE DOCUMENTACION DE LA A.C.P. PEDRO DE TREJO.

domingo, 9 de noviembre de 2008

EL COLEGIO DEL RIO

COLEGIO DE DON FABIAN O COLEGIO DEL RIO
Este colegio fue fundado en el siglo XVI, por D. Fabián de Monroy y Carvajal, Canónigo-Arcediano de Plasencia y Bejar. El cual dejó en su testamento una casa con sus viñas y jardines para que se funde un colegio de niños pobres donde estudien las ciencias que se imparten en las Universidades, con la condición de que las dos terceras partes estudien jurisprudencia y la otra tercera parte teología. Todos los niños tenían que ser mayores de veinte años, pobres, y no tener ninguna sospecha de tener sangre judía o mora o haber sido castigados por el Santo Oficio de la Inquisición.
El tiempo de estancia sería de ocho años, y el número de acogidos dependería del patrimonio que hubiese. Su patrón sería San Fabián y San Sebastián. El distintivo de los alumnos de este colegio era la banda roja de San Cayetano. Al cerrarse el colegio heredaron este distintivo los seminaristas placentinos
El colegio tuvo una época próspera y de el salieron alumnos ilustres, entre ellos podríamos destacar a D. Juan Domingo Manzano, que fue obispo de Jaca; y a D. Diego de Arce y Reinoso, que lo fue de la diócesis de Plasencia.
La subida del coste de la vida hizo que en el año 1.771 solo tuvieran de renta 6.512 reales al año, cuando cada alumno costaba más de 3.000.
En la invasión francesa fue ocupado por las tropas napoleónicas, las cuales causaron grandes destrozos en el edificio. En el año 1.822 fue despojado de sus bienes por la tristemente famosa Desamortización de Mendizábal. Los documentos de este colegio pasaron al Seminario.
Estaba enfrente del convento de San Francisco, al otro lado del río; se cuenta que existía un túnel o pasadizo que por debajo del río, unía estos dos conventos, hoy se pueden apreciar sus ruinas al lado de una chimenea de lo que fue posteriormente un lavadero de lanas. En Plasencia se le conoció por los nombres de “Colegio del Río”, “Colegio de San Fabián” y “Colegio de San Cayetano”.


SEMBRANDO INQUIETUDES.
DEPARTAMENTO DE DOCUMENTACION.A.C.P.PEDRO DE TREJO.

sábado, 8 de noviembre de 2008

HOSPITALES DE PLASENCIA


HOSPITALES DE PLASENCIA

HOSPITAL DEL SANCTI. SPIRITUS

En el año 1.260 el ballestero del rey Alfonso X, Don Beytón Pérez, conciencia a la ciudad de la necesidad de un hospital militar para curar a los soldados que venían heridos de las luchas contra los moros. Muy pronto se creó una cofradía con el nombre de Sancti-Spiritus, en la cual se inscribieron los más notable de la ciudad, y es la encargada de atender dicho hospital.
Dicho hospital estaba situado cerca de la Puerta del Sol, junto a la ermita de San Andrés
En 1.283 deja de ser solamente militar y pasa a ser hospital general, atendiendo a todo el que necesitaba de sus servicios. Aunque se le dotó de bienes y tierras, a la muerte del obispo Don Domingo Jiménez empezó su decadencia, y en 1.412 dejó de existir. Este obispo Don Domingo, fue muy caritativo con los pobres, se cuenta que tenía anotado el nombre de cada uno de los pobres de su diócesis y que los daba una limosna diaria. Un día le contaron que había muerto un hombre de inanición en las afueras de Plasencia, y fue tal su pena que hizo penitencia pública y se interdijo durante varios días de su cargo (renunció a ser obispo durante varios días), mientras hacia la penitencia repetía estas palabras: “He pecado, las rentas del prelado son para repartirlas entre los menesterosos, el obispo debe mirar a los pobres como a sus propios hijos”.
Todos los bienes del hospital fueron a parar al Cabildo de la Universidad de Curas. Entre estos bienes estaba la dehesa también llamada de Sancti-Spiritu, cerca de Palazuelo, la cual estaba dividida en 4 cuartos haciendo cada uno de ellos siete yuntas. Los cuartos se llamaban, del Casillero, de la Lana, de la Viga, y del Rey.

HOSPITAL DE SANTA MARÍA o DE DOÑA ENGRACIA DE MONROY
Este hospital se fundó en el año 1.300 por el placentino Don Nuño Pérez de Monroy, el cual fue abad de Santander y fue el maestro cantero Diego Díaz.
El motivo de llamarse de doña Engracia de Monroy, es porque esta señora era prima de don Nuño y propietaria del solar donde se construyó el hospital. Esta mujer vio como morían sus dos hijos en un duelo en el Puente de Nieblas. El duelo era debido a unos amoríos que se traían los hermanos.
De la antigua construcción solo se conserva el arco ojival de entrada a la iglesia. En el año 1.500 se construye la capilla, y en 1.524-1.559 sufre el hospital grandes reformas. Siempre tuvo este hospital grandes mecenas que lo mantuvieron en activo hasta nuestros días.
Se puede decir que es uno de los hospitales que más tiempo ha estado en activo, pues le faltaban muy pocos años para hacer los 700 ininterrumpidos como hospital. Hoy está destinado a varias funciones sociales, como museo, conservatorio de música etc.
Su fachada principal (Plaza de la Catedral), es renacentista, sobre la portada se ve una imagen de la Virgen, sobre ella una cruz floronada de la Orden de Santiago cantonada con cuatro veneras (conchas), y a los lados de la hornacina de la Virgen sendos escudos del linaje de los Monroy. El escudo de esta estirpe está cuartelado en cruz, en el primero y cuarto se ve un castillo de oro, y en el segundo y tercero, ondas de veros.
Además de estos escudos se pueden ver muchos más por todas las paredes interiores y exteriores de este gran edificio.
De obispos vemos los de Vargas-Carvajal, Ponce de León, Lorenzo Igual y Soria, José González Laso de San Pedro, Fray Enrique Enríquez Manrique, Pedro González de Acevedo.
Escudos de nobles se pueden ver los de las familias Trejo, Vargas Monroy, Carvajal, Loaysa, Paniagua etc. También se ven los escudos de Plasencia y de la provincia de Cáceres.
En el año 1.802 el obispo Laso compro unas casa que estaban en la calle del Trujillo las cuales eran del Marqués de la Puebla y que habían servido de cuartel al Regimiento Provincial, adosó dichas casas al hospital dándole mucha más capacidad. En la portada de entrada al hospital por la calle de Trujillo se ve el escudo de este obispo Laso y debajo se lee una inscripción que dice así:
“A los enfermos desvalidos el ilustrísimo señor obispo don José González laso Santos de San Pedro erigió este amparo. Año de 1.802”.

HOSPITAL DE SAN MARCOS O DE LOS POBRES

Este hospital de San Marcos fue fundado por Don Juan Alfonso de Almaraz en el año 1.343. Este placentino destacó junto con sus hijos en la conquista de Algeciras.
Entre los benefactores de este hospital cabe destacar a Blasco Gómez, Ferrán Alfonso, Alfonso Durán y María Alfonso. Entre los bienes que contaba para su mantenimiento estaban varias fincas repartidas entre los términos de Plasencia, Trujillo, Belvís y Palazuelo.
En el siglo XIV, el nieto del fundador lo entregó al cabildo ha cambio de una casa contigua a la suya.
Decía Luis de Toro que en su época estaba en mal estado, conociéndosele por el nombre de Hospitalillo de los Pobres. Se componía de una pequeña edificación y unos corrales, en los cuales de veían sobre una de sus tapias dos cruces lo que daba idea de haber sido un cementerio dicho corral.
Este hospital dejó de funcionar con la Desamortización de Mendizábal.

Explicaba Luis de Toro, que estaba situado entre la iglesia de San José, el hospital de la Merced y San Marcos. Estos solares los cambió el Ayuntamiento a D. Pedro Mora por otros terrenos que estaban en el arrabal del Salvador, y que se destinaron a Corral del Concejo, hoy son unas casas que están adosadas a la muralla en la Ronda del Salvador, En las traseras del Colegio La Salle, y que siguen siendo propiedad del Ayuntamiento.


HOSPITAL DE LA CONVALECENCIA

Este hospital llamado “de la Convalecencia” porque se creo para recoger a los enfermos que salían del Hospital de Santa María, y fortalecerlos un poco para que pudiesen volver a trabajar, estaba en la esquina de la calle del Obispo y la calle Trujillo, junto al de Santa María. Lo fundó en 1.720 el arcediano de Medellín don Juan Gómez del Águila. Este mecenas también pagaba un maestro para que enseñase en el pueblo de Santibáñez. En la portada del antiguo hospital se puede ver el escudo de su fundador, el cual está compuesto de una cruz floronada y debajo un águila y un nogal.
En la actualidad se destina a centro de recogida de personas mayores desvalidas y sin medios económicos de subsistencia, denominándose “Hogar de Nazaret”, bajo la dirección de la Asociación Cáritas.


HOSPITAL DEL ARCEDIANO
Don Miguel de Yanguas, Arcediano de Plasencia y Bejar, mandó en su testamento que se hiciera en su casa un hospital para enfermos y pobres. Esta casa esta en la calle que luego se llamó del Arcediano.
Aunque el fundador quiso que se hiciese el hospital en las casa que el moraba, no se realizaron porque el cabildo, que era el encargado de realizarlo consideró que no era aconsejable la ubicación, y cambiaron estas casas por otras que tenía un racionero de la catedral, las cuales estaban al final de la calle de Talavera, haciendo esquina con la muralla de la ciudad. Y allí se creó el hospital.
Se fundó el hospital por el año 1.400, dejándole bienes para su mantenimiento. Los bienes se componían de casas en varias calles y plazas de la ciudad, así como fincas en los términos de Plasencia, Belvís, Albalat, Jaraiz de la Vera, Segura de Toro, Bejar, etc…


HOSPITAL DE LA MERCED O DE LAS LLAGAS

Este hospital de La Merced estaba situado a la salida de la Puerta de Talavera. Era regentado por la Cofradía de su mismo nombre. Luis de Toro dice que fue fundado entre los años 1.332 y 1.336 por el Chantre D. Juan Simón.
En 1.509 Don Diego de Jerez hizo donaciones a esta institución, por lo cual se ensanchó notablemente. Su puerta principal estaba enfrente de la Puerta de Talavera.
Este hospital tenía la propiedad de una “Casa de Comedias”, la cual sería una especie de teatro cuyos beneficios serían destinados a sufragar los gastos del dicho hospital.
Se extinguió como hospital en el año 1.848, pasando sus bienes al hospital de Santa María.
La iglesia del hospital se construyó por mandato de D. Juan Gómez, el cual se enterró en esta iglesia, al cerrarse esta institución se trasladó su sepulcro al patio del palacio del obispo, y en la actualidad se encuentra en el claustro de la catedral.
Con la Desamortización de Mendizábal finaliza la vida de este hospital y pasa a ser de propiedad municipal.
Después de extinguirse como hospital se le dieron diversos usos, entre ellos fue Cuartel de la Guardia Civil, Cocina Económica, (de caridad), Juzgado, Escuelas Nacionales, Almacenes del Ayuntamiento, y por último su parte baja se ha convertido en un Parking, y la parte alta en diversos usos. Del antiguo edificio hoy solo se puede ver una parte de lo que fue la iglesia del hospital.

HOSPITAL DE LA CRUZ o DE SAN ROQUE

Este hospital de La Cruz fue conocido popularmente por el Hospital de San Roque. Estaba situado enfrente de la Puerta del Sol. Se fundó en el año 1.550 por Doña Beatriz de Trejo, cumpliendo el testamento de su marido D. Francisco Valencia, el cual la había dejado como usufructuaria de sus bienes a condición que después que muriese dicha Dñª Beatriz los bienes se destinasen para hacer un hospital en Plasencia o en Trujillo. Fueron sus primeros enfermeros los frailes Franciscanos Descalzos, los cuales vivían en el sitio llamado Valdesoriano, a media legua de la ciudad. Como era mucho el tiempo que se llevaban los frailes en ir y venir del convento al hospital y del hospital al convento, se acordó hacer ampliaciones para que se viniesen a vivir a el. La fundadora quedó estipulado que hubiese unas salas aparte para curar solamente a los frailes descalzos, ya que eran pobres igual que los que ellos atendían.
El maestro cantero fue Baltasar Botello, y a la muerte de este siguió Francisco Rodríguez hasta la terminación de las obras.
Después de la guerra de la Independencia, el hospital sirvió de cuartel para el regimiento de la ciudad, ya que el que tenían había sido destruido por los franceses.
Con la Desamortización de Mendizábal, deja de existir este hospital y pasa a ser propiedad de la Diputación Provincial de Cáceres.
En el año 1.837 los revolucionarios destruyeron este convento-hospital, después se aprovecharon sus piedras para arreglos de la muralla de la ciudad. La portada principal de la iglesia se puso en el postigo de San Antón, al lado del alcanzar.
Este edificio tenía el honor de recibir a la Virgen del Puerto cuando bajaba a la ciudad, dándole el recibimiento oficial delante de su puerta.
Hoy queda solamente de este Hospital de la Cruz, una parte de lo que fue la iglesia, ya que lo que fue el hospital ha sufrido grandes cambios y está destinado a usos privados. También se puede ver restos de edificaciones pertenecientes a lo que en su día fue el convento de los franciscanos, las cuales están en lo que hoy es un aparcamiento privado de coches.


HOSPITAL DE DON ALVARO DE CARVAJAL
Este hospital nunca se llegó a fundar, a pesar de quedarlo así establecido en su testamento D. Álvaro, hijo del doctor Garci-López de Carvajal, consejero de Juan II.
Para su fundación dejó D. Álvaro, la dehesa de Mironcillo, la mitad de la dehesa de Torre de Paniagua y la heredad del Berrocal. Como ejecutor del testamento dejó a su hermano Gutierre, con la condición que después de fundado el hospital, los bienes que sobrasen se repartieran entre sus hermanos.
Pero como en esos años se estaba haciendo el convento de San Vicente, la duquesa, denunció que no se había hecho el hospital y por lo tanto reclamo los bienes de este para engrosarlos a su convento. A pesar de los juicios y reclamaciones que realizaron los Carvajales, los bienes del hospital fueron para el convento de la duquesa.
El día 16 de octubre de 1.473, una resolución del juez apostólico así lo confirmaba, y D. Gutierre tuvo que entregar todo el legado de su hermano.


HOSPITAL DE CATALINA JIMENEZ

Este hospital quiso fundarlo Doña Catalina Jiménez del Barco, viuda de Juan Alfonso Fernández, en las casas que poseía al final de la calle de Sancho Polo. Para ello nombró ejecutores de su testamento al Guardián de San Francisco, al regidor de la ciudad, al bachiller Fernando Ferrera, a Alfonso de Montoya, a Juan de Almaraz y al licenciado Gutierre Álvarez. Las escrituras de este acto se realizaron el día 20 de diciembre de 1.471. Se nombró administrador de los bienes a Juan Correa, el cual había sido criado de doña Catalina.
En 1.472 se empezó la obra, haciéndose la portada de piedra con dovelas almohadilladas y con la entrada en arco de medio punto. Encima de la entrada se ven dos lobos, a los lados de la puerta había dos medallones con figuras en alto relieve, estos medallones ya no están, pues hace unos años se vendieron. Los canteros fueron Lorenzo López y Nuño Xara.
Pero fueron denunciados los bienes del patronato por doña María Jiménez, la cual reclamaba la dehesa de la Helguijuela, como patrimonio de sus hijos.
Al pararse las obras mientras se aclaraban las propiedades, la duquesa doña Leonor volvió a denunciar la no terminación del hospital y ha reclamar sus bienes para el convento de San Vicente, lo cual como ya había pasado en más casos se lo concedieron, con lo cual este hospital no se pudo seguir realizando, quedando solamente la portada como recuerdo de lo que pudo ser el hospital de doña Catalina Jiménez.

HOSPITAL DE SAN LÁZARO

Este hospital estaría unido a la ermita del mismo nombre, y por lo tanto sería del siglo XIII. Se destinó a la curación de afectados de lepra, enfermedad en esos tiempos incurable y muy contagiosa.
Se piensa que podrían haberlo fundado el Deán Martín Pérez y el Chantre Juan Martínez, aunque no hay nada cierto en ello. Si hay documentos de las donaciones que a través del tiempo distintas personas de la ciudad y sus tierras dejaron a este hospital de lacerados. Su vida se prolongaría hasta el siglo XVI, ya que ha partir de esa fecha no se vuelve a saber nada de él.



HOSPITAL de DOÑA ISABEL DE ZUÑIGA

Doña Isabel de Zuñiga, viuda de D. Cristóbal de Monroy otorgó testamento el día 26 de enero de 1543, destinando sus bienes a la fundación de un hospital en su casa de la calle del Rey. El testamento decía: “Mando que se haga en mi casa un hospital y que toda mi hacienda e sus rentas, como muebles, que se gaste en él con los pobres”.
Dejó como testamentarios a su primo Pero Hernández Paniagua de Loaisa y al señor Martín Nieto, los cuales serían patronos “per saecula saeculorum”
Estos patronos tuvieron un largo pleito con D. Diego de Bracamonte el cual representaba a su esposa Doña Beatriz de Zuñiga, la cual alegaba tener derechos sobre los bienes de Doña Isabel.
El obispo D. Fray Martín de Córdoba decidió unir los bienes de esta fundación a los del hospital de la Merced, cosa que aprobó Doña Beatríz, la cual fue una gran protectoras de esta obra benéfica .
SEMBRANDO INQUIETUDES
SERVICIO DE DOCUMENTACION DE A.C.P.PEDRO DE TREJO.

viernes, 24 de octubre de 2008

LA CATEDRAL DORADA



Este relato escrito a finales de siglo XVI, se publico en unos de los libros escritos de las curiosidades de España dedicándoselos al Príncipe de Piamonte, el primogénito del Duque de Saboya, muerto en 1580, posteriormente en 1886 se reimprimio la obra, y en unos de sus libros, tomo II, en su pagina 254, nos dice…

“”El cual, prosiguiendo su camino fué á Toreil, y de allí a la venta de Masagona, en donde en toda aquella tierra vid que araban los bueyes con unos ramplones como medias herraduras. De allí fué á Malpartida, donde se labra hoy día una iglesia de San Juan Bautista harto buena, y de ahí otro día á Plasencia, donde vio la iglesia catedral, que es de las cosas curiosas que hay que ver en España: un verdadero joyel de oro. Solo se nota por falta ser el cabo de altar bajo, mas el principio es tan rico que parece que nunca se ha de acabar. La obra es delícadissima, y las junturas de las piedras tienen un dedo de oro. La raya que en ellas había de quedar señalada esta tan dorada, que el oro embebe la blancura; en una palabra, acabada será obra digna de ser vista. Tiene el Obispo quarenta mil ducados de renta; es tierra regalada, y es el vergel de Castilla por las frutas que en esta Vera de Plasencia se hallan; ciudad opulenta en muchas cosas; terná al pié de cinco mil vecinos; hay gente noble, que vive allí el Marqués de Mirabel y muchos hidalgos, y gente de pro y hartos mayorazgos. Por la cual, por breve tiempo discurrió el Pelegrino, y fue de allí á Santo Domingo, un monesterio bueno y claustro muy alegre, con una sacristía hecha desta obra de Talavera, cosa curiosa harto. De allí fué a San Francisco y á Jesus, otro monesterio, y acabadas las devociones, fuese a los recreos que los frailes tienen, entre los cuales es una isla bien arbolada, formada por un rio, que Xerete se llama, y gozala más que nadi Don Favian de Manroyo’, que es un caballero de muchas partes...””

Hoy dia, nuestra Iglesia Catedral esta siendo restaurada, no sabemos lo que nos encontraremos, pero será impresionante, si estos relatos son tan reales como creemos.

Departamento de Documentación. A.C.P. “ Pedro de Trejo”

martes, 21 de octubre de 2008

FERNAN PEREZ



EL JEFE DE UN BANDO o EL ADALID.
Fui el Jefe de los Monroyes…
Fui el adalid Hernán Pérez

Poco mas de un siglo había transcurrido, desde que el Rey D Alfonso VIII ensanchando las fronteras de Castilla, había fundado nuestra Ciudad, rodeándola de un ceñidor de almenas y fortaleciéndola con la cerca de sus murallas, hoy parcialmente existente, no por la carcoma de los siglos sino por la mano de los hombres y que fue construida por la premura de las circunstancia, en el periodo de nueve meses, empleándose en su edificación once mil hombres.
Entre los caballeros que vinieron a poblar esta nueva ciudad, se contaban los antecesores de Fernán Pérez, que entre otros servicios que prestaron a la población fue dotarla del templo de San Nicolás, que hoy existe tal y como entonces fue construido y cuya fabrica y arquitectura patentizan los tiempos de su fundación.
Fue pues nuestro caballero Fernán Pérez, hijo se otro llamado Fernán y de Dña. Estefanía Rodríguez, y sobrino por parte de su padre, de un famoso Abad de Santander, también Placentino, distinguido en el servicio de la Reina Dña. María viuda del Rey Don Sancho el Bravo.
Nació nuestro protagonista en Plasencia sobre el año 1300 y se señalo en el servicio de los Reyes Don Alfonso IX y de su hijo Pedro. Valeroso Adalid sirvió con su persona y vasallos al Rey Don Alfonso en la batalla de Tarifa, cerco de Algeciras y sitio en Gibraltar. El mismo Rey hace mención se sus servicios en la confirmación de la villa de Valverde y de la población de Monroy que fue a treinta días de Diciembre en Sevilla, Era de 1382 que fue el año 1344, expresándose en estos términos “ E yo por facer, bien y merced al dicho Fernán Pérez por muchos servicios y bienes que me ha fecho y que hace cada día”
Rendida la ciudad de Calatayud al Rey Don Pedro de Castilla, este dejo en ella por gobernador de la misma, a nuestro paisano Fernán “que se trato con los de la ciudad como un buen caballero y hubo entre ellos muy grande conformidad” como la historia dice.
Sirvió al Rey Don Pedro hasta que murió el Campo de Montiel y entonces se retiro a su casa, ya desconfiado del palacio y de la Corte del príncipe.
En este tiempo y por cuestiones políticas, como diríamos hoy, pues unos seguían el partido de D. Pedro y los Almaraces la causa de Don Enrique, la ciudad y su tierra ardían en los dos bandos. Fernán Pérez era el jefe de los Monroyes, o Pedristas y Blasco Gómez lo era de los Almaraces, que seguían a D. Enrique. Aconteció pues que en una ocasión viniéndose a las manos ambas parcialidad junto al pueblo de Valverde de la Vera, murió en la refriega, peleando como un caballero el jefe de los Almaraces, Blasco y Gómez. Este tenia un hijo llamado Diego que a la razón servia con Don Enrique, y pasando un día nuestro Fernán a la vista del campamento de Don Enrique estaba Diego con el Rey y este volviéndose á él e irónicamente le digo por el Fernán, matador de su padre,” Diego allí va tu amigo”. Diese por entendido Diego de Almaraz y reuniendo a sus vasallos, y acampanándose de caballeros deudos suyos, forman una hueste y emprende la persecución contra Fernán. Alcanzaron a este cuando se retiraba al pueblo de Valverde, lleno como acontece de desengaño cortesano, dando su causa como pérdida con la muerte del rey Don Pedro, a quien sirviera contra Don Enrique. Trábense en pelea el Diego y su gente con los pocos que acompañaban a Fernán, vencen a estos y muere nuestro Adalid atravesado por las lanzas de los partidarios de don Diego.
Su cuerpo fue traído a Plasencia donde fue sepultado en la Iglesia de San Nicolás, que como sabemos había fundado, donde aún se conserva su sepulcro levantado del suelo, inmediato al altar colateral del lado de la Epístola


DEPARTAMENTO DE DOCUMENTACION DE A.C.P, "PEDRO DE TREJO"

martes, 14 de octubre de 2008

LA BODEGA DE SANTO DOMINGO


En los boletines oficiales de provincia de Cáceres correspondientes a los días 24, 27 y 31 de marzo de 1838. En ellos hay una detallada relación de los muebles, enseres, ornamentos, existencias en víveres, cantidad y clase de ganados y demás efectos del convento de los padres dominicos de Plasencia, recogida por las oficinas de Rentas y Arbitrios de Amortización (la de Mendizábal) de esta provincia para ser subastada.
Esta lista ocupa seis páginas completas de los boletines. En ellas se detallan, entre los muebles y efectos, desde «un perol grande» a una «olla de campaña», «una chocolatera de cobre» o «tres trévedes de hierro sumamente usadas». Y así son señalados mas de 400 objetos.
Nos detallan los boletines, por ejemplo, cosas corno «un cubo de madera con barretas de hierro para sacar agua de la cisterna que hay en el refectorio» (que hoy existe). «En dicho refectorio, prosigue la relación, hay un bodegón pequeño, (que también se conserva) en el que se halla una tinaja con tres arrobas de vinagre».

Sabido es que la Orden Dominica ha sido de siempre aficionada a la buena mesa- Y no hay buena comida si no está acompañada de un buen. vino. También es sabido aquel dicho Que dice que ‘para ser un buen dominico, es menester ser hombre de grueso cuello y sufrido y ancho estómago’. Y los predicadores de Plasencia, a juzgar por cómo tenían provista su despensa y dotada su bodega, seguían fielmente la tradición.
Pero hoy nos ocuparemos, solamente y de una forma resumida, de lo que fue la bodega del convento dominicano.
En los boletines mencionados nos detallan lo que había en ella: 4l tinajas empotradas, algunas inservibles. En ellas se guardaban 48 arrobas de aceite y seis de borras También había cuatro pellejos viejos para vino; dos mas al uso; seis tinajas con 120 cántaros de vinagre; una tinaja, sita la derecha, con cabida para 90 cántaros; 16 tinajas empotradas de diversa cabida , una cuba grande de madera con cinchos de hierro y 120 cántaros de capacidad; otra, de madera, con cuatro cinchos de hierro y cabida para 110 cántaros; otra, asimismo de madera, con cuatro cinchos, de 40 cantaros; otra, del mismo tipo, con 77 cántaros de cabida; una cubeta pequeña, de 10 arrobas; 48 canillas de tinajas; una tinaja llena. con 40 cántaros de vino; dos tinajas de50 cántaros, dos de 44 cántaros, dos de 16 y dos de 38; así como otras con capacidad para 40, 12, 5, 16, 30, :38, 36, 54; una más con seis cántaros de aguardiente; ocho tinajas vacías; o una cuba vacía de madera, de 50 cántaros de cabida
Aparte de esta relación, los boletines enumeran todos los utensilios que se empleaban para las tareas propias de una bodega, que no detallamos para no alargar este trabajo, visto que, por los expuesto, demuestra lo bien que estaba dotada la bodega de los dominicos, ya en su época de decadencia. Este hecho nos hace pensar en cómo sería la bodega en sus tiempos de esplendor
El vino de esta bodega procedía de la uva que se producía y recolectaba en el viñedo de Calzones’, en la sierra de Santa Bárbara, y se elaboraba en la bodega que aún existe y que, también, nos describe Pascual Madoz, en 1844. Sólo diré que es una bodega excavada en roca, de tres niveles, con un ingenioso sistema de elaborar el vino en la parte superior y, que en el caso de reventar alguna tinaja al fermentar el vino, éste quedaba recogido en la parte inferior, en otras tinajas.
La cabida de esta bodega era de unos 2000 cántaros
Finalmente, diremos lo que nos cuenta Alejandro Matías Gil., en ‘Las Siete Centurias’, sobre cómo celebraran y festejaron los dominicos la expulsión de los jesuitas (sus grandes rivales en el campo religioso y educativo) decretada por orden del rey Carlos 111. el dos de abril de 1767. Matías nos dice «Los orgullosos dominicos del convento de esta ciudad, y en el mismo día, celebraron la expulsión de los jesuitas con una opípara comida en comunidad.
Este dato es debido a referencia fidedigna de un individuo, hijo del convento de San Vicente. Las dos ordenes, de jesuitas y predicadores, estaban enceladas, y la comunidad no podía menos de reflejar las pasiones de los individuos que la formaban, como ha sucedido, sucede y sucederá siempre».


J.M. VAZQUEZ GONZALEZ (+) de la A.C.P

SEMBRANDO INQUIETUDES. A.C.P. "PEDRO DE TREJO"

martes, 7 de octubre de 2008

PITARRAS Y VIÑAS

Era tradicional en Plasencia una vez llegada la temporada de correr las primeras “canillas”, se abría la época de hacer el recorrido que se solía hacer por las diferentes bodegas de la ciudad, para probar las diferentes pitarras, no faltando con ellas las aceitunas aliñadas, para los clientes que llevaban en sus bolsillos el consabido trozo de bacalao, la morcilla patatera y el chorizo. Todo un menú clásico.
Comenzaremos por citar, la del paseo de los tristes, conocida como la del “ Serradillano”, la del barrio de Higuerillas, y la antiguamente celebre “ Capote” donde solían ir los lunes, que como es sabido era día feriado para los zapateros. Allí acudían provistos de comida y estaban degustando el famoso vino de don Ángel Delgado, dueño de la viña. Pero lo mas curioso sucedía al atardecer cuando comenzaba el desfile de la mujeres de los zapateros que acudían a recoger cada una a sus maridos para ayudarles a regresar a casa pues normalmente al cabo de todo el día estar empinando el codo no estaban algunos en condición de por si solo hacerlo.
Junto al puente de San Lázaro, se encontraba la bodega de “Peñascarol”

La bodega del resbaladero de San Martín, de Anastasio Sánchez, tal vez la mejor y de mas capacidad, pues se elaboran hasta mas de dos mil cantaros, pues había tinajas de 150 cantaros, bodega con una gran bóveda de cañón. Pisaban la uva de la Viña Marralla del Puerto, que llevo durante años el Sr. Santos.

La de la calle del Rey es sin duda la mas antigua y curiosa de Plasencia. Propiedad hoy del Ayuntamiento, conserva una tinaja donde en caracteres góticos nos dice que allí se elaboraba vino de la viñas de la “Florisas”( Espartal),año de 1636, tenia el lagar de cantería de una sola pieza. Y una antiquísima prensa con los utensilios de madera, una autentica maravilla. La viña de la Florida pertenecía a los franciscanos, y a finales del pasado siglo era dueña doña Dolores Clavijo, y posteriormente fue propiedad de don Pedro Sánchez-Ocaña Acedo-Rico, en esta época elaboraba el vino el Sr. Fernando Rubio y Juan Fernández “Pasaera” o “Poleo”, se solía beber el famosísimo vino “ojo de Perdiz”

En la calle Ancha había dos, la de D. Pedro Conejero “Menosmal”,así llamado porque siempre decía…menos mal que tenemos pitarra, menos mal que estamos todos…etc.. hombre de prodigiosa memoria y de una gran amabilidad la del Sr. Manuel Calle o del Calamoco, así conocido por que fue el guarda de la dehesas de este nombre, planto su viña y la de su finca Cabeza de Hierro. Aquí el menú clásico era: el bacalao bien salado, careta de cerdo asada, morcilla de patatas y calabazas y queso, en sus últimos tiempos fue regentada por el Sr. Pascual Calle y su esposa la señora Eusebia Martín, tenia en su bodega diez tinajas de sesenta arrobas cada una, y cuatro o cinco pequeñas, en una de ellas constaba una fecha del año 1460, con una estrella de David, de cerámica tosca, quizás la mas antigua que se conserva en esta ciudad.,tenia lagar de una sola pieza y prensa de madera y hierro.
La viña de la “Fabrica” o “Anas del Cabildo”, fue un extenso viñedo que pertenecía a la Catedral, posteriormente fue dividida en varias propiedades, una de las cuales pertenecía a Pedro Conejero “Menosmal”, que la compro en el año 1920. En los bajos de su vivienda solían vender el vino, estaba contigua a la ermita de la Salud. ante el escándalo que producían los clientes la Directiva de la Devoción de la Salud, le prohibió la venta del vino en la sacristía, pasando la venta al número 12 de la calle ancha, casa de Estefanía Delgado Palacios suegra de Menosmal.

La viña “ Calzones” Mandoz la describe en el año 1836, nos dice: gran viñedo situado en la sierra de Santa Bárbara, perteneció a los dominicos, tiene una magnifica casa y una gran bodega, las tinajas estaban colocadas de una forma muy particular, pues tenían abajo una especie de subterráneo, de modo que si la fuerza de la fermentación del vino estalla la tinaja, nada se pierde de liquido, porque se vuelven a recoger en las que están debajo, por medio de unos conductores que estaban preparados para tal efecto. Además de esto esta construcción facilitaba el trasiego con poco trabajo y ningún costo: pues solo hay necesidad de corre las canillas, y el vino se traslada de unas vasijas a otras. Tenia una capacidad de unos dos mil cantaros. Esta bodega estaba excavada en roca y disponía de tres plantas.


En la calle del sol, había dos la del “Lanero” y la del “Calao”. En la puerta del Sol estaba la de Matías con su vino de mistela.,las bodegas del Carmen en la calle Andrés López. Otra viña y bodega de gran fama era la de la viuda Ayala, madre del cura Paco Ayala.
La de los Majuelos, (Majuelos, en Logroño es una viña de cepa nueva) que pertenecía a Doña Luisa Ortiz y vendió vino durante años en el local que había en la salida de la puerta del Sol, donde existía una carbonería

La del Sr. Roque, abuelo de Doña Manolita Paredes, tenían una viña situada en los Magüelos de San Ignacio.

La viña de los Mareques, en la carretera de Montehermoso.

En el siglo XIX, muchas de las viñas de nuestra ciudad fueron desapareciendo cuando la temible epidemia de la filoxera, no había remedio de paliar la epidemia, por lo que fue necesaria de importar plantas procedentes de América y resistentes a la filoxera.
Resumiendo, Viñas hubo muy buenas y famosas, entre ellas las mas importantes fueron: Viña de las “Florisas o Espartal”, “ Calamoco”, “Mazuela”,”Calao”,”Majuelo de San Ignacio”,”la Pepona”,”La Fabrica”, o “Anas del Cabildo”, “Piedras Negras”, “Cabeza de Hierro”, “ La Marralla del Puerto”,” los Majuelos”,” la del Carmen”,“Mareque”,”Genesio”,”Capote”,”Calzones”, “Matute” etc..
A titulo de curiosidad, “las botellas eran etiquetadas desde la antigüedad, en Grecia las ánforas llevaban el nombre de procedencia del vino, y con los romanos se añadió el nombre del cónsul, y el año de la cosecha. Así, las botellas llevaban etiquetas parecidas a esta: “Vino de ….., Año del Consulado Lucio….”, era necesario estar al corriente de la política, para saber el año exacto de la cosecha. A veces en los toneles se ponían placas metálicas, que para los grandes vinos eran de plata indicando la procedencia y el año. Las etiquetas de papel pueden datarse desde el comienzo del siglo XVI.
En la Edad Media, cada vez que se abría una botella, el catador probaba un poco de liquido,,no como ahora para conocer si el vino esta en buenas condiciones para servirlo, si no para comprobar si estaba envenenado, así que el oficio de catador no era una ganga por entonces.

José Maria Vázquez González. (+)

SEMBRANDO INQUIETUDES. A.C.P. “PEDRO DE TREJO”

miércoles, 1 de octubre de 2008

PLASENCIA Y SAN MIGUEL

ERMITAS DE SAN MIGUEL
Varias ermitas hubo en Plasencia con esta advocación del Arcángel San Miguel. Una de ellas estaba en el cerro de su nombre, la cual fue destruida cuando se hizo la carretera Nacional. 630. De este cerro y ermita salieron los primeros frailes que fueron a Cuacos y fundaron lo que después sería el Monasterio de Yuste.
La primitiva ermita era tan pequeña que dicen que solamente cabía en ella un hombre de rodillas. En el año 1.741 se construyó otra nueva y el día 10 de agosto se colocó el santo en el altar. Se realizó la obra con limosnas de sus devotos. Esta ermita se la llamaba San Miguel del Puente Trujillo, para diferenciarla de la de la Cruz Dorada.

Otra estaba en el antiguo barrio de San Miguel, el cual se situaría en el principio de la Avenida del Valle, saliendo desde la Puerta Talavera, esta ermita se llamó Ermita de San Miguel de la Cruz Dorada, para diferenciarla de la edificada sobre el cerro. En el año 1.810 los franceses la destruyeron. El capellán Barrio y Rufo (siglo XIX), dice que el todavía conoció al ultimo párroco de esta ermita, al que se le conocía como “señor La Serna”, aunque este capellán cuenta que en su tiempo la ermita ya no existía, y sus restos eran un establo de bueyes y en las paredes exteriores habían construido ocho o diez casas. En esta ermita estaba la cofradía de los Acernadados y limpios, la cual estaba bajo la advocación de San Miguel.
En el año 1582, el Cabildo mandó que se entregara a los religiosos de San Miguel la cruz donde fue crucificado san Dionisio. (Apuntes de B. Checa)

CONVENTO DE SAN MIGUEL
El primitivo convento de San Miguel de la Florida se fundó en el año 1.519, se emplazó en el sitio llamado de Valsoriano, a media legua de la ciudad, en la orilla izquierda del río Jerte. Se construyó con las limosnas que dieron los placentinos a los frailes franciscanos observantes. Permanecieron en este convento hasta el año 1.641.
Uno de los mecenas de este convento fue D. Fadrique de Zúñiga, nieto de D. Álvaro de Zúñiga, primer marqués de Mirabel.

El año 1.558 Doña Beatriz de Trejo fundó un hospital delante de la Puerta del Sol, al cual se le llamó “De la Cruz”, y se lo donó a estos frailes para su utilización. Ante la problemática de tener que ir y venir del convento al hospital y del hospital al convento, se acordó hacer un nuevo convento al lado del hospital, el cual se realizó en el año 1.641. La comunidad de frailes y donados se componía de unos 40 miembros, y el convento era casa de estudios, llegando a ser colegio para la provincia de San Gabriel (esta provincia es de los Franciscanos). De este convento solo quedan unos restos de edificaciones dentro del recinto que hoy se destina como aparcamiento privado en la plaza de San Pedro de Alcántara.
Se representa en la religion cristiana a San Miguel en su iconografía de diferentes formas, una, con una balanza en su mano, encargado de pesar las almas de lo hombres y valorar la dimensión de sus virtudes mortales en el momento de fallecer, para ser conducidos directamente al paraíso; o bien, en su defecto, al infierno, si los pecados pesan más; la otra visón de este arcángel consiste en una estampa guerrera, con coraza y escudo con cruz florlisada y armado con lanza o espada, en combate con el Diabio al que vencerá finalmente.

En las fotos que mostramos, pertenecen a los restos del convento de San Miguel de la Cruz Dorada, y al arcángel de San Miguel que se encuentra en el lateral de la catedral Vieja.

PEDRO LUNA REINA.- J.A. PAJUELO JIMENEZ

SEMBRANDO INQUIETUDES. A.C.P. PEDRO DE TREJO

viernes, 26 de septiembre de 2008

COLORES HERALDICOS




CURIOSAS NOTICIAS HISTÓRICAS SOBRE EL PENDÓN DEL CONCEJO DE LA CIUDAD DE PLASENCIA Y SUS COLORES HERÁLDICOS

Periódico “El Regional” - martes 14 de diciembre de 1965

Existen datos históricos, que no ofrecen lugar a dudas, por estar tomados del Archivo Catedralicio por don José Benavides Checa, Chantre que fue de la S.I.C. de Plasencia, y expresados en su libro inédito, referente a la historia de nuestra Catedral, Obispos y Cabildos que se sucedieron.
Las noticias sobre el Pendón del Concejo placentino, acaso las únicas que se conocen, se encuentran en el primer capítulo de la parte titulada “Señorío de Jaraicejo”, página 59 del Apéndice.
De una manera sucinta tomo algunos datos sobre el asunto que nos interesa, que literalmente dicen así:
“Entre las poblaciones que más se distinguieron en el agitado periodo de la Reconquista, fue la ínclita e invicta ciudad de Plasencia.
Su fundador, el justo y noble rey D. Alfonso VIII, la concedió FUERO particular, la señaló extensos límites, y la hizo señora de considerable número de villas y lugares.
Plasencia aumentó en inoperancia, con el extraordinario número de héroes y guerreros que en ella fijaron su residencia, y aun no contando cuatro lustros de existencia, supo en más de una vez, infundir pavor en las filas enemigas con el PURPÚREO Y SINOPLE PENDÓN DE SU CONCEJO.
Es decir, que como el “sinople” se le denomina en heráldica al color verde, nuestro antiguo Pendón ostentaba los colores heráldicos de púrpura y verde, partidos en dos bandas.
Claro es, que si se tratara de reconstruir en la actualidad el antiguo Pendón placentino, debería llevar dos caras iguales en colores, con el escudo de la ciudad y su lema o leyenda por el anverso, y el sello rodado de Alfonso VIII en el reverso, cuyo sello se halla reproducido en unos de los reposteros del balcón del Excelentísimo Ayuntamiento.
Siguen los datos:
Creció la estimación a Plasencia, con las victorias que obtenía, y se multiplicaban los privilegios y exenciones, para el Clero y Pueblo, que en las gloriosas lídes rivalizaban con justicia el UT PLACEAT DEO ET HOMINIBUS, escrito por su fundador con caracteres indelebles de oro.
¿Quién ignora que el Obispo D. Domino con su Clero, y el Concejo de Plasencia, ambos con sus gentes de armas, prestaron importantes servicios en la frontera con la conquista de Trujillo y Medellín en 1232 ?
¿Desconoce alguno la parte muy activa que tomaron los placentinos en las conquistas de Baeza, Jaén, Córdoba, Murcia y Sevilla, lo mismo que otras muchas villas, lugares y castillos?.
Dice también una nota en apartado:
En septiembre de 1218 era Alcaide o Regidor de Plasencia D. Gil Pérez, el que al momento acudió con sus huestes al llamamiento que hiciera el Rey san Fernando para la conquista de Sevilla, a la que acudieron los más distinguidos capitanes y guerreros placentinos: Rodrigo Villalva, Alvar, Pedro Gonzalo, Nuño Núñez, Martín y Diego Gómez, Ruy González, D. Gonzalo González, padre de Dñª Sol, Sancho Sánchez, Rodrigo Rodrigo, D. Gonzalo Pérez de Plasencia, Lope de Ayala, Diego García, Diego Pelaez, sobrino del Deán, Gonzalo Gil, Polo Martínez, Diego Polo, Pedro Amador, Sancho Polo, y los ballesteros de a caballo, Juan Gil, Sancho Martín, Diego Mateo, Juan Pérez de Plasencia y D. Benito Pérez el Ballestero a quien más tarde el rey D. Alfonso otorgó el poblado y la dehesa de Ferruz, para poblarla y defenderla contra los “Golfines”que desbastaban Extremadura.
El rey D. Sancho IV en 1285 otorga la villa de Jaraicejo, que a la sazón era ya una fortaleza importantísima, al denodado guerrero, Capitán D. Gonzalo Godinez, cuya villa constituyó en señorío, pero este continuó en la Casa del Rey siendo muy estimado y más tarde en 1288, estando D. Sancho en Vitoria hace merced de Jaraicejo y sus términos, derechos y pertenencias a Pedro Sánchez de la Cámara, y ordena al Concejo placentino no contradiga la orden de posesión.
En 1294 Pedro Sánchez de la Cámara hizo donación del Señorío de Jaraicejo al Obispo D. Domingo, al Deán y Cabildo placentino, con el molino y dehesas que le correspondían.
Se hizo la donación ante el escribano público de Burgos D. Gonzalo Pérez y signado por D. Alfonso Martínez, Escribano Real.
Pasan cinco siglos y el Señorío de Jaraicejo, deja de ser del Obispado y Cabildo placentinos por el decreto de desamortización promulgado en el siglo XVIII por el rey Carlos III.
Entre estos curiosos datos históricos, subrayo con mayúsculas el nombre de Sancho Polo, uno de los capitanes que se distinguieron en la Reconquista, cuyo nombre se ostenta todavía en una calle de la ciudad.




FRANCISCO MIRON.




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domingo, 21 de septiembre de 2008

PRIVILEGIO DEL ALCALDE DE PLASENCIA


UN CURIOSO PRIVILEGIO DEL ALCALDE DE PLASENCIA
Periódico “El Regional” - martes 14 de marzo de 1967

La extraordinaria afluencia de fieles a los cultos solemnes de la Semana Santa en la Catedral de Plasencia hace que sea conocidísima la costumbre de comulgar el Jueves Santo el Alcalde de la ciudad emparejado con uno de los Canónigos. Se trata de un privilegio singular que tiene incluso episodios pintorescos en su historia.
La Sagrada Liturgia prescribió siempre que los seglares comulgaran después que los clérigos. Y así lo sigue ordenando. No obstante el Presidente de la Corporación Municipal comulga el Jueves Santo apenas lo han hecho los Canónigos que ofician en el Altar y acompañado del más caracterizado de los que están en el Coro. Este privilegio va unido a la concesión de otros dos de menos relieve: el recibir una llave del Sagrario del Monumento y acercarse a adorar la Cruz el Viernes Santo después de los Canónigos y acompañado del más antiguo de los Beneficiados.
No he podido encontrar documentos fehacientes del comienzo de lo que tal vez al principio fue tan solo una devoción más o menos antilitúrgica. Pero era costumbre inmemorial cuando a fines del siglo XIX un Obispo ejemplar – Casas y Souto – la creyó una corruptela inadmisible y en Santa Visita Pastoral mandaba al Deán en octubre de 1880 que de no existir el privilegio de que se venía usando se diera cortés aviso - al Alcalde – para que no se presentara a recibir la Comunión sino después de todo el Clero y que igualmente dejara de hacérsele entrega de la llave del Monumento.
O el aviso no fue cortés o hubo excesiva susceptibilidad o las pruebas no estaban claras, lo cierto es que en alborotada sesión municipal de enero de 1881, el Ayuntamiento acordó no volver corporativamente a la Catedral mientras no se reintegraran al Alcalde los derechos de que siempre había disfrutado en la Semana Mayor. El acuerdo no se comunicó al Cabildo hasta el miércoles santo y aquel año se suspendió la tradicional costumbre con comentarios para todos los gustos. Y a los pocos días una pintoresca consecuencia. El Cabildo, como todos los años, organizó, cumpliendo una Real Orden, solemnes funerales en la Catedral por los muertos del 2 de mayo de 1808 y, como siempre, invitó al Ayuntamiento. Contestó éste excusándose en cumplimiento de su acuerdo. A la vez enviaba al Cabildo atenta invitación para el funeral que la corporación había organizado para el mismo día y a la misma hora en la parroquia del Salvador. Estaba al frente de ella el tristemente célebre Cura Mora. Las actas de la época no registran en que dirección se volcaron los patriotas para rogar por los héroes de la Independencia.
Volvamos al privilegio del Alcalde. Las cosas no podían continuar así. Se acudió a Roma exponiendo los hechos. Todos tenían interés en la solución cordial. La petición elevada a la Santa Sede fue debidamente informada por el Prelado. Y en junio del mismo año, exactamente el día 14, en sesión extraordinaria y jubilosa el Ayuntamiento revocaba el acuerdo tomado en enero por haberse recibido un Rescripto favorable de la Sagrada Congregación de Ritos fechado el 15 de mayo de 1881. En el se faculta al Alcalde de Plasencia para comulgar el Jueves Santo con el Canónigo más autorizado de los oficiantes. También a recibir una llave del Sagrario del Monumento siempre que esta no sea la real sino una simbólica.
Exceptuados los años de laicismo oficial ningún Alcalde ha olvidado tan singular y honroso privilegio.

De D. Manuel Sanchez Mora.


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jueves, 18 de septiembre de 2008

MANUEL LOPEZ SANCHEZ MORA

Nacio en Jaraiz de la Vera (Cáceres). Terminados estudios eclesiásticos y previa oposición, en la que obtuvo el numero 1. Fue nombrado párroco de Aldeacentenera.
Después de nueva oposición, fue promovido a la Parroquia de Logrosán y nombrado Arcipreste de aquel distrito.
Oposita y gana la Canongia de Archivero-Bibliotecario en la Catedral de Plasencia.
Durante cuatro veranos cursó estudios de especialización en la Universidad Pontificia de Salamanca, y consigue, mediante oposición, la Cátedra de Estilística e Historia de la Literatura latina en el Seminario Diocesano
Al inaugurarse la Emisora Local de Radio Plasencia fue nombrado asesor religioso de la
misma y durante cinco años pronunció desde sus estudios una charla semanal de divulgación de la doctrina de la Iglesia.
Fue miembro destacado de la Junta Ejecutiva de la Coronación Canónica de la Stma. Virgen del Puerto Patona de Plasencia.
Presento interesantes ponencias a todos los congresos de Estudios Extremeños, sobre historia y cultura de Extremadura
Publico innumerables artículos de investigación histórica en periódicos y revistas especializadas así como conferencias en el Aula de Cultura de la Caja de Ahorros de Plasencia, siendo a la vez consejero de la misma.
Autor de de diversos libros sobre historia, arte y monumentalidad.
Fue premiado por el Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad por un trabajo histórico sobre el COLEGIO DEL RIO.
Fue secretario del Ilmo. Cabildo de la Catedral.
Falleció en Palencia el 20 de Noviembre de 1979.

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domingo, 24 de agosto de 2008

LA CASA DE HERNANDO DE CARVAJAL



En el año de 1488 vivia en Plasencia, en la casa número 1 de la calle de Berrozana, finca que hace años ocupaba la Imprenta Sanguino, Sucesora, el ilustre placentino Hernando de Carvajal, que era propietario de la casa ( Imprenta Sandoval). Eran los Carvajales, la familia más ilustre y calificada de Plasencia, y siendo preciso a los placentinos, enviar un Embajador al rey Católico don Fernando, ofreciéndole la ciudad, acuerda ésta que sea Hernando de Carvajal el Enmbajador placentino que ofrezca al rey el dominio de Plasencia. Y Hernando de Carvajal fué el embajador que envió Plasencia al rey Católico y que fué recibido por don Fernando con todos los honores, en Valladolid, donde estaba el rey. Viendo los placentinos ocasión tan favorable para salir de los Zúñigas, el señor de Torrejón, Francisco de Carvajal, y su hermano Gutierrez de Carvajal, con otros deudos y aliados suyos, determinaron levantarse contra el Señorío de los Zúñigas. y apoderarse por las armas de PLASENCIA, llamando al rey para entregársela. Tomada esta resolución, enviaron a buscar al Rey a Hernando de Carvajal. Alegróse mucho don Fernando el Católico con la noticia que le llevaba el Embajador de los placentinos y a estos les dió las gracias. Al punto despachó correos a Salamanca, Zamora, Toro, Ciudad Rodrigo, Trujillo, Cáceres y Badajoz para que acudiesen con tropas a Plasencia, si de esta ciudad se las pedian. El rey vino por la posta a Plasencia, con pretexto de apaciguar aquellos alborotos, y se apoderó de la población de la manera siguiente: Puestos de acuerdo los placentinos con la gente de Cáceres y habiendo llegado de noche a la ermita de Fuentidueñas, Juan de Sande de Carvajal, hijo del señor de Torrejón con 50 caballos que traía de Cáceres, se armaron muchos deudos y amigos de Francisco y de Gutiérrez de Carvajal, su hermano, el cual con veinte labradores, con hachas y segurones rompieron las Puertas de Trujillo y por ella entraron, Juan de Sande con sus 50 caballos y los Carvajales con su gente, y levantándose los conjurados que había dentro de la ciudad, que eran muchos y bien armados, tomaron la voz del rey y clamaron: ¡Plasencia por los Reyes don Fernando y doña Isabel! Con la sorpresa se apoderaron aquella misma noche de la mitad de la ciudad hasta llegar a la plaza. Tres días duró el combate en las calles de la ciudad pero al fin triunfaron los del rey, por que los Zúñigas se rindieron. El dia 20 de Octubre llegó el rey a Plasencia, y en el mismo día tomó posesión de la ciudad acompañado de los independientes y nobles Caballeros, de los Regidores y de la gente del pueblo. Para esto llevaron al rey a la Catedral, donde le salió a recibir el Deán y el Cabildo con toda la Clerecía. Al entrar en la Iglesia le pidieron la ciudad, los Regios Caballeros y Capitulares que jurase solemnemente no enajenarla, y lo juró en Plasencia a 20 de Octubre del año 1488, en la Catedral


SEMBRANDO INQUIETUDES. A.C.P. PEDRO DE TREJO.

domingo, 10 de agosto de 2008

EULOGIO GONZALEZ


UNA VIDA EJEMPLAR
Sabéis que fue en Plasencia Maestro de varias generaciones de párvulos, habiendo dejado en su labor un surco imborrable. Aunque hombre de rectas costumbres y de buen corazón, fue Maestro de mano dura, en consonancia con la época, pues todavía no se había indultado al niño del delito de nacer, que dijo el clásico, ni se había descubierto que siendo la Escuela una continuación del hogar, que es amor, el amor debe ser el eje de la enseñanza. Eran los tiempos en que se sostenía la teses brutal de que “la letra con sangre entra”, y en que los padres, mal orientados en el asunto, cuando presentaban un hijo al Maestro le decían sentenciosamente, como si entregaran una res al matadero: -Con las orejas me responde usted.
Y para obedecer cumplidamente tan cariñosas indicaciones, en las cuales no sabemos que parte tendría el corazón, D. Eulogio tenía, aparte de su correspondiente cuarto de los ratones, un punterito se encina terminado en punta, de un negro charolado, que al rebotar sobre las uñas de los pobres infantes les hacía retorcerse en horribles convulsiones y enroscarse al brazo severo, trastornados por el dolor, y cerrados sus ojitos anegados en llanto. Y cuando el puntero era sustituido por las manos, sacudía con tal fuerza en las tiernas posaderas, (era hombre de complexión robusta) que en no pocos casos se hacía necesaria la presencia de la criada y el estropajo.
Muy duro, ¿verdad? En honor de la misma, hay que confesarlo. Pero volvemos a decir que el hombre es hijo de su época. Un monarca justiciero que lega a su sucesor prole bastarda y nobleza insumisa, puede muy bien hacerle desembocar en cruel.
Primero estuvo la Escuela en el lugar que hoy es plaza de mercado, aneja a la entonces Audiencia. Había para el recreo una ancha explanada, entre paseo y jardín, donde los niños jugábamos al toro utilizando como cuernos las retorcidas hojas de unos eucaliptos que allí crecían, mientras que D. Eulogio, sentado junto a un pozo con bomba, tomaba el sol y su tabaco en polvo, pues vivíamos en las postrimerías del rape, la canoa y el polisón. Al acordarse la construcción de la plaza de abastos, la Escuela fue trasladada a la calle Pedro Isidro, y últimamente, a la Plazuela de Leal.
Don Eulogio vestía de negro, y durante las clases se cubría la cabeza con un birrete del mismo color; y para dar compás a nuestras marchas escolares, tocaba un tambor que oprimía habilidosamente sobre el dorso de una mano con los dedos anular y meñique no obstante manejar con los pulgar e índice de la misma mano uno de los palillos. En la diaria labor le ayudaba su esposa Dª. Rufina, señora bajita de cierto aire monjil, que nunca pegaba, y también una muchacha blanca, guapa y saludable, llamada Tomasa, y otra, Lucía, alta y delgadita, de muy simpático aspecto, que nos acariciaba con los ojos porque no podía llegar a más.
Tenía D. Eulogio entre sus novedades pedagógicas, un alfabeto mímico con el que nos entendíamos a las mil maravillas sin mover los labios, aunque para nada nos haya servido después. Había compuesto una lección de Geografía local que nos hacía recitar con frecuencia y que decía así:

Niño, serás un bobalicón
Si no tratas con porfía
De aprender esta lección
Sencilla de Geografía.
Al norte está el Berrocal;
Al saliente, San Antón;
La Isla se halla al Mediodía,
Y al poniente la estación
De nuestra próxima vía.

Esto de próxima no sabemos si haría alusión a distancia o a que el ferrocarril estaba ya en vísperas de su inauguración.
También nos enseñaba de viva voz otra lección sobre urbanidad, que muy pudiera titularse “El suplicio de Pepín”, y que era la siguiente:

Lávate muy bien la cara,
Las manos, ojos y oídos:
Guarda los demás sentidos
Si es que están limpios y sanos.
La cabeza peinarás
Que es cosa muy buena y sana,
Y una vez a la semana
Las uñas te cortarás.

Por la escuela de este hombre activo y ejemplar desfilaron durante muchos años párvulos de todas clases sociales de la población, y su labor de derramó a todos por igual, pues a pesar de la enorme asistencia que pesaba sobre el, éramos muchos los niños de clase humilde que al cumplir los seis años salíamos de su Escuela leyendo y escribiendo con regular perfección.
Ya viejo, solo y achacoso, fue jubilado con una asignación irrisoria, por lo que vivía en extrema necesidad. En el barrio que lleva su nombre fue recogido por un discípulo agradecido en cuyo hogar vivió, para después ser trasladado a un asilo de Madrid, donde acabó sus días en total soledad y aislamiento, lejos del lugar donde había dejado diluida su alma.


SEMBRANDO INQUIETUDES. A.C.P. PEDRO DE TREJO.

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Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.