martes, 22 de mayo de 2018

(EL ARA ROMANA DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO.

ARA ROMANA DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO.

Hace ocho años, el 4 de diciembre del 2010,  publicamos en nuestro bloc el articulo de "PATRIMONIO OLVIDADO II", donde dábamos a conocer nuestra preocupación `por  piezas arqueológicas en paradero desconocido; hoy, gracias a nuestras investigaciones, indagaciones y un no parar diario, nos llevaron a localizar poco a poco parte de nuestro patrimonio histórico. Podemos decir que se encuentran en un lugar seguro, y que algún día serán expuestas para que todos aquellos interesados puedan ver parte de su pasado. Mostramos aquí sus fotografías actualizadas.

En núcleo urbano de Plasencia, en las obras que se estaban llevando a cabo en la Iglesia de San Pedro de Plasencia, se evito la destrucción de un ara romana que acababa de ser sacada del suelo de la Iglesia. Las fortuitas circunstancias de su salvamento nos hacen pensar en cuantas habrán sido las manifestaciones arqueológicas perdidas entre las multiplicadas remociones de nuestro suelo. El ara se conservaba en el exterior del templo, hasta que un día se la llevaron. ¿A dónde?.
Constaba de las siguientes partes: Basa, Fuste Coronamiento.
La basa está formada por un plinto cuadrado de 49 centímetros de lado y por una escocia de 10 centímetros, quedando separada del plinto por un fino tróquilo. El plinto se prolonga irregularmente para sujetarse en tierra. El fuste está constituido por un prisma rectángular de 61 centímetros de altura; sus caras anterior y posterior miden 35 de anchura y las laterales 27. En ninguna de estas caras existe inscripción o señales de ella. El coronamiento presenta, como la basa, una escocia del mismo tamaño, rematando en la parte superior, y a cada extremo en un haz en forma de almohadilla. Entre los dos haces hay un surco.
La mitad anterior del haz derecho ha sido quitado hasta la profundidad del surco central. Ambos haces, en principio convexos, han sido rebajados para lograr sobre ellos una superficie plana, quedando reducidos aproximadamente a la mitad de su primera altura. El diámetro de los haces es de 7 centímetros y de 11 la anchura del surco central. La altura total del ara medida desde el plinto es de 91 centímetrosSi el fuste se mide con rigor acusa en su parte baja un adelgazamiento en relación con la parte superior.
Lo consideraba defecto de obra y sólo título de comentario decimos que esta disposición se amoldaría al tipo de columna cretense, inspirada en el pilar prehistórico. Repetimos que sólo se veía en esto imperfección por parte del artista. La aparición de este arte de clara estirpe romana en una ciudad en donde las muestras de esta cultura son tan poco pródigas, reviste un señalado interés. Este ara se salvó de ser destruida y aprovechada, a lo largo de los siglos, gracias a encontrarse enterrada dentro del recinto de un lugar sagrado. También por verdadera casualidad se salvó la piedra del cpagus ambriacensls hasta que pudo ser registrada y pasar a la posteridad, y lo mismo ocurrió con aquella otra del csaltus ambriacensis.



En si, es un ara de granito gris de grandes dimensiones. 
Su forma es desproporcionada,en disminución hacia la base. El coronamiento está muy deteriorado y apenas se aprecian las molduras que la decoraban. El fuste es liso y ha desaparecido, si es que alguna vez lo hubo, todo rastro de inscripción.. La base tiene forma rectangular y es más estrecha.

Actualmente se conserva en el Museo de Marcelino Sayans Castaño en Casas del Castañar. 

Debemos luchar por el Patrimonio de nuestra querida Ciudad de Plasencia, no podemos permitir olvidar esto y otras piezas arqueológicas que pertenecen a nuestra Historia, y que iremos dando conocimiento de todas ellas para lograr encontrarlas y poder ubicarlas en donde corresponde.
Que sirva todo ello, como llamamiento al pueblo Placentino para conservar lo que es nuestro. LA HISTORIA ES PATRIMONIO DE TODOS.


J. A. Pajuelo Jiménez.
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miércoles, 16 de mayo de 2018

ENTERRAMIENTOS EN CISTAS,NECROPOLIS DE VALCOCHERO.



ENTERRAMIENTOS EN CISTAS.

Estos enterramientos son un fenómeno bastante generalizados en el Occidente europeo, incluida la Península Ibérica. Estos ritos funerarios se refieren al periodo del Bronce Final donde se utiliza la cista de inhumación, no exclusivo de este periodo ya que tiene sus orígenes en el Bronce Pleno o Bronce II, en que los enterramientos múltiples característicos de la cultura megalítica van siendo sustituidos por los enterramientos en cistas. Ese colectivismo sepulcral megalítico aunque cambia no desaparece y se sigue manifestando en la nueva coyuntura, tal que las propias cistas aparecen agrupadas en número variables de ellas. Esta estructura asociativa se observa en la dehesa de Valcorchero.
Este rito de inhumación en cista, termina por imponerse en todo el occidente peninsular, no sin resistencia de los grupos megalíticos extremeños que perduraran bien avanzado el Bronce Medio, que pervivirá hasta el Bronce final, en que progresivamente van siendo sustituidas por las necrópolis de incineración en urnas características de las gentes de los Campos de Urnas Centroeuropeos.
Debido sin duda a la escasez de prospecciones arqueológicas serias, y el poco estudio del yacimiento de la necrópolis de Valcorchero, expoliado en épocas pasadas, hacemos un análisis de lo que se puede apreciar  desarrollando las características peculiares que conforman la estructura de la distribución de los enterramientos. La fuerte pendiente  y los diversos cortes del terreno que en este lugar se aprecian, motiva que las cistas se agrupen en una serie de conjuntos que el Dr. Almagro denomino Zona Norte , compuesta por un total de 35 cistas; Zona Oeste, con más de 20 cistas; y la Zona  Sudeste , situada a mayor altura y comprende 22 cistas.



Las cistas se ubican en las zonas donde el declive es menor y la pendiente forma una especie de escalón. La disposición de las tres zonas no viene determinada por un intento de separación de las mismas, sino que es consecuencia de la fuerte pendiente del terreno que imposibilita su concentración.
El tamaño de la cistas revela una concepción individualizada de las practicas funerarias, y que podemos resumir en los siguientes apartados:
.- Cistas en la que no se efectuó ningún tipo de inhumación y que podían catalogarse como "cistacenotafio", destinada únicamente a la colocación de objetos de ofrenda.
.- Cistas con inhumación secundaria, total o parcial, después de un descarnamiento previo del cadáver.
.- Cista con inhumación primaria o secundaria de varios individuos.
.- Cistas con inhumación primaria en cuclillas

Su dispersión es irregular, ya que la distancia entre una y otra son muy variable y oscilan entre 3 y 20 metros, localizándose algunas de ellas aisladas.

En general se componen de de 4 o más bloques de granito que pueden presentar una forma más o menos regular, aunque suelen ser cuadradas, de unos 50 cm de lado, pero lo normal es que sea irregular, colocados los bloques de tal modo que las partes más rectas constituyan un rectángulo, siendo muy frecuente que las paredes laterales se refuercen con otros bloques de granito de menor tamaño para dar mayor consistencia a la cista. En algunos casos estas cistas se construyen a base de bloques graníticos e incluso se adosan a los canchales aprovechando una de sus caras. De todo ello se deduce una adaptación a la orografía del terreno.


Llama la atención el número tan reducido de cistas halladas en Valcochero, si lo comparamos con la relativa importancia en el que debió alcanzar el poblado de Boquique. Hay una zona no descrita por el Dr. Almagro, que está situada en la Zona Oeste, muy cerca de la antigua carretera de Salamanca que es la agrupación de cistas formando círculos, no descrita y que por casualidad encontré en la zona. Esta formación en círculo no se ha descrito en ningún estudio realizado en otras necrópolis de las mismas características.
Delicado resulta intentar establecer una cronología para la necrópolis de Valcochero, debido a la inexistencia de materiales como consecuencia al expolio y al poco estudio arqueológico realizado. Uno de los retos de la arqueología actual es el estudio de que a qué momento pertenece y qué significado tiene en el contexto del horizonte cultural de las cistas del S.O., es uno de los de los periodos del Bronce final mal conocido.
En Extremadura el rito de inhumación en cistas se documenta arqueológicamente hacia el siglo XII a, C. caracterizada esta primera etapa por la ausencia de estelas decoradas, pervive durante los últimos años del II milenio y comienzos del I y perduraran hasta el siglo VIII a.C. en que las corrientes incineradoras portadoras de las culturas del hierro terminan por imponerse.

Bibliografia consultada.
M. Almagro.: El Bronce Final y el Periodo Orientalizante en Extremadura. 1977, 151
Julio Esteban Ortega. Enterramientos en cistas del Bronce Final.

José Antonio Pajuelo Jiménez
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viernes, 11 de mayo de 2018

FIGURA ZOOMORFA DE PLASENCIA.


FIGURA ZOOMORFA DE PLASENCIA.

Hace cho años, el 4 de diciembre del 2010,  publicamos en nuestro bloc el articulo de "PATRIMONIO OLVIDADO II",donde dábamos a conocer nuestra preocupación `por   piezas arqueológicas en paradero desconocido; hoy, gracias a nuestras investigaciones, indagaciones y un no parar diario, nos llevaron a localizar poco a poco parte de nuestro patrimonio histórico. Podemos decir que se encuentran en un lugar seguro, y que algún día serán expuestas para que todos aquellos interesados puedan ver parte de su pasado. Mostramos aquí sus fotografías actualizadas. En la cultura sobre nuestro suelo placentino, hubo un Arte de plástica Celtibérica representada por la cabeza de un Toro.


Esta escultura se hallaba sobresaliendo del liso blanqueado de la pared de una vieja casa de la calle de San Pedro, de Plasencia.
Generación tras generación ha permanecido en ese lugar sin haber sido objeto de crítica.
Para mi, y para muchos otros placentinos fue durante mucho tiempo, un enigma por el trazado del pelo de su frontal. Hemos visto el mismo diseño, reproducido plenamente sobre los exvotos equinos de El Cigarralejo, para que abandonáramos nuestras reservas y lo incluyéramos como una prueba del arte de este pueblo celta en nuestra Comarca.
Sus ojos amigdaloides, saltones, su simetría facial, el quietismo que proporciona a la figura el conjunto total del trazado de sus rasgos, nos hablan en favor de su arcaísmo.
Constituye este tipo de trazado —refiriéndose a los presentes en los exvotos del Cigarralejo— una clara muestra del ritmo geométrico que surge como resultado de la mezcla del pueblo Indoeuropeo con nuestras gentes africanas.
Puede tratarse, la muestra, de una escultura que se puede incluir entre aquéllas que adornaban las cornisas de los templos celtibéricos. Pero, ¿Dónde se encuentra?.

Actualmente, se encuentra bajo la custodia del Excelentísimo Ayuntamiento de Plasencia.



Creemos que constituye un hecho de muy significativo relieve el que a unos pasos de donde se encontraba esta figura exista hoy una iglesia cristiana, y que, dentro de su recinto, apareciera enterrada un ara romana de la que más adelante nos ocuparemos.
Parece como si un poder telúrico, actuando generación tras generación, sin distinción de raza, religiones ni costumbres, impusiera un determinado lugar del suelo de la ciudad, como plataforma específica de creencias superiores.
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Debemos luchar por el Patrimonio de nuestra querida Ciudad de Plasencia, no podemos permitir olvidar esto y otras piezas arqueológicas que pertenecen a nuestra Historia, y que iremos dando conocimiento de todas ellas para lograr encontrarlas y poder ubicarlas en donde corresponde.
Que sirva todo ello, como llamamiento al pueblo Placentino para conservar lo que es nuestro. LA HISTORIA ES PATRIMONIO DE TODOS.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez.
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jueves, 3 de mayo de 2018

LA CULTURA DE LOS VERRACOS


LA CULTURA DE LOS VERRACOS
Los verracos, son esculturas zoomorfas, realizadas en granito en su mayoría y es la figura más representativa del pueblo vetón. Es la expresión de un pueblo hecha materia, o la palabra de los vetones hecha granito.
El mal estado de conservación en que se encuentran la mayoría, ha llevado a un confusionismo a la hora de determinar su género y sexo; aunque sin excepción ninguna, representan animales machos basado en el acentuado realismo con lo que fueron esculpidos los órganos sexuales.

VERRACO DEL VILLAR DEL PEDROSO
  Se  puede decir, que los verracos representan únicamente toros y suidos, siendo imposible distinguir si se trata de cerdos o jabalíes. Es interesante destacar la existencia de dos grupos de esculturas de verracos, atendiendo al hecho de ser esculturas de cuerpo entero o de cabeza exenta. Siendo el grupo más numeroso el de cuerpo entero que se prodiga por toda la zona occidental de la península al Norte del Tajo. Por otro lado la representación de la cabeza exenta, es  característica de las provincias de Orense y Pontevedra, sin olvidar la cabeza exenta de Plasencia a la que dedicaremos otro artículo.
Blanco Freijero, opina que no existen cabezas exentas, sino que se trata de cabezas que han pertenecido a esculturas de cuerpo entero, comprobándose en el trozo de piedra en el que se continúa la cabeza por su parte posterior, con objeto de empotrarle en la pared.
VERRACO DE VALDELACASA DEL TAJO

Hay cierta semejanzas entre ejemplares alejados territorialmente, como ocurre con los verracos del Villar del Pedroso y Paredes de Beira, lo que tal vez  se debe a la existencia de escultores ambulantes. Por otro lado existen ciertos ejemplares con características escultóricas comunes por lo que se piensa en la hipótesis de la existencia de posibles  talleres.
Respecto a su tamaño y dimensiones son extremadamente variadas oscilando entre los 30 cm de longitud a superiores a 2,50 metros, por metro y medio de altura; aunque lo más frecuente tengan por término medio metro y medio de longitud por 90 cm de altura..

VERRACO DE CAPARRA
Todos se labraron en un bloque entero de piedra, inclusive la peana, aunque en algunos de ellos esta no se haya conservado. La forma de presentarlos es siempre de pie, mostrando cada género las peculiaridades que le son propias. Los toros con la cabeza agachada en aptitud de embestir y el rabo cruzado sobre la grupa. Los suidos ofrecen la sensación  de movimiento en la forma hacia adelante en las que han sido esculpidas las extremidades.
VERRACO DE CASTELO MENDO
Muchos de ellos parecen toscas esculturas, sin embargo, las que han llegado hasta la fecha en buen estado de conservación, presentan los detalles anatómicos  propios de su género esculpidos con gran realismo y precisión. Así los que han conservado la cabeza completa se observa completamente la línea de la boca, los ojos, los perfiles de su anatomía del rostro etc.
Una particularidad frecuente y notable, por su posible conexión con una finalidad religiosa, que ofrecen las esculturas de los verracos son las cazoletas que aparecen sobre un gran número de ejemplares y que en su mayoría de los casos se hicieron intencionadamente, pues en algunos casos se encuentran alineadas en la espina dorsal del verraco, aunque lo más frecuente es aparezcan en cualquier parte del cuerpo del animal como es el caso del verraco de Valdelacasa del Tajo y en dos del Villar del Pedroso.
Cabeza exenta de Plasencia
Un reducido número de Verracos ostentan inscripciones funerarias latinas, grabadas generalmente sobre los costados. En otros se aprecian adornos y grabados denominados por Manuel Gómez Moreno “Verdugones”, que son signos en “zig-zag” presente sobre todos en el antebrazo posterior y cuyo significado se desconoce; el ejemplar de Segura de Toro solamente ostenta un verdugon horizontal sobre la pierna a la altura del codo.Según algunos autores podría referirse a una identificación o una marca que identificarían a los autores,; sería como la marca de los canteros.


¿Qué sentido podríamos dar a los Verracos?: hay muchas hipótesis entre la más aceptada sería la señalización de territorios, términos o lugares, ya que muchos de ellos se encontraron fuera de los castros y asociados a dehesas ganaderas, caminos etc. Para otros sería como señalizador de manantiales, o señalizadores de los caminos si tenemos en cuenta que los vetones se desplazaban con el ganado a otros lugares con mejores condiciones, practicando la trashumancia. Y por ultimo darles un carácter protector del ganado y poblados vetones.
Biografía.
Esculturas Zoomorfas Celtas en la Península Ibérica- G. López Monteagudo. 1989.
El toro en el espacio Vetón. Andres Nortes Nolasco



José Antonio Pajuelo Jiménez.

sábado, 21 de abril de 2018

EL ENIGMA DE LAS CABEZAS CORTADAS.


EL ENIGMA DE LAS CABEZAS CORTADAS.

Unas de las imágenes muy peculiares son las impresionantes cabezas humanas grabadas o esculpidas en piedras, en las que se representan esquemáticamente, los ojos, la nariz y la boca. Son las llamadas cabezas de morto  (o sea de muerto), se han relacionado con la costumbre que los celtas de decapitar a sus enemigos y adornar con los macabros trofeos las paredes de sus casas. Estas representaciones,  en la zona las tenemos en las localidades del Norte de Extremadura como en  la Sierra de Gata (Villamiel, San Martin de Trevejo, Acebo, Santibañez el Alto, Villabuenas de Gata, Cilleros) o en  Plasencia, que formarían parte del arte celta.


Las fuentes literarias clásicas, describen la costumbre de corta cabezas, así describe Diodoro de Sicilia y Estrabón, ambos inspirados en Posidonio, hacia el año 90 a.C.

Dice así Diodoro: Cuando cae un enemigo, le cortan la cabeza y la atan alrededor del cuello del caballo; o bien, entregando los despojos ensangrentados a sus sirvientes, se dedican a saquear entonando el peán y cantando el himno de la victoria y cuelgan en sus casa lo mejor del botín, como en algunas cacerías se hace con las fieras. Untan, por otra parte con aceite de cedro las cabezas de los enemigos más señalados y las conservan cuidadosamente en una caja para mostrárselas a los huéspedes, orgullosos de que esa cabeza ninguno de sus antepasados, ni su padre, ni el mismo ha consentido en darla por una gran cantidad de dinero. Se dice y también que algunos de ellos se vanaglorian de que no aceptaron por la cabeza su peso en oro, haciendo gala de una más bien magnanimidad, y no porque no sea noble el negarse a traficar con las insignias del  valor, sino porque es propio de fieras el combatir al semejante, aún después de muerto”.

Dice Estrabón : cuando regresan de la batalla llevan colgadas de los caballos las cabezas de los enemigos, y al volver cuelgan ese espectáculo ante la entrada de sus casas; el mismo Posidonio, al menos, afirma haberlo visto así en muchos lugares y que,, si al principio le extrañaba, después lo soportaba con toda naturalidad por la fuerza de la costumbre. Las cabezas de los más ilustres, conservándolas en aceite de cedro, las mostraban a sus huéspedes, y no consentían que fueran rescatadas ni por su peso en oro y fueron los romanos los que les hicieron abandonar estas prácticas….”.



En los muros de ciertas viviendas, estas representaciónes pétrea nos sorprende y nos trasladan al mundo céltico o medieval, su ubicación se centra en las partes más antiguas de las localidades. No todas esta esculturas son iguales unas son rostros realizados en piedra de granito y otras son figuras zoomorfas
 ( cabezas de tortugas), también de granito.


La mayoría de ellas guardan un mismo esquema incluso algunas parecen tener casco en la cabeza. En si, tienen un labrado bastante primitivo, y algunos historiadores las ubican a la época de los vetones. ¿Serian cabezas trofeos, las que nos encontramos en numerosas localidades de la sierra de Gata, empotradas en las fachadas de las casas?


En Plasencia encontré dos caras labradas en granito, sobre el muro del medio día en la iglesia del Cristo de las Batallas, colocadas ahí, no se conoce su procedencia; si, nos hace pensar que fueron encontradas en la zona, y colocadas en este muro. Se aprecian las cejas, los ojos, la nariz y la boca en una de ellas, en  la otra más deteriorada, más o menos con la misma morfología. Si tenemos en cuenta que también a unos cien metros de esta iglesia estaba la figura zoomorfa céltica de Plasencia, no sería extraño pensar, que lo que hoy es la puerta del Sol y plaza de don Amadeo, fuese en sus tiempos un castro celta o vetón.




Sin ir más lejos en Plasencia, en el resbaladero de la Iglesia de Santo Domingo, empotrada en la pared de una casa, se encuentra una cabeza de granito tosco, mal labrada, con pelo rizado, y un rostro muy deteriorado donde se aprecian las incisiones de la ceja, ojos profundos con mirada de terror, incisión subnasal que podría representar un bigote, boca de suplica, llanto, como si pidiese clemencia. Esta tiene un estilo más depurado incluso parece más actual.



La cabeza como símbolo tenía una gran importancia entre los pueblos celtas, siendo considerada la parte del cuerpo donde residía el alma, el "otro yo" de la persona y por tanto, estaba fuertemente ligada a la mortalidad. La cabeza el cráneo, se convertía así en el receptor de la esencia del individuo,en lo más valioso. Por esto, el cortar la cabeza del  enemigo se consideraba el ultimo ultraje, ya que se trataba de una mutilación física pero también espiritual y de ahí el cuidado que según Estrabón  los celtas otorgaban a estas testas, conservándolas en aceite de cedro y exibiéndolas con orgullo, negándose incluso a venderlas.
Otro significado que podíamos otorgarles, sería el carácter protector a la casa, poblados o representar un lugar sagrado, se han llegado a encontrar cabezas a las entradas de los castros.
No creo que debiesen interpretarse como cabeza trofeos, y no considerar a los celtas como bárbaros, quizás tengan algún otro significado que todavía la historia no haya podido interpretar, podría tratarse como un recuerdo en memoria de un guerrero y tener un carácter funerario.

Sea el significado que sea, es una de las incógnitas por descubrir. 

Biografía.
- Blázquez Martínez. J.M. "Cabezas Cortadas". 1978
- López Monteagudo, G. 1987. las Cabezas cortadas en la Península Ibérica".
- Teresa de la Vega. " Los celtas".
- Rodriguez Arroyo J.C. "Rostros Pétreos en la Sierra de Gata". revista de Alcántara. 2007


Jose Antonio Pajuelo Jimenez.
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martes, 10 de abril de 2018

LA CULTURA DE LOS TÚMULOS. EL TÚMULO DE PLASENCIA.


LA CULTURA DE LOS TÚMULOS.

Poco a poco, con el paso de los siglos se irán diferenciando una serie de pueblos, que los investigadores a falta de otro nombre mejor, llamaran Protoceltas. Este término indica que aún no eran celtas en sentido estricto, pero tampoco dice nada sobre ellos y más bien revela lo poco que sabemos de esta época. Se conocen así unas culturas en las que a menudo se conoce por la forma de enterrar a los muertos. La Cultura de los Túmulos, algo más tarde la cultura de los Campos de Urnas que ocuparía la zona oriental de la península ibérica principalmente, y los enterramientos en Cistas que ocuparían el periodo del bronce final.
En la zona norte de Extremadura, en la dehesa boyal de Montehermoso, alberga varios dólmenes o sepulturas  megalíticas con corredor y cubierta numular, de gran envergadura y construidos poblaciones prehistóricas, que hace unos dos milenios antes de Cristo lo que hoy es la dehesa.
Los dólmenes son sepulturas de cámara circular o poligonal, a bases de enormes bloques de granito encajados en el suelo mediante una zanja de cimentación, calzados con piedras, y cubiertos con una gran losa.(DOLMEN DE TEJEDA DEL TIETAR O DOLMEN DE ARROLLOMOLINO DE LA VERA).


Algunos presentaban un pasillo o corredor, corto o largo, que daba acceso al recinto funerario y que, a su vez presentaba una losa horizontal cubierta.
La monumentalidad  de estas sepulturas se realizaba mediante un túmulo o montaña artificial que ceñía exteriormente la cámara, ayudaba a su sustentación y contenía el empuje de los grandes bloques pétreos. En su construcción se usaron en ocasiones piedras de colores diversos, como el cuarzo, la pizarra gris o el granito rosado, para realzar su visibilidad.
Dolmen dehesa Boyal de Montehermoso

Estas tumbas sirvieron como osario colectivo de un grupo humano ligado por parentesco, como si fuera un panteón familiar. Aunque los suelos ácidos  de la dehesa de Montehermoso no facilitan la conservación de los huesos, cabe pensar, de acuerdo con la información de otras aéreas de suelos más proclives a su conservación, que los enterramientos se produjeran tiempo después de la muerte del individuo y una vez eliminadas las partes blandas, ya que los huesos no suelen encontrarse en conexión anatómica, e incluso puede faltar parte del esqueleto.
Dolmen dehesa Boyal de Montehermoso
Ello llevaría a pensar que, para el grupo humano que habitaba en el entorno, el dolmen fue mucho más que un panteón funerario, que podría tratarse de un lugar de culto a los antepasados. (FOTO)
Estos monumentos pudieron actuar como centros espiritual del territorio habitado por los descendientes de los que reposaban en su interior, y de quienes aquellos derivarían el derecho a ocupar y explotar el territorio. Su forma de vida ganadera y transeúnte  conllevaría a una forma de vida que nos han dejado poca huella arqueológica.
Dolmen dehesa Boyal de Montehermoso
Hay muchos monumentos dispersos en la zona norte extremeña, Dolmen de Hernán Pérez, Zona dolménica en estudio del Canchal (Jaraíz), Zona dolménica en estudio de Jarandilla,
Dolmen de Guadalperal
Otro dolmen este monumental e imponente era el desaparecido de Guadalperal, actualmente bajo las aguas del pantano de Valdecañas, dolmen corredor de Villanueva de la Vera. En este último se extrajeron parte del ajuar funerario como dos azuela de esquisto y un Vaso casi completo de cerámica, de superficie lisa, y su base globular con fondo cóncavo y la boca ovoide.
Ajuar Dolmen Corredor de Villanueva de la Vera
Megalitos y dólmenes prehistóricos del Neolítico o del calcolitico (edad del Cobre), fueron reutilizados a veces en la Edad del Bronce, y aprovechados a lo largo de los años en muchos casos por pastores, cazadores, temporeros y demás gente del campo.
Muy interesante fue, el sepulcro en cúpula del Teriñuelo de Carcaboso, estaba asentado en lo alto de una colina, que por ser la parte más elevada de la finca se había elegido para construir un depósito de agua, gracias al propietario del terreno, que evito que todo se perdiera. Cuando se llego a la zona, se pudo presenciar un circulo de piedras de unos 15 metros, se habían vaciado en la excavación una altura central de dos metros, lo que guardaba mucha semejanza con una pirámide achatada.
Ajuar de Sepulcro de Cúpula del Tereñuelo de Carcaboso
A una profundidad de dos metros, habían salido pizarras en grandes lanchas y no propias del lugar, industria de piedra y huesos humanos. Se recupero parte del ajuar funerario, cinco hachas de piedras, tres trozos de cuchillos de silex, una piedra plana que podría corresponder a una tapa de vasija, no se encontró cerámica. (93) y un bastón de mando cuya fabricación ha sido muy cuidada. Su, pie, con planta convexa, no tiene ni anchura ni peso suficiente para mantenerlo por si solo, guardando perfecta armonía con el total. Parece ser  un elemento simbólico, lleno de fragilidad, a consecuencia del orificio practicado en la parte alta del cuerpo y perfectamente cuidado en sus retoques, como causa más bien de contemplación.
Se duda catalogarlo como la parte inferior de un pequeño ídolo que necesariamente había de ejercer sus funciones llevado en la mano; no así,  como objeto representativo de mando,  pues junto a él, se encontró un hacha gigante de dimensiones extraordinaria con superficie perfectamente pulida y cortes muy retocados esto tan significativo, se ha ce pensar en bastón de mando, cuya autoridad se pierde al desaparecer la persona que lo esgrimía.

Túmulo de la Autovía A-66, termino municipal de Plasencia. Se encontraba en la ladera sur de una suave loma denominada Cerro del Andaluz, entre los arroyo Retortillo o del Moro al nordeste de las Monjas al sureste, a la altura del Km. 486.500. Los terrenos expropiados pertenecían a una finca destinada a las actividades agropecuarias.
El yacimiento presentaba un aspecto de suave resalte disimulado por la vegetación. Sin embargo eran observables en superficie algunas lajas de pizarra de grandes dimensiones que determinaron la necesidad e intervención arqueológica.
Lo más destacado de los trabajos realizados, fue el hallazgo de la cámara funeraria y su excavación con una estratigrafia del máximo interés. A partir del conocimiento de la estratigrafía se distinguen tres grandes momentos: el periodo Paleolítico antiguo, el periodo Neolítico Calcolitico, y el periodo romano.
El material lítico de la época paleolítica, como cuarzo, cuarcita y sílex.
El material perteneciente a la estructura megalítica, que pueden agruparse en diferentes conjuntos:
 .- Material propio de un ajuar funerario megalítico
 .- El material domestico de acopio reutilizado en la estructura
 .- El material lítico empleado en la construcción de la estructura a pie de obra.
Es un yacimiento  del Paleolítico medio único en la provincia hasta el momento.

Este estudio, puede consultarse en la Revista Arqueologia. Merida 2006. Cuyos autores son Nuria Castañeda Clemente y Pedro Matesanz Vera.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez.
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martes, 27 de marzo de 2018

LOS GUERREROS CELTAS.



Los guerreros celtas en la alta Extremadura

La herencia celta está profundamente enraizada en los orígenes de nuestra cultura. Pero,  ¿ quiénes eran los celtas?, . Parece una pregunta bien sencilla, pero en realidad encierra muchas respuestas. En los siglos VII – VI antes de J.C. los celtas se extendían desde el Atlántico hasta Europa oriental. Su origen se pierde en el origen de los tiempos, pero se puede decir que salieron del anonimato prehistórico hace unos dos mil quinientos años. A partir de aquí podemos encontrar algunas referencias de los autores clásicos, que nos hablan de la Keltiké – la Celtica, comprendida entre Francia, Alemania, Suiza y Austria. Allí en pleno corazón de Europa, vivía un conjunto de pueblos, con una lengua y costumbres comunes que más tarde los investigadores agruparían bajo el nombre de la cultura Hallstatt.

Los celtas, junto con otros pueblos como los germanos, los persas, los latinos o los hititas salieron de un grupo común. Este antiquísimo grupo humano, con semejanza de lengua y cultura, ha sido llamado indoeuropeo. Se cree que en el III milenio antes de Cristo se extendieron, surgiendo aldeas fortificadas, donde habitaban hombres y mujeres dedicados a la agricultura y al pastoreo. Así emergieron numerosos pueblos nómadas, que no conocían más patria que el camino, ni más hogar que el lugar donde decidían acampar. Esto contribuía a que no tenían mucho interés en las artes, escultura, pinturas.

Según Herodoto, “los celtas ocupaban un amplio territorio del mundo occidental, desde la fuentes de Alto Danubio a más allá de las columnas de Hércules”.
Eran los celtas, “Señores de la Guerra”, comenta el cronista Maximus, en relación con el uso de la cal por parte de los guerreros celtas  decía lo siguiente: “la cal les daba una apariencia frenética y monstruosa, y cuando actuaban en la embestida, siempre lograban asustar a sus adversarios”.
Para el pensamiento celta, la valentía era el camino directo hacia la gloria del Más Allá, el espacio de ultratumba, en la  otra vida, la que se alcanzaba a través de la transmigración de las almas. Por ello, ese ardor en los combates se hacía más notable, porque los guerreros celtas no temían a la muerte: los druidas les habían inculcado el valor y la fuerza, tanto física como moral, que hizo de los celtas los guerreros más fuertes de la Antigüedad.
Una de las manifestaciones artística del  pueblo celta, son las esculturas de sus guerreros que se pueden relacionar con la aristocracia de tipo militar. Son unas figuras bastante toscas, de tamaño natural o superior, en la que se aprecian una clara preocupación por subrayar ciertos rasgos como símbolo de categoría y prestigio: el armamento generalmente, un escudo singular, puñal sobre el costado, espada, y a veces casco, cuyo origen se puede situar en la meseta.
Se piensa que podían representar a los dioses, pero parece más seguro que se trate de héroes o personajes notables pertenecientes a la casta militar, que posiblemente dominaba la entrada principal de la aldea. Se conocen unas treinta figuras de este tipo, fechada en los Siglos I y II antes de Cristo, para otros autores anteriores, pues es muy posible que se basen en una tradición anterior.
Dos de estas figuras, las encontramos en el norte de Extremadura, Una procedente de Segura de Toro  que se encuentra en el Museo Arqueológico de Cáceres, y la otra actualmente propiedad de la familia Ojesto, en la localidad de San Martin de Trevejo que se encuentra en el patio de su casa, y que fue encontrada en la Dehesa de Villalba, termino municipal de Villamiel.
El Guerrero de Segura de Toro.
Estela del guerrero.- Se encontró caída al lado de una pared en el "collao Melchor". Se trata de un bloque de granito no muy compacto por el predominio del feldespato. Mide de largo total ciento nueve centímetros; en la cintura, treinta y uno.
La grabación se ha hecho sobre una superficie plana. La parte posterior de la piedra se ha desbastado en forma de quilla, y la zona más inferior de esta cara se ha rebajado de grosor buscando un afilamiento. Ello nos lleva a aceptar que estaría hincada y además empotrada, por tanto, de pie.                                                                                                   
  La representación humana se ha logrado redondeando la cabeza; a la altura del maxilar inferior se ha practicado un corte en cuña que se ha hecho más profundo a los lados que a la altura del mentón, y de este modo se ha figurado el cuello. La anchura del cuello. La anchura del cuello es de catorce centímetros; desde el mentón hasta la parte superior de la frente mide veinte centímetros. Los hombros han sido contorneados. Las representaciones de la cara se han reducido a los ojos y a la boca. El proceder que se utilizó para estos logros ha sido la percusión o litotricias. Dos vaciamientos más o menos redondos representan los ojos, y con dos excavaciones semejantes se debió iniciar el trazado de la boca, pues dos oquedades redondeadas aparecen en las comisuras bucales que luego se unieron por una línea profunda, quedando la hendidura como figuración de una boca entreabierta.
En el cuerpo de la figura y en el centro del pecho, partiendo de la que sería fosa subclavicular derecha y discurriendo oblicuamente de derecha a izquierda y de arriba a abajo, aparece el diseño de espada cuya punta no llega a alcanzar la línea anterior axilar del lado izquierdo y sí la región de las costillas flotantes de ese lado. Esta distancia medida en su sujeto normal da una longitud de cuarenta centímetro. Los trazos que permitieron grabar, y excavar, esta forma no están muy bien conservados en toda la composición. La figura que damos en el dibujo, la tomamos como más cierta. Colocada en este lugar la empuñadura del arma se ha situado en el punto donde la acción de aprehensión va unida a la posición mas firmemente activa muscular del brazo.
Se trata de una espada corta, de antenas atrofiadas, en disco o bolas, mango largo, hoja que, presentándose ancha en la figura, sugiere un contorno fusiforme. Creemos que es la representación del arma dentro de su vaina y de aquí que, para una perfecta información, lamentamos el deterioro de la piedra, por lasca, en la zona de la punta. El arriaz aparece marcado por un contorno ensanchado con ángulos rectos y en cada uno de ellos se evidencia la labra de una hocita; cuya personalidad, con tan abundantes manifestaciones, se destaca al enfrentarle con el arte céltico europeo. Mide esta espada veintitrés centímetros de larga; ocho centímetros es el largo de la empuñadura; el ancho mayor de la espada, medido en la parte media de su hoja, es de cuatro centímetros. La anchura de la empuñadura es de veintitrés milímetros; la del arriaz de seis centímetros; el largo de la hoja de quince centímetros.
Y con estos elementos hemos de fijar la cronología de esta Estela.
Es la espada la que más puede centrar el "tiempo". Su emplazamiento sobre el pecho elimina la que al decir de Posidonio llevaban los guerreros celtibéricos, rizada casi a la altura de la cintura y que era de un palmo de longitud, tamaño excesivamente corto para el arma que estudiamos. La presencia de un remate biglobular la concede toda la categoría celtibérica. Habiendo surgido en terrenos de prodigada "cultura de verracos", nos obliga, y nos permite, documentarla con los hallazgos de círculos hermanos, mientras llegan los productos "propios" que una excavación bien dirigida en este "complejo", sin duda aportaran.
Creemos que este monumento se acomoda, con todo derecho, dentro del arte céltico español cuya personalidad, con tan abundantes manifestaciones, se destaca al enfrentarle con el arte céltico europeo.

El Ídolo gigante de Villalba, Guerrero de Gata o Idolo de San Martin de Trevejo.
                                                                                        

Es una escultura también labrada en granito con forma de cipo y de grandes dimensiones, con una altura de 2,10 metros de altura que fue encontrada en la pared de un molino. La parte inferior, se adorna con ondas de carácter acuático grabadas con trazos incisos y semejante a las decoraciones de la cerámica castreña. La parte superior de la estatua remata en una cabeza humana rota y una especie de coleta recorre la zona superior y occipital de la testa.
En la parte anterior del cuerpo, se aprecia una cartela que hace referencia al año 1792, posiblemente hecha por el autor del hallazgo que quiso dejar constancia de la fecha de su descubrimiento.
Esta escultura que puede ser clasificada como propia del arte y cultura castreña, se mueve desde el punto de vista estilístico, dentro de unos rasgo de rudeza, tosquedad y despreocupación total por la forma, lo cual contrasta con el especial cuidado puesto en la labra de ciertos detalles como el cabello y la coleta que recorre la cabeza.

Ambos guerreros se pueden apreciar que los detalles anatómicos están escasamente representados. Por lo que ambos podrían datarse cronológicamente en la misma época del arte céltico europeo.


Datos obtenidos:

Comunicación presentada en el IX Congreso Nacional de Arqueología, presentado por MARCELIANO SAYANS CASTAÑOS.

Los Celtas .Teresa Vega. Monografia. 1993.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez. Visita la vozdeplasencia.blogspot.com









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